LA INCOMPRENDIDA PARADOJA DEL AMOR (II)

Hace tiempo leí una metáfora que me encanta: “si exprimes una naranja no puedes esperar obtener zumo de melocotón; obtendrás zumo de naranja”. Quiero apoyarme en esa metáfora para desarrollar la segunda (y no menos importante) reflexión sobre la incomprendida paradoja del amor.

Sólo podemos dar aquello que llevamos dentro. Por tanto si “exprimes” (olvidad por favor el sentido literal del término, que no se trata de exprimir a nadie, es sólo una metáfora) a alguien que sólo tiene ira, o frustración, o miedo, o dolor en su interior, exactamente eso te dará. No puede darte amor si no es amor lo que lleva dentro. Ahora aplícatelo a ti mismo. No podrás dar amor si no es amor lo que llevas dentro. Y puesto que lo que recibes en la vida es siempre un reflejo exacto de aquello que das, el único camino cierto al amor puro y verdadero, ése que te abraza en una felicidad y una dicha permanentes, está en ti. Ahí reside la cuadratura del círculo. El amor que recibes es fiel reflejo del amor que te profesas a ti mismo, el amor que tienes es un calco del amor que eres.

La paradoja está en que la mayoría de la gente defiende su extraordinaria capacidad de amar a otros y sin embargo día a día demuestran una absoluta incapacidad para amarse a sí mismos.

El amor verdadero es completo en sí mismo. Porque el amor es desbordamiento. Y sólo puede desbordar aquello que ya está lleno. Por eso en el amor auténtico nunca hay necesidad.

Llénate de amor a ti mismo y el amor de los demás hacia ti fluirá de una forma y con una intensidad que jamás pudiste imaginar. Paradójico, pero matemáticamente cierto.

¿Te has parado a pensar alguna vez qué clase de parejas tienen las mujeres que sienten que, o no sirven para nada, o son indignas, o no merecen mucho? Matemático. Hombres que las humillan, fiel reflejo de la falta de amor que sienten por sí mismas. ¿Y que me dices de los hombres que se sienten, o poca cosa, o incapaces de tomar las riendas de su vida? Matemático. Mujeres sargento que les recuerdan a diario lo inútiles que son.

Nunca olvides esto: si sientes que no estás completo sin el amor de otra persona, estarás condenado a una pareja que te haga sentir siempre incompleto frente a su ausencia.

¿Te gustaría vivir en el amor que te hace sentir desbordamiento sin exigirte renuncia a nada? ¿Te gustaría vivir en el amor que te eleva siempre sin menoscabar tu libertad? ¿Te gustaría vivir en el amor puro y libre de sufrimiento? Solo ámate de ese modo, exporta esa clase de amor a los demás y observa lo que ocurre… O quizás sea mejor reconocer que en el fondo no quieres esa clase de amor, ¿verdad que no?


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