UN COMISARIO DE LA ERTZAINTA Y LA DIRECCIÓN DE LA CARCEL DE ZUBIETA TRATAN DE OCULTAR UNA AGRESIÓN SEXUAL A UNA FUNCIONARIA

Zubieta

La dirección de la prisión de Zubieta (San Sebastián), y un comisario de la Policía Autonómica vasca (Ertzaintza), trataron de ocultar una agresión sexual de un preso a una funcionaria ocurrida el pasado mes de septiembre. Y no es la única ocasión en que mandos de la Ertzaintza tratan de evitar que se conozcan delitos ocurridos dentro de la prisión. Y reprenden a funcionarios policiales que tratan de cumplir con su obligación de perseguir y tratar de evitar la comisión de hechos delictivos. Si fuera una película se llamaría “Zubieta, prisión sin ley”.

La cárcel de Zubieta sustituyó a la antigua prisión de Martutene en junio de este año. En ella están encarcelados, entre otros, destacados etarras y el violador y pornógrafo infantil Kote Cabezudo, y los problemas de Zubieta y la ordenes de no actuar a los funcionarios policiales vienen ya heredados de Martutene.

La agresión sexual a una funcionaria en Zubieta

El 11 de septiembre una funcionaria cuya identidad consta a IT-MAGAZINE trabajaba en el módulo 3 de la prisión en la sala donde estaban desayunando los presos. La funcionaria conversaba con uno de ellos cuando se le acercó otro preso, cuyas iniciales son M.B, de nacionalidad marroquí. Como estaba interrumpiendo una conversación, ella le pidió que tuviera educación y que cuando acabase le atendería.

Cuando terminó la conversación se le acerocó M.B. y le pidió fuego, repitiendo varias veces “fuego, fuego, fuego”. La funcionaria le dijo que no tenía mechero. Y entonces M.B. le dijo “igual lo tienes en las tetas” mientras le tocaba los pechos reiteradamente. Ella, con la mano izquierda separó la mano del agresor y con la derecha le dio un tortazo.

La funcionaria pidió ayuda a dos compañeras. Se informó al funcionario gestor del módulo. Sin embargo el agresor no ha sido trasladado de prisión sino destinado al departamento de ingresos. Allí el agresor tiene permanente contacto visual con la agredida.

Dos días después de los hechos, en la jefatura de servicios de turno de noche la mujer coincidió a escasos metros con el agresor. El preso le mantuvo la mirada de forma desafiante.

Tras haber sido los hechos puestos en conocimiento del director de la cárcel y del subdirector de seguridad, al agresor se le siguieron asignando servicios en los que puede ver a la víctima durante el desempeño de su trabajo. La funcionaria solicitó en dos ocasiones al menos al jefe de servicio el cambio de puesto para no coincidir con su agresor.

La inacción de los mandos frente a delitos gravísimos

La dirección no informó a la funcionaria de los derechos que le asisten. Nadie puso en conocimiento del Juzgado lo sucedido. El 20 de septiembre, nueve días después de ocurridos los hechos, otro ertzaina tuvo conocimiento de la agresión sexual a la funcionaria. Se comunicó con el jefe se servicios, que le confirmó los hechos, y contactó con la víctima para identificar al agresor.

La víctima le explicó al ertzaina que al haber informado a la dirección, confiaba que hubieran activado el protocolo de agresión. Pero hasta que intervino este ertzaina no se le comunicaron los hechos a la autoridad judicial. Tampoco se abrió un atestado para indagar sobre lo sucedido. Hasta que el 26 de septiembre la funcionaria no denunció en comisaría de la Ertzaintza de San Sebastián, nadie abrió atestado alguno.

El fin de semana siguiente a la denuncia en el Juzgado, el mando de la Ertzaintza comunicó por correo electrónico que el servicio de seguridad de la prisión de Zubieta debe circunscribirse a las tareas de las pautas operativas dictadas, por las que “cualquier información de la que se tenga conocimiento y que se considere que sea de interés, se trasladará a la Jefatura de la Unidad para su valoración, absteniéndose de realizar ningún tipo de investigación ni indagación no autorizada en el centro penitenciario ni con/sobre sus funcionarios”.

En ese correo electrónico, el mando de la Ertzaintza añadía que “no es la primera vez que se recuerda esta orden por lo que la cadena de mando de cada grupo velará por el cumplimiento de la misma, informando a la Jefatura de la Unidad de los incumplimientos detectados para tomar las medidas correspondientes”.

Zubieta, prisión sin ley

Los hechos me parecen gravísimos. Principalmente porque contradicen abiertamente las obligaciones de la Policía Judicial de perseguir delitos y tratar de evitar que se cometan. Me parece el mundo al revés. Mandos policiales ordenando no practicar las primeras diligencias ante hechos delictivos que obligan a los policías a actuar inmediatamente.

No conocía precedente de que un agente policial deba abstenerse de actuar sin que se lo autorice un superior. Algo así indiscutiblemente demora o directamente impide que el policía cumpla con sus obligaciones legales.

Y es que en la prisión de Zubieta ya hay antecedentes equivalentes en hechos graves. Por ejemplo, en 2025, ertzainas destinados en la prisión informaron a la dirección de sospechas de que una mujer que iba a visitar a un preso podría introducir droga en la comunicación. Por ello se recomendaba que fuera cacheada.

Los mandos de la Ertzaintza decidieron que los ertzainas no deben sugerir que se haga un cacheo basándose en sospechas. La mujer a la que se solicitaba que los funcionarios cachearan había sido detenida ya en una ocasión anterior cuando trataba de introducir hachís en la prisión. Y se abrió el correspondiente atestado.

Cuando a los ertzainas les infunde sospecha alguna de las personas del listado de visitantes, se informa al Jefe de Servicios. Y queda en manos de los responsables de la prisión decidir si realiza o no el cacheo.

La legalidad vigente y el sentido común no operan en Zubieta

La legislación vigente, y el sentido común, establecen que un policía, si existen sospechas racionales, basadas en indicios serios, y valoradas conforme a criterios profesionales, jurídicos, y siempre dentro de sus atribuciones legales, puede justificar intervenciones policiales preventivas y de comprobación sobre los visitantes de un centro penitenciario.

Los ertzainas destinados en la cárcel de San Sebastián informaron a sus superiores de que entre 2024 y 2026, tanto en Martutene como en Zubieta, hubo intentos de introducción de drogas y otros objetos prohibidos en prisión como teléfonos móviles, y pese a que las informaciones fueron trasladadas a sus superiores ,no recibieron ninguna respuesta de ellos.

Es evidente que cuando un policía, siguiendo órdenes, traslada una información basada en indicios sólidos, sobre la probable comisión de un hecho delictivo, requiere de una respuesta rápida, a ser posible inmediata, para poder cumplir con sus obligaciones legales y evitar la comisión de un delito.

Con esta orden de no actuar a los ertzainas destinados en Zubieta, con la advertencia de que de cumplir con sus obligaciones podrían hasta ser sancionados, se favorece, sin duda, la comisión de delitos. E incluso se coloca a esos ertzainas ante la posibilidad de cometer un delito de omisión del deber de perseguir delitos y promover su persecución.

Las excursiones y salidas sin custodia policial

Los mandos de la Ertzaintza ya fueron informados de otros hechos graves sucedidos en la prisión de San Sebastián sin que emitieran respuesta alguna. El 24 de abril de 2025 de un intento de motín de presos musulmanes. En octubre y diciembre de 2025 los mandos de la Policía Autónoma fueron informados sobre “la falta de información en los itinerarios de las excursiones de los presos, los cuales transitaban por distintas demarcaciones de la provincia sin que desde la dirección se facilitara recorrido, lugares o centros a los que fueran a visitar. Esta dinámica ha sido constante en estas actividades de los reos sin que nadie advierta de que son personas penadas, y cuando pasean por las demarcaciones las comisarías no tiene ni idea de los hechos”.

Entre los presos a los que el Gobierno Vasco concede salir de paseo a su libre albedrío están varios etarras y el violador y pornógrafo infantil Kote Cebezudo, como ha venido informando IT-MAGAZINE.

El escándalo de las salidas de presos peligrosos llegó al máximo cuando se supo que al sanguinario etarra Garikoitz Aspiazu Rubina, “Txeroki”, condenado a más de 400 años de cárcel, se le había concedido el 100.2 para que saliera cada día a trabajar en un herbolario de Andoain. Cuando llevaba ya semanas saliendo cada día de 8 a 21 horas se supo que no acudía ningún día al herbolario, o sea, que se trata de un empleo falso.

Los policías a merced de los delincuentes

En abril de este año un preso se precipitó al suelo mientras trataba de subir por una tubería cercana al frontón de la prisión para hacerse con un paquete que le habían lanzado desde el exterior. Cuando los ertzainas destinados en la cárcel trasladaban al preso al hospital este les dijo que trataba de subir para coger ese paquete. Los ertzainas informaron a sus superiores ofreciendo alternativas para recuperar el paquete, pero la dirección les prohibió hacerlo.

Las fuentes policiales consultadas por ITMAGAZINE consideran que la cárcel de San Sebastián “es un vergel para los presos, que trafican con droga que obtienen de las visitas o de paquetes que les lanzan desde el exterior y agreden impunemente”. Y todo ello con la anuencia de la dirección de la prisión y de los mandos de a Ertzaintza, que advierten a los agentes que si actúan puede ser objeto de sanción disciplinaria.

Mis fuentes añaden que “este modelo penitenciario es tan laxo, los beneficios a terroristas y presos peligrosos tan evidentes que la única medida que han encontrado es omitir los delitos que ocurren dentro de la cárcel con la complicidad de los mandos de la Ertzaintza, que impiden a los policías cumplir con su obligación de perseguir los delitos y tratar de impedir que se cometan”. Lo dicho, Zubieta, prisión sin ley en la que a los funcionarios se les prohíbe cumplir con su obligación de perseguir los delitos bajo advertencia de que, de hacerlo, les pueden sancionar.

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