“LOS HECHOS PROBADOS”

Ha terminado el juicio contra Kote Cabezudo en San Sebastián. Solo haber llegado hasta aquí es un éxito inconmensurable de las víctimas de este canalla y de los abogados Mario Díez y Oihana Ezquerro. Nueve años de batalla contra todo el entramado institucional de apoyo a Cabezudo. Y por fin ya se escuchó en la Audiencia donostiarra el “visto para sentencia”. No voy a resumirles para no reiterarme, las últimas sesiones con los informes de todas las partes y el alegato final del propio acusado.

En su informe final Mario Díez aportó la clave de este asunto para las víctimas que acredita su consistencia moral, su dignidad formidable. Por encima del número de años de condena o de las cantidades que establezca el Tribunal como indemnización, las víctimas de Kote Cabezudo necesitan que los magistrados redacten un “resultando de hechos probados” que refleje la verdad. Lo sucedido en treinta años con Kote Cabezudo destrozando la vida de decenas de crías de las que abusó sexualmente, pero siempre protegido por un entramado institucional y social que le suministraba impunidad y capacidad de coacción sobre sus víctimas.

El letrado de las víctimas dejó claro que no estamos ante un juicio de carácter moral porque Cabezudo no eran un Don Juan que se aprovechaba de su situación para aceptar ofrecimientos sexuales incluso de menores, sino que ha quedado acreditado en fotos y videos en la causa, que no había voluntad alguna en esas mujeres y niñas. Cada una de las sesiones tenía como objetivo únicamente el abuso sexual. Cabezudo era un dentista que utilizaba la fotografía para poder dar rienda suelta al depredador sexual. Y no es solo que las violara, es que lo fotografiaba, grababa todo y después lo comercializaba, lo vendía en internet.


Las víctimas solo quieren la verdad: los hechos probados

Ahí esta lo esencial, en los hechos probados. La carga probatoria en el juicio ha sido pesadísima, abrumadora. Cada sesión de la vista oral ha supuesto un aumento de las pruebas en contra del acusado. Díez estuvo brillante en su informe, demoledor. Y cómo durante la vista se ocupó de que los tres magistrados vieran las terroríficas imágenes que acreditan que Cabezudo abusó de sus víctimas. Todo ha quedado a la vista del tribunal para que haga justicia. Las víctimas insisto, no quieren venganza, ni dinero, quieren unos hechos probados que dejen claro lo que sucedió. Quieren la verdad y ella está en los hechos probados.

El fiscal Jorge Bermúdez en su informe, fue de menos a más. Bermúdez acreditó que hay en contra del acusado de delitos sexuales y pornografía infantil evidencias más que suficientes para condenarle. No me pareció excesivamente brillante, pero sí certero y solvente en defensa de la legalidad. Ciertamente Bermúdez ha hecho un buen trabajo en este juicio. No dispongo de toda la información pero visto lo que he visto y escuchado lo que he escuchado, me da la impresión de que los superiores de Bermúdez en la Fiscalía no le dejaron hacer su trabajo. Incluso le ocultaron parte del material que obraba en la causa. Aunque Jorge Bermúdez ha trabajado contra esos elementos y ha ejercitado una acusación pública que a él, desde luego, le dignifica. Y creo que es evidente que ha puesto todo lo que humanamente estaba de su parte para que las víctimas tengan una sentencia justa.

Cabezudo ha tenido, como debe ser, un juicio justo. Todo acusado tiene derecho a una defensa y el peor de los criminales puede argumentar con su abogado una defensa. Cabezudo renunció desde el inicio de la causa a defenderse limitándose a denunciar un complot del abogado Mario Díez y de quien esto escribe contra él. Los abogados de Cabezudo, Eneko Olano y Javier Sánchez, a quienes agradezco su educación, cortesía y amabilidad hacia mi persona durante el juicio, creo que han cometido un grave error profesional.

Percibo que han aceptado que la defensa la dirigiera el acusado, dejando a sus abogados en situaciones muy comprometidas. Creo que tanto Sánchez como Olano estaban capacitados para haber podido armar una defensa jurídica para el acusado, pero ha sido evidente durante las sesiones de la vista oral que era Cabezudo quien dirigía a sus letrados.

Cuando Javier Sánchez decía en su informe que “ha habido de todo en esas sesiones de fotos, pero siempre consentido”, después de haber hablado bastante con el abogado durante las cuatro primeras sesiones del juicio, tengo claro que ha debido tragar carros y carretas para articular ese discurso repugnante que sale de la mente sucia y perversa del acusado y no de sus letrados. Creo que han cometido un grave error profesional aceptando la estrategia de su cliente. Esto les ha llevado a no cumplir adecuadamente con su cometido teniendo capacidad y formación profesional para haberlo hecho.

Ellos y su cliente sabrán lo que han hecho y por qué han actuado de este modo. En su alegato final, Cabezudo tardó diez palabras en sacar a relucir mi nombre para acusarme de urdir un complot contra él. E insistió en que todo fue consentido, pese a que en los videos exhibidos en el juicio se puede apreciar absolutamente lo contrario. Me hubiera preocupado que de la boca de este depredador sexual hubiera salido un elogio hacia mi persona.

Cualquiera que me conozca sabe que si no hubiera sido porque estaba acusado de estos gravísimos delitos sexuales contra niñas y mujeres, el señor Cabezudo no habría ocupado un segundo de mi vida ni de mi interés profesional. El súmmum de la desvergüenza de Cabezudo fue, al hablar de la víctima a la que más veces ha violado, manifestar que con ella “tenía una relación especial, no voy a decir que de novios, pero muy bonita”. Conozco a esa víctima. Escuchar esas palabras de Cabezudo le colocan en el olimpo de los seres humanos más despreciables que he conocido jamás.


Y además…

  • De 600 mujeres a las que fotografió Cabezudo, solo 5 han testificado a su favor en el juicio. Una de ellas, Carolina Montero, tuvo el cuajo de cometer falso testimonio acusándome a mí de haberla presionado insistentemente para que declarara en contra del acusado. Dijo literalmente: “Vino a mi trabajo para convencerme de que le diera una entrevista, de que me pasara al otro lado, al equipo de las víctimas”. Cuando ejerzo mi profesión no formo parte de equipo alguno. Solo obedezco a mi conciencia en la búsqueda de la verdad. Pero en el caso que nos ocupa, si pretendía ofenderme logró lo contrario. De estar en algún equipo siempre estaría en el de las víctimas, jamás en el del depredador sexual de niñas. Por otra parte, a esta mujer solo acudí, junto a mi compañero Daniel Consalvo, para pedirle una entrevista en 2016. Nos dijo que no y que de hacerlo sería a favor de Kote Cabezudo. Mi respuesta fue contundente. En una entrevista yo pregunto y cada uno responde lo que quiere. Y en este caso hasta me interesa recoger algún testimonio favorable a Cabezudo. Ella ahora, se presentó el juicio a mentir formando parte del equipo de un depredador sexual de menores. Cada cual elige su camino.

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