Cuando uno quiere decir algo conviene expresarse con las palabras adecuadas. La izquierda española padece últimamente un problema con los atentados terroristas, a los que ha dado en llamar “accidente”. Un accidente es una acción de la que involuntariamente se deriva un daño a las personas o a las cosas. El 25 de enero un islamista asesinó a machetazos a un sacristán de Algeciras. Pedro Sánchez se refirió a la víctima como “el hombre fallecido en Algeciras, como si fuera un accidente.

El pasado sábado, día en que se cumplió el XIXX aniversario del atentado del 11-M en Madrid en el que resultaron asesinadas 193 personas, y más de 2.000 heridos, Mónica García, médico, madre y candidata del partido de Iñigo Errejón a la Comunidad de Madrid, en un acto de homenaje a las víctimas dijo: “Hoy es un día para recordar a las víctimas, a sus familiares, a los heridos y a todos aquellos que sufrieron ese terrible accidente”. Y se quedó tan ancha.

Desde el entorno de la doctora García se habla de “lapsus”. Creámosla. Pero si fue un lapsus, es una evidencia más del escaso respeto de la izquierda española a las víctimas del terrorismo islamista o etarra. Me planteo lo que saldría de las bocas de Pedro Sánchez o Mónica García si un político de derecha calificara la matanza de los abogados laboralistas de la calle Atocha de 1977 de “terrible accidente”. Por mucho que dijera que fue un lapsus.


No fue «un accidente» sino una matanza terrorista

Cabe la posibilidad de que la doctora García hubiera deseado que la matanza terrorista del 11-M pareciera un accidente pero no lo fue. Fue un atentado que aún hoy está por esclarecer. Recuerden que la escena del crimen fue alterada. Mandos policiales del PP que después han aparecido en “las cloacas del Estado” de Villarejo, Garzón, Lola Delgado y compañía, ordenaron destruir los cuatro convoyes. También todos los restos de ropa de muertos y heridos. El juez Gómez Bermúdez dijo de las declaraciones de esos mandos policiales que iba a deducir testimonio por delito de falso testimonio contra ellos “y van todos caminito de Jerez”. O sea, de la prisión de El Puerto de Santa María.

Nunca hubo “terroristas con tres capas de calzoncillos” como anunció en histórica exclusiva el ilustre García Ferreras, sin que Pastor la chequeara. Y aunque Olga Sánchez, una de las fiscales que no investigó el caso dijo que el explosivo utilizado fue “Goma 2 ECO y vale ya”, resultó que era Titadine con cordón detonante. Y jamás se pudo acreditar quien ordenó la matanza, porque además nunca la reivindicó Al Qaeda.

Para los odiadores adelanto que yo nunca pensé que hubiera sido ETA. Como se lanzó a decir el entonces lendakari del Gobierno vasco minutos después de las explosiones. Y que mi opinión es que la gestión de la situación que hizo el Gobierno de José María Aznar fue calamitosa. Pero, aunque algunos hubieran preferido que pareciera un accidente fue una matanza terrorista aunque a la doctora García no parezca gustarle. Ella, que gusta de bailar por los tejados de la Asamblea de Madrid y de acompañar sus palabras cuando habla con gestualización de disparar una pistola, quizá piensa como pensaba el fiscal Javier Zaragoza, que dirigió las no investigaciones, cuando dijo con un par, como en él es habitual, “da igual lo que estallara en los trenes”.


Y Además…

  • Después de las reformas del Código Penal liquidando el delito de rebelión y rebajando la malversación, de la infausta Ley del sólo sí es sí, de la Ley trans y de la Ley de paridad, además de la entrada del ministerio de Irene Montero a saco en la vida sexual del personal, la orgía legislativa de este gobierno irresponsable prepara ya la Ley de salud mental. Da miedo este afán legislativo disparatado de este Gobierno, y especialmente en un asunto de tal seriedad como el de la salud mental. Era lo que faltaba.
  • Se acabó la “política transversal de la izquierda” que pregonaba Yolanda Díaz con su plataforma Sumar. La reforma de la Ley del solo sí es si, propuesta por Sánchez aunque después el presidente no votara, en la que se escenificó la soledad absoluta con su cara de cordero degollado y sus lagrimitas de Irene Montero junto a Ione Belarra, ha acabado con esa transversalidad. Yolanda Díaz ha sido cómplice de esa Ley y se ha opuesto a que se reformara. Ahora, Díaz ha vuelto a la órbita de Podemos. Se ha puesto a la orden del macho alfa que manda y controla todo en Podemos. Sí, Pablo Iglesias, el mismo que la llamó “miserable, estúpida y traidora”. Temerosos Iglesias y Díaz de que Sánchez decida adelantar las elecciones generales como en 2019, Díaz se ha acojonado y vuelve al redil de un Iglesias que lo controla todo a la izquierda del PSOE. Fue muy significativo observarla durante las sesiones previas a votar la reforma del solo si es sí, hablando con cara de pena con una Irene Montero desolada. Sabe bien Yolanda Díaz, porque conoce el paño, que tiene que hacerle la rosca a la señora de Iglesias y que el macho alfa puede liquidarla cuando le venga bien a él. Como ya hizo con sus hermanos del alma con los que fundó Podemos que se atrevieron a cuestionar su liderazgo. Díaz, inocente ella, creyó que desde el Gobierno iba a poder construir una alternativa. Después de meses de batalla y de hacerse famosa por no responder a preguntas de la prensa, Díaz vuelve a la casilla de salida. O sea, al redil donde Pablo Iglesias no admite la más mínima discrepancia. Y ojo, porque, pelea de gatas, Montero y Belarra la esperan también con la guadaña. Lo tiene crudo Yolanda Díaz, que, en una última pirueta, ya soplo aspiraría a que Sánchez le haga un hueco en sus listas si su sanchidad y sus secuaces creen que así pueden dañar a sus socios de Gobierno, con los que anda ahora a palos. Un espectáculo. Un circo que pagamos todos los españoles.
  • El bochorno nacional va en aumento. Con este Gobierno el deterioro de nuestras instituciones parecía insuperable, pero no. El 8-M Cándido Conde Pumpido, presidente del Tribunal Constitucional (TC) y todos los magistrados de esa que debiera ser santa casa, suspendieron un pleno para celebrar el día de la mujer con unas actuaciones musicales. En ellas me cuentan que disfrutaba como nadie Javier Zaragoza junior, conocido en la Audiencia de San Sebastián como ”la magia de mi melena”. El acto fue denominado “Igualdad de género y construcción de la Democracia en España y en Europa: una perspectiva jurídica”. La estrella del evento fue la cantautora Paula Mattheus, que dejó su País Vasco natal para trasladarse a Madrid a desarrollar su carrera musical. No se me ocurre mayor falta de respeto a los ciudadanos, no imagino un bochorno mayor. Suspender un pleno del TC por una actuación musical con recursos acumulados pendientes de resolución. Algunos de tanto fuste como el que presentó Vox contra la Ley de eutanasia. No quiero imaginar a Conde Pumpido bailando con su toga manchada con el polvo del camino. Me cuentan que el nombre de Paula Mattheus, residente en Guecho (Vizcaya), fue propuesto por el propio Conde Pumpido, a quien conoce de cuando residió allí. Veremos cual es el próximo bochorno de nuestras instituciones. 

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