Rosalía nos dijo aquello de ‘hoy salgo con mi baby de la disco coronao’ en clara referencia a que las acciones, lógicamente, deben tener consecuencias. Ese ‘salir coronao’ me lleva irremediablemente a ese otro coronao que va dispensando perdones en nombre de personas a las que no representa y que -esto es lo peor de todo—, nunca deberían darse porque, como explica con sencillez y precisión el escritor y divulgador mejicano Juan Miguel Zunzunegui en su libro ‘Al día siguiente de la conquista’, Méjico no existía cuando Cortés arribó a las costas de Mesoamérica. No existía, punto.
Antes de Hernán Cortés, la Tierra ya había conocido una amplia panoplia de guerras y conquistas de todos los tamaños y colores. Guerras y conquistas que trajeron consigo inevitables tropelías y abusos. Ojo, de los vencedores y de los vencidos.
Después de Hernán Cortés, la Tierra ha seguido conociendo muchísimas más guerras y conquistas –eso no ha cambiado nunca– y muchísimos más abusos y tropelías porque las nuevas tecnologías, además de progreso, han traído una destrucción directamente proporcional a la capacidad de las armas del momento. Solo en el siglo XX, gracias a la eficacia de la bomba atómica estrenada en Hiroshima y Nagasaki para, precisamente, ponerle fin a la guerra y ahorrar muchísimos más abusos y tropelías sobre suelo japonés, esa continua escalada se ha detenido. En lo que llevamos de siglo XXI, por primera vez en la Historia, no se mata, abusa y destruye más que en siglos anteriores. Todo gracias a disuasión que trajo la bomba atómica.
¿Por qué el rey pidió perdón?
En este contexto, que el coronao pida perdón a Méjico está fuera de lugar y es un patinazo sin parangón. No hace falta perderse en comparaciones y datos para poder afirmar que resulta definitivamente ridículo. El gobierno de la PPSOE le usa como a un muñegote tanto dentro como fuera de España. Siempre lo utiliza para lo mismo: para tapar sus vergüenzas.
En España, amén de ser muñidor –su padre— y embajador del corrupto y antidemocrático Régimen del 78, podrás encontrarlo en cada desastre dando besos, condolencias y abrazos para hacer más digerible la insoportable irresponsabilidad de la PPSOE. Fuera de España hace lo mismo: pide perdón por encargo a sabiendas de que eso generará la cortina de humo suficiente como para que el gobierno de turno de la PPSOE gane unos días y consiga escapar de la ira que en el respetable generan sus cuitas. Sheinbaum, como no tiene rey que le ladre, pues utiliza a Cortés y al muñegote coronao para tender su particular cortina de humo sobre el narcotráfico en Méjico.
La ridiculez de ese perdón es la prueba del algodón de que la Corona no está –nunca lo ha estado—con el Pueblo Español. Los españoles de hoy no podemos pedir perdón por los españoles de ayer. Los españoles de hoy sí podemos señalar a los mejicanos de hoy por ser un narcoestado que lamina 100.000 vidas anuales. Los mexicas solo mataban y se comían a 20.000.
La inseguridad en Méjico
Méjico está mucho peor desde la independencia. Los indios mejicanos han sido masacrados desde la independencia. Méjico es hoy un país inseguro y desigual por la acción de unos gobiernos absolutamente corruptos cuyos abusos dejan en anécdota cualquier abuso habido antes de la independencia. Los españoles de hoy solo podemos recordar con orgullo a los españoles de ayer pues su labor civilizadora y su mestizaje, más la lengua, la religión, la tecnología, las universidades, las instituciones, los hospitales, etc. conformaron un Méjico que antes no existía, dejando una realidad muchísimo mejor de la que encontraron. Como apunta Zunzunegui: tan malo no sería lo español cuando los mejicanos se quedaron con ello y no volvieron nunca a lo anterior.
El bueno de Felipe VI ha salido coronao de Méjico. Coronao por su entreguismo a la PPSOE. Una cosa son las obligaciones constitucionales y otra hacer discursos o predicar perdones a los que no viene obligado por el 62 CE. Para ser rey de todos los españoles hay que pensar en todos los españoles. Lo cierto y verdad –como lo aseveran este tipo de actuaciones— es que nuestra Corona ya no “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”ni “asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica”. Se trata de otra cosa muy distinta. Se trata de otra institución usufructuada para mantener en marcha el tiovivo del Régimen de la PPSOE en beneficio de los imperantes y su séquito. Cosas veredes, amigo Sancho, cosas veredes.
