LOS MENORES DE CEUTA

Al decidir el Gobierno trasladar a la península a 500 chicas menores de las que entraron en la invasión de Ceuta de hace veinte días, evidencia que, en contra de lo afirmado reiteradamente por el Ejecutivo y su servicio doméstico informativo, la situación en Ceuta no es de normalidad.

La situación en Ceuta es de una gravedad extrema. Miles de personas en situación irregular deambulando por las calles y durmiendo en las playas o en rincones callejeros, los servicios públicos desbordados y los ceutíes acobardados ante las situaciones de violencia.

En la mayoría de los casos los presuntos autores de las violaciones son marroquíes y las víctimas marroquíes o subsaharianas

Y, claro, los menores son especialmente vulnerables. Los datos sobre las agresiones sexuales desde la invasión son muy preocupantes. Hasta la fecha en que escribo estas líneas han sido presentadas 13 denuncias, con tres menores entre las víctimas. La Policía habla de al menos 15 casos y el Tribunal Superior de Justicia tiene constancia de 3 procedimientos judiciales por violaciones.

Según me informa un policía nacional recién llegado de Ceuta, “en la mayoría de los casos los presuntos autores de las violaciones son extranjeros no residentes, de nacionalidad marroquí, aunque hay dos casos de ciudadanos españoles. Y entre las víctimas, 3 serían menores de edad. Y prácticamente todas las violadas son extranjeras no residentes legalmente en Ceuta, marroquíes o subsaharianas”.

Creo que el sentido común dictaría que esos menores de edad fueran enviados a Marruecos con sus familias. Pero la política de este Gobierno en relación con Marruecos y con la política migratoria es disparatada. Y los habitantes de Ceuta sienten una sensación de abandono, conscientes de que no reciben el mismo trato que otras ciudades españolas.

La obsesión del Gobierno es tratar de que los irregulares que entraron en masa no crucen el Estrecho

Los policías enviados a Ceuta tras la invasión viven en condiciones lamentables, con una dieta de 77 euros al día, y en condiciones de alojamiento, como los militares desplazados, miserables. Incluso ha habido brotes de sarna.

La obsesión del Gobierno de Pedro Sánchez, vigilado por la Unión Europea, es tratar de evitar que los marroquíes y subsaharianos que entraron en masa ilegalmente no crucen el Estrecho y en territorio continental. Y mientras se espera a la siguiente invasión, que quizá no tarde mucho en producirse, que el Gobierno de Ceuta se apañe con el caos en las calles, los hospitales saturados y los ciudadanos españoles temerosos de salir a la calle por la inseguridad reinante.

Desde la “mayoría progresista” y su servicio doméstico mediático se desliza cada día que hay actitudes xenófobas “en la derecha” y en los ceutíes. Pero cualquiera que conozca mínimamente Ceuta sabe que es una ciudad ejemplo de convivencia, donde viven sin problemas musulmanes y cristianos.

Habría que ver que pensarían en cualquier ciudad española si de pronto un día entran ilegalmente y la ocupan decenas de miles de marroquíes y subsaharianos, algo más de la mitad de sus habitantes censados.

Las visitas de algunos ministros a Ceuta están siendo épicas. Ninguna como Mónica García, la de Sanidad, que al irse dijo en RTVE que “los hospitales están algo tensionados pero hay camas disponibles”, restando gravedad a la situación sanitaria, cuando hay brotes de sarna, gastroenteritis y tuberculosis como consecuencia de la situación higiénica insostenible de los inmigrantes ilegales y las instalaciones están saturadísimas. Incluso el Colegio de Médicos de Ceuta ha hablado de “una catástrofe sanitaria”.

El Rey de Marruecos huele la debilidad del Gobierno español y puede poner en marcha en breve otra invasión de Ceuta, o de Ceuta y Melilla

Y Pedro Sánchez disfrutando con su señora de unas vacaciones reales en La Mareta, y recomendando al personal canciones y libros que le gustan. Solo le queda facilitarnos alguna receta de cocina en sus videos de TikTok.

El Rey de Marruecos huele la debilidad del Gobierno de España, y puede en cualquier momento poner en marcha otra invasión en Ceuta, o quizá en Ceuta y Melilla a la vez. No descartemos tampoco Canarias. Y se parte de risa cada vez que escucha a un ministro de Sánchez decir que Marruecos es “un socio fiable”.

Suscribo, para terminar, lo escrito por Jano García: “Hay que recordar que Marruecos accedió al teléfono móvil de Sánchez, que es el yerno de un proxeneta, y a sabr lo que pillaron. Y así estamos, todo un país siendo invadido y sometido a los intereses particulares del marido de una contable de prostíbulos”.

Pero menos mal que no gobierna la derecha.

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