¡LAS FAMILIAS DE MENORES TUTELADOS PIDEN AYUDA!

Familias destrozadas porque sus hijos han sido tutelados, separados de sus progenitores y por razones que hoy en día se consideran difícil de creer y aceptar. Puede que para muchos ser vegano, estar soltero, ser homosexual o incluso todo a la vez no sean motivos para considerar que uno no debe tener la tutela de sus hijos. Incluso podría ser injusto considerar que una persona que ha vivido su maternidad más allá de los 60 no está capacitada para poseer la tutela de sus propios hijos. Aunque aquí lo que es justo o no se decide siempre en un juzgado, ante la Fiscalía, que da carpetazo y cierra casos que entiende lógicos pero que a ojos de cualquier otro ser humano no lo son tanto. Esto ocurre. Y lleva ocurriendo años. Veamos algunos.

En 2007 el juez Fernando Ferrín Calamita de Murcia dictó una sentencia en la que negaba la custodia de sus hijos a una mujer lesbiana. Le instaba a escoger entre su actual pareja y sus hijos. Indicaba: “No hace falta siquiera ser especialista, el sentido común (que a veces es el menos común de los sentidos) así lo dice. El hombre y la mujer son complementarios entre sí. Dos mujeres o dos hombres no”, tal y como se recogía en una noticia en El País. Si tienen que leerlo de nuevo, lo entendemos. No hay por donde cogerlo. 

Familias rotas: ¿por qué a nosotros?

Estas afirmaciones no han sido sacadas de la Edad Media o de cualquier otra época en la que se daba por sentado que una pareja debía estar formada por hombre y mujer, sin cuestionamientos posibles. Son de 2007 por un caso real que levantó reacciones entre varias asociaciones, quienes no entendían el criterio del juez. Tampoco el auto, del que se extraen “perlas” como la que sigue: “El ambiente homosexual aumenta sensiblemente el riesgo de que los menores también lo sean”. Y añadimos desde aquí, corremos el riesgo de extinguirnos como sociedad si cada vez hay más homosexuales pululando por el mundo porque han crecido en un ambiente también homosexual en el que lo único que había era amor a raudales (entiéndase la ironía, por favor). 

Pero no nos quedemos ahí. Caminemos por el espacio y el tiempo 7 años adelante. Trasladémonos a la Mallorca de 2014. A esa bonita isla del Mediterráneo en la que los niños y las niñas tuteladas no están del todo seguros pero todo el mundo sale impune porque nadie conoce nada. Pues bien, ese año una madre perdió la tutela de su hijo menor que quedó al amparo de varios centros en Mallorca. El IMAS emprendió un proceso al parecer auspiciado por los progenitores de la madre. Es decir, por los abuelos del niño tutelado, que afirmaban que su hija era vegetariana. Tenía costumbres naturistas y como quedó reflejado después en el auto, también era homeópata en su atención médica.

A día de hoy esta madre sigue luchando por recuperar la tutela de su hijo, actualmente en manos de sus abuelos. Y por cierto, sigue siendo vegana, algo que quizá sea aún más agravante porque no come absolutamente nada que conlleve proteína animal. ¿No les parece de locos? No lo del veganismo obviamente, sino que sea esa una de las razones que pueda llevar a los Servicios Sociales a entender que alguien no es apto para criar a sus propios hijos. 

Desde el IMAS, tal y como ha declarado la madre a algunos medios de comunicación, los técnicos no le dan respuesta: “porque ellos trabajan con los acogedores y no con las madres”. Es decir, si obviamos una parte del problema, ya no hay problema.

Casos mediáticos

¿Recuerdan aquella señora de Burgos que fue madre pasados los 60 años? Su embarazo tuvo lugar tras un proceso de reproducción asistida realizado en EE.UU. El caso copó gran parte de las tertulias televisivas y en muchas conversaciones del público de a pie se comentaba el valor de ser madre pasada una cierta edad. Pasada mucha edad, afirmaban otros. Una franja en la vida de muchas mujeres en la que conocen la experiencia de ser abuelas porque madres ya lo fueron años atrás. Quizá esas madres, ahora abuelas, entiendan que el sentimiento que tiene esta mujer va mucho más allá de ser madre por puro capricho. Simplemente porque ese deseo que a algunas mujeres se les despierta más jóvenes, a ella le llegó pasada la cincuentena.

En 2018 el Tribunal Supremo ratificó la retirada de la custodia de estos mellizos a su madre. Alegaron que ésta no reunía las condiciones necesarias para ocuparse de la crianza de sus hijos, y que según los servicios sociales de Castilla y León: “se encontraban en situación de desprotección”. Desde 2017 estos servicios sociales se encargan de la tutela de los mellizos. 

¿Las razones? Que no tiene capacidad para ocuparse de sus hijos. ¿Por la edad? ¿la inexperiencia? Solo ellos lo saben. Creeremos que se han basado en que simplemente se ha considerado que el permanecer con su madre puede ser perjudicial para los niños. Porque cualquier otro motivo será rozar la especulación y aquí no estamos para esas cosas. 

Las razones más habituales para retirar la tutela

Las razones que pueden llevar a los servicios sociales a retirar la tutela de unos niños a sus progenitores pueden ser muchas y variadas. Algunas hasta lógicas, aunque a veces ocurren otras (como hemos visto en este artículo) que no lo son tanto. 

Es decir, abusar o mantener conductas violentas con los hijos, descuidar la atención necesaria que estos requieren, llevar una vida desorganizada que acabe afectando a los menores, ingresar en prisión, tener adicciones importantes que perturben su comportamiento, viajar mucho o cambiar continuamente de ciudad (robando la estabilidad que necesitan los niños). Incluso que estos sufran el llamado “síndrome de alienación parental”, consistente en poner en contra del otro progenitor a los hijos comunes. 

Sin embargo, en ocasiones queda todo al amparo del informe que el técnico de servicios sociales realice y firme. De que la Fiscalía lo apruebe. Aunque las razones no sean tan lógicas como parezca y para ellos sea una causalidad evidente que los progenitores sean veganos y la carne no entre en su casa. Aunque para el resto de los mortales el tipo de dieta que se lleva en cada casa, sea decisión de quien gobierna de puertas para adentro en la misma. 

En definitiva, si todas las razones fueran evidentes y todas las pérdidas de tutela estuviéramos seguros al 100% de que se producen porque únicamente se piensa en el bien de los menores, tal vez no estaríamos tratando estos temas en esta serie de artículos. ¿O no?


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