LA OBESIDAD INFANTIL: UNA EPIDEMIA MUNDIAL

La obesidad infantil y el sobrepeso presentan una incidencia de más del 16% de los niños de entre 6 y 12 años en España. Las causas son variadas: se mueven menos, comen mal y puede que cuando lleguen a la edad adulta padezcan enfermedades de las que se librarían de haber evitado el sobrepeso a estas edades tempranas.

Los porcentajes se acentúan conforme bajamos el rango de edad. Los expertos alertan de que el 40% de los niños de entre 6 y 9 años tienen obesidad. En los adolescentes hablamos de porcentajes cercanos al 20%. Quizá algo más bajos pero igualmente preocupantes. Sobre todo porque ya en la edad adulta (25-60 años), estaríamos hablando de que, en comparación con el resto de países de Europa, España se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos obesos. Aunque nuestro país se encuentra entre las tasas más altas para los niños. 

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad y el sobrepeso han alcanzado cotas que nos permiten hablar de que nos encontramos ante una epidemia mundial. Y por tanto, supone un grave problema de salud pública porque atañe a nuestras nuevas generaciones. Aquellas que dentro de 10 o 20 años serán adultos enfermos. ¿El problema? Que cuando un niño tiene obesidad es muy complicado que pierda peso. Que llegue a unos niveles normales en IMC y los mantenga. Tal vez ahí esté el reto. 

Según se trasladó el pasado año desde el Ministerio de Consumo y tras el informe realizado por la Fundación Aladino 2019 sobre la Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España: “el 23,2% de niños y niñas de familias con rentas inferiores a 18.000 euros brutos anuales sufre obesidad. La cifra cae al 11,9% en el caso de familias con rentas superiores a 30.000 euros”. Es decir los niños de familias con rentas más bajas comen peor. Consumen aquellos productos que tienen más azúcares añadidos, más grasas y son menos saludables. Estos productos suelen tener precios más bajos que las carnes y frutas frescas, necesarias para una alimentación más saludable. 

El mencionado informe lo explica de la siguiente manera: “Una de las causas es que estos niños y niñas tienen peores hábitos alimentarios. Acuden más a establecimientos del tipo fast food. Toman menos fruta diaria y consumen golosinas con más frecuencia”. Además el estudio muestra que “los progenitores de los menores con exceso de peso -que incluye tanto a quienes tienen sobrepeso como a quienes tienen obesidad- no perciben el problema. Y frecuentemente consideran su peso como normal o solo como ligero sobrepeso”.


Frenemos las altas tasas de obesidad infantil

El Instituto DKV de la Vida Saludable, en un informe realizado por Rafael Casas Esteve y Santiago Felipe Gómez Santos acerca de la obesidad infantil, indica que: “La obesidad es una condición que se enfrenta a los modelos estéticos imperantes que ensalzan la delgadez. En la sociedad actual, donde tiene más importancia la apariencia que el ser, el hecho de tener exceso de peso significa no estar a la altura de los valores sociales vigentes, de los valores de éxito asociados a la delgadez. A menudo este problema se atribuye a una causa individual, a la responsabilidad de uno mismo”.

Y no es tanto un problema estético sino de salud pública. Un problema “no lo suficientemente abordado”, tal y como exponen en dicho informe. Si no se cuida lo que comen nuestros niños, no podremos poner el granito de arena para que los adultos del mañana vivan de forma saludable porque no estarán sanos. Cuidar hoy para recolectar mañana…

Y así exponen en el estudio una serie de recomendaciones que van desde el ámbito educativo, al administrativo por parte de los diferentes municipios que quieran implicarse en programas para tratar de frenar el avance de la obesidad infantil. Recomendaciones que van desde la realización de una investigación cualitativa sobre la percepción de la obesidad infantil con la finalidad de crear y promover una campaña de comunicación para cambiar su percepción y modificar los valores sociales y el imaginario social de la obesidad infantil. O la actuación sobre los frenos de las familias ante la percepción de la obesidad. Incluir la educación para la salud como contenido curricular en la enseñanza primaria y secundaria. 

También trabajar a nivel sanitario mediante la prevención de la obesidad infantil en la etapa prenatal desde los servicios de obstetricia y ginecología. La promoción de la lactancia materna hasta por lo menos, los primeros 6 meses de vida del lactante. O la participación de las consultas de pediatría de atención primaria en las estrategias comunitarias de prevención de la obesidad infantil, principalmente a nivel municipal, entre otras. Y sin olvidar la importante labor que se debe hacer desde las escuelas, a nivel académico, para promover la alimentación saludable para los más pequeños. Es decir en resumen, lo que plantemos hoy, recogeremos mañana. Los niños obesos de hoy serán adultos enfermos mañana. En nuestras manos está actuar. Hoy mejor que mañana. 


Una epidemia que se combate con vida sana

Los niños están en edad de crecer, y sus cuerpos aún no se han formado del todo. Su organismo funciona con la energía que les proporcionan los alimentos. Si hay una alimentación saludable, existirán niños con organismo sano. Si se alejan del sedentarismo serán unos adultos con una vida saludable y no arrastrarán enfermedades como la hipertensión, diabetes o problemas cardiacos variados. Porque la obesidad infantil encierra muchos más problemas de los que suponen las altas tasas en nuestro país, que al final, solo son un número más. 

Un niño obeso puede desarrollar diabetes y diversos problemas cardiacos y respiratorios que no debería tener a su corta edad. Esa alza desmesurada en su peso, probablemente le impida respirar bien, con lo que por las noches, tampoco descansará correctamente porque conciliar el sueño le será de todo menos fácil. 

Los niños con obesidad infantil presentan una disminución en su autoestima. Se ven diferentes y seguro que les cuesta realizar actividad física al mismo nivel que sus compañeros de patio. Al no poder moverse bien, pueden aumentar las lesiones de sus pequeñas articulaciones. Incluso muchos de ellos llegan a tener pie plano y desarrollar una acentuación en las desviaciones de la columna. Y ya se sabe, a mala postura, dolores y molestias varias. 

La obesidad infantil es un problema que lleva consigo muchas más patologías asociadas. Patologías que impiden el correcto desarrollo de los pequeños, que les resta calidad de vida a su corta existencia y que será el impulsor de que se acaben convirtiendo en adultos enfermos. ¿Es o no es grave la situación?


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