LA CONTAMINACIÓN NOS QUITA AÑOS DE VIDA

Mucho se habla de la “boina” que tiene el cielo de Madrid desde la lejanía o de los gases de efecto invernadero. Del agujero de la capa de ozono y de la radiación que estamos recibiendo de más a causa de la misma. Se habla también de cambio climático pero, como en la economía, cuando hablamos en general lo hacemos refiriéndonos a algo similar a la “Macroecología”. En términos más concretos, hablar de “microecología” supondría referirnos a los efectos nocivos que tiene directamente la contaminación sobre nuestra salud. De cómo ésta nos afecta cuando corremos, andamos, paseamos, nos asomamos a la ventana a respirar un poco de aire y qué efectos a largo plazo tendrá todo esto en nuestra salud. 

La preocupación de los efectos de la contaminación sobre nuestra salud ha sido protagonista de varios estudios en universidades extranjeras. Se sabe y se intuye aún más que lo que comemos, bebemos y respiramos nos afectará tarde o temprano. De hecho, tal y como se publicó en la revista científica “Neurology” -la revista de la Academia Americana de Neurología-: “El ejercicio vigoroso puede aumentar la exposición a la contaminación atmosférica y estudios anteriores han demostrado los efectos adversos de la contaminación atmosférica en el cerebro“.

En contrapartida la actividad física siempre ha estado asociada a una mejor y mayor actividad de los marcadores cerebrales. Pero esta actividad es mejor cuando el ejercicio físico se realiza en un ambiente sin contaminación. En conclusión: deporte y contaminación no son compatibles. ¿Soluciones?

Si hablamos de deporte debemos saber que cuando lo practicamos, consumimos un 20% más de aire que cuando estamos parados. De ahí la importancia de que si nos decidimos a movernos, lo hagamos en un ambiente alejado de polución. ¿Salir a correr? Sí, pero preferible hacerlo cerca de árboles, parques y espacios abiertos, que en el lateral de un carril bici pegado a la autopista de nuestra ciudad. Se ha comprobado que la contaminación reduce los beneficios que tiene el ejercicio y el deporte sobre nuestro cerebro. 


Los efectos nocivos de la contaminación en nuestra salud

Y no solo el cerebro se ve afectado. Cuando hacemos ejercicio, el sistema cardiovascular y el respiratorio se ponen en marcha a una velocidad de vértigo. Por lo que hacerlo rodeados de un ambiente contaminante, entraría de lleno sobre estos sistemas y harían que absorbiésemos sustancias más perjudiciales que beneficiosas para nuestro organismo. 

A largo plazo la contaminación tiene efectos muy adversos sobre nuestro cuerpo. Según recientes estudios, las micropartículas de una atmósfera contaminada pueden acabar ayudando a la formación de trombos. Estos interfieren irremediablemente en la circulación de la sangre que llega al cerebro. Y se ha sabido también que el 30% de los ictus que se producen cada año en todo el mundo podrían atribuirse a la contaminación. Una realidad que disminuye también las capacidades intelectuales y la memoria. Por tanto afecta de una manera muy directa a nuestro cerebro. Merma la calidad de nuestra salud respiratoria, pero también cerebral. 

La contaminación sobre nuestro cuerpo es equivalente a la mitad del efecto que podría tener medio año de envejecimiento. Esto es así porque los efectos contaminantes afectarían tanto a la materia blanca como a la materia gris del cerebro. No obstante a pesar de los estudios, de las indagaciones y de las observaciones científicas, los expertos coinciden en que se necesita más investigación. Se precisa saber en qué medida podemos vernos afectados a medio plazo por la contaminación.

Cómo podríamos evitar la pérdida de capacidades o de funciones de nuestros órganos. Y potenciar con todo ello las recomendaciones que fueran necesarias para que el daño no fuera tan grande. Pero sobre todo para que las generaciones que vienen por detrás puedan caminar, hablar, respirar y hacer ejercicio sin que al final haya que darle la razón al dicho de que “el deporte no es bueno para la salud”. Que sí, que ‘mens sana in corpore sano’, pero si todo se hace en un ambiente sin partículas contaminantes, mejor. 


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