EL COMERCIO ON-LINE HA VENIDO PARA QUEDARSE

En pocos meses se ha comenzado a hablar del comercio on-line como si se tratara del pan nuestro de cada día. Esto mientras miles de tiendas al uso de las de calle, las de toda la vida, ven cómo la crisis del coronavirus les pasa por encima arrollándolas en algunos casos y obligándolas al cierre en otros. De hecho, algunas consiguen reinventarse y otras prueban suerte en el mundo on-line, convirtiendo en “.com” lo que hasta ahora había sido solo mostrador y paredes. Es decir, el comercio on-line ha venido para quedarse porque hoy las circunstancias le han obligado a ello.

Comercio on-line: análisis de la situación

Cierra los ojos y echa cuentas: en la última semana ¿cuántas veces has comprado por Internet? Puede que una o dos, o en casos más activos, quizás todos los días. Y no solo tú, personas de tu entorno seguro que te han comentado la última compra que han hecho en los últimos días por Internet.

Según algunos estudios, el 72% de los internautas de entre 16 y 70 años emplea Internet como canal de compra, es decir, compra on-line. Esto supone más de 22 millones de personas que optan por comprar a través del ordenador o el smartphone.

En el otro lado de la balanza están los negocios on-line que crecen como la espuma, situando a España como el cuarto mercado de E-Commerce en Europa, solo superado por Reino Unido, Alemania y Francia. Es más, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el comercio electrónico superó en España los 48.800 millones de euros en el año 2019, casi un 25% más que el año anterior y las cifras no paran de crecer. Sobre todo este año, el año del coronavirus, en el que tanto el confinamiento como la progresiva desaparición (por recomendación) del dinero en efectivo, han hecho que el comercio on-line sea, como se dice en el entorno de la moda: “un must”.

Marketplaces frente a tiendas on-line individuales

El comercio electrónico que ha venido para quedarse, permite ser analizado con mayor exactitud a medida que va pasando más tiempo y más queda implantado, es decir, permite observar cada vez más un perfil claro tanto de compradores como de tendencias y deja ver poco a poco cómo es su evolución.

Sobre esta base IAB Spain y la agencia especializada en Marketing y comercio electrónico Elogia, presentaron a comienzos del verano de 2020 el VII Estudio Anual de E-Commerce en España. En él se definen muchas categorías como el tipo de comprador (marcado fuertemente por la llamada generación Z, es decir, los nacidos entre 1994 y 2010), pero también los canales de compra que facilitan la inserción de determinados anuncios para su promoción o el empleo de las redes sociales como plataforma publicitaria, etc.

En el mencionado Estudio se indica que las ramas de actividad con mayor volumen de negocio desde España hacia el exterior son: las prendas de vestir (8,5%), el trasporte aéreo (8,3%) y los hoteles y alojamientos similares (5,1%).

Sorprende que el 70% de los consumidores on-line en España prefieran Marketplaces como Amazon o AliExpress “como fuente de información”. De esta manera se intuye que el futuro del comercio electrónico estará ligado, sí o sí, a los gigantes. De modo que servirán de plataforma para que pequeños comerciantes on-line echen raíces, pero cuyas ramas no puedan crecer más arriba de los límites que estos gigantes les imponen.

La realidad del pequeño comercio on-line

Funcionar a través de Amazon, eBay, Etsy o Aliexpress, por ejemplo, es para muchos negocios on-line la muerte y la vida. Es decir, todo a la vez y bien mezclado. La vida porque les permite echar a andar con su nuevo negocio (no olvidemos que la mayoría de los pequeños negocios on-line van de la mano de emprendedores), pero también en ocasiones la muerte porque tras varios meses funcionando bajo condiciones que se escapan de su control, se pueden ver abocados al cierre por bloqueo de su tienda. También por tasas e impuestos con los que no contaban o con nuevas condiciones impuestas por los grandes que les sostienen.

Algunas recomendaciones

Conocer el día a día de muchos de estos emprendedores, es decir, su realidad, no dista mucho de conocer la de aquellos que deciden abrir una tienda física. Porque ambos deben gestionar su negocio proveyéndose de stock suficiente y tener visión para darse a conocer y publicitarse.

Los emprendedores online tampoco deben olvidarse de segmentar a su público y dar con la tecla adecuada para acertar y cuidar a sus clientes. Además, deben tener siempre en cuenta que el mercado on-line es mucho más impersonal porque no ven quién les compra.

A lo sumo alguna vez, pueden remitir un mensaje al vendedor, pero con todo, la relación es más impersonal, así que lo que se vende y gusta, se vende sabiendo que al menos el comprador habrá quedado contento con su adquisición. Si lo que se pone a la venta no gusta, no queda más remedio que cambiar.

En conclusión, ésta es la realidad de muchas tiendas on-line, la realidad del comercio on-line que, más allá de las grandes cadenas o de las grandes plataformas, se nutre de pequeños emprendedores. Nada que no ocurra en el mundo real.


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