DE MORDAZAS Y COMPLOTS

Pedro Sánchez se ha cargado el delito de sedición para favorecer a los sediciosos. Ha reducido la malversación para favorecer a los malversadores amigos. Ha sacado adelante la Ley del si es sí que ha obligado a liberar a más de 100 delincuentes sexuales. También la delirante Ley trans de Irene Montero. Buena parte de ello de tapadillo, con su subterfugio habitual de colar lo importante como enmiendas, con la intención de evitar debatir en el Parlamento sus dislates. Finalmente el Tribunal Constitucional (TC) le obligó a eliminar los párrafos que iban a suponer someter al propio TC a sus caprichos. 

Por supuesto, Sánchez han lanzado a sus mariachis a acusar al TC de pretender amordazar al Parlamento y a hablar de un complot ultraderechista. Pero no piensen que el presidente va a cesar en su empeño. No va a parar hasta que lo consiga. Y como no tiene límites de ningún tipo, ni las sensatas y atinadas palabras del Rey en su discurso de Navidad alertando de la erosión de las instituciones y reclamando respeto a la Constitución y evitar el deterioro de la convivencia, le van a separar de su camino, que termina cuando se haga con el control del TC de modo absoluto y coloque en la presidencia a Cándido Conde Pumpido con su toga manchada de toda la mierda del camino.

Sánchez quiere cargarse la separación de poderes y controlarlo todo

Aquí la única mordaza que padecemos es la que aplican los medios de comunicación de primera, regados de dinero público. Y la aplican sin cortarse un pelo. Y el único complot es del propio Sánchez para cargarse la separación de poderes y controlarlo todo, todo, todo.

Mientras nadie llegue al TC o al Consejo General del Poder Judicial por sus méritos y su capacidad. Y no solo por su sometimiento a un partido político, como sucede ahora mismo, la cosa tiene mala solución. Pero los pasos que quiere dar Sánchez agravarían más el panorama. El asalto definitivo del TC es un paso necesario de Sánchez para celebrar un referéndum en Cataluña, del que ya hablan como seguro quienes tienen cogido por la entrepierna a Sánchez.

Lo del independentista Gabriel Rufián ha sido de traca porque se jacta de estar liderando “el cambio del Poder Judicial”. Lo cual acredita supina ignorancia de lo que es el TC, que no es poder judicial, que no es un tribunal de instancia, sino el garante de que nadie pueda vulnerar la Constitución vigente que nos ha permitido vivir uno de los periodos de democracia más largos de nuestra historia.

Y no se percibe reacción alguna en la ciudadanía, a la vez que se percibe cierta debilidad en el líder del principal partido de la oposición. El 21 de enero hay convocada una manifestación en Madrid para protestar contra el golpe de Sánchez. Y ya se habla en la izquierda de una manifestación “fascista”, de “reedición de la foto de Colón”. Veremos cómo se suceden los acontecimientos. Porque la situación es peligrosa. Coincido con las palabras del Rey en que es imprescindible fortalecer nuestras instituciones y que estas respondan al interés general y ejerciten sus funciones con colaboración leal y sean un ejemplo de integridad y rectitud. O sea, todo lo contrario de lo que sucede hoy con Pedro Sánchez consumando un golpe tremendo a nuestro sistema democrático, con su permanente pulsión autoritaria y cesarista.


Y además…

  • Ya escribí que no formo parte de esa mayoría de personas partidarias del “todos a la cárcel”. El tribunal ha dado de plazo a José Antonio Griñán hasta el 3 de enero para ingresar en prisión a cumplir su condena por el latrocinio del los ERE. Griñán trata de evitarlo alegando que padece un cáncer de próstata. Me parece un motivo de peso. Para Griñán y cualquier otro, pero quienes en el PSOE apoyan a Griñán no hablan del caso de Alvaro Pérez. Condenado en la Gürtel, que lleva cumplidos 6 años de prisión sin un solo día de permiso. Permanece ingresado en la prisión de Valdemoro cuando padece un cáncer de próstata para el que no recibe el tratamiento que debiera. Y respecto a Alvaro Pérez, en la sentencia que le condenaba, se señalaba que no se había enriquecido en modo alguno y que “no metió la mano en la caja”. Todos deberíamos ser iguales ante la Ley. Me parecería bien que Griñan no ingresara en prisión para poder tratarse su enfermedad adecuadamente. Del mismo modo todos los presos que padezcan enfermedades igual de graves deben recibir el mismo trato. Pero nadie en el PSOE abrirá la boca al respecto. Nadie.

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