CORRESPONSABILIDAD: UN RETO DE HOY

La corresponsabilidad es un reto de hoy. También lo fue ayer. Sobre todo cuando se sabe que el término hace referencia a la responsabilidad compartida entre dos o más personas. Porque a priori parece fácil, pero no lo es. Sobre todo porque se trata de una palabra que habla de mucho más que de repartir responsabilidades. Y ahondando en ella, podemos llegar incluso al entorno laboral. Ya que ser corresponsable es sentirse parte de un todo, en el que nuestra aportación es importante para que ese todo marche con fluidez.

Hablar de corresponsabilidad, a día de hoy, es hacer saltar las alarmas dentro del universo de la conciliación. Porque la realidad es que estos dos términos están irremediablemente unidos. Conciliación como demanda, corresponsabilidad como parte de la solución.

Dentro del ámbito familiar, la corresponsabilidad hace que ambas partes de la pareja asuman el mismo porcentaje de tareas y responsabilidades. Que sean un conjunto en el que las partes sean un todo y el todo se complete con cada una de las partes.

Corresponsabilidad para educar a los hijos. Ser también corresponsables en torno a las tareas del hogar. En la atención a familiares dependientes. Corresponsables para atender las obligaciones de dentro y de fuera de casa. ¿Utopía o realidad? Desde el Instituto de la Mujer se define como el reparto equilibrado de las tareas domésticas y de las responsabilidades familiares.

Corresponsabilidad también en el entorno laboral

Dentro del ámbito laboral, la corresponsabilidad implica tanto a empleador como a empleados. Este término hace referencia a que el empleador es responsable de cuidar los intereses personales de su plantilla. Y por la otra parte, los trabajadores deben velar por los intereses de la empresa de la que forman parte.

En el ámbito laboral también tiene que ver con la conciliación. Con las herramientas que proporciona la ley y con las que contribuye a ello la cultura empresarial.

De nuevo, entran en juego la necesidad de conciliar y el hecho de que tanto el empleado como el empleador, trabajen por un mismo objetivo, sin obviar las necesidades de ambos.

Este concepto también tiene que ver con igualdad, entre hombres y mujeres. Igualdad en cuanto a salario pero también en torno a la responsabilidad que unos y otras asumen dentro de una empresa. Sin marginar, sin parcelar y sin estigmatizar ni a los unos ni a los otras por las tareas que desempeñan o pueden desempeñar.

Corresponsabilidad como ciudadanos

Tampoco está de más pedir un poco más de corresponsabilidad. Pues al Gobierno, al Estado en sí mismo, a las instituciones y a la sociedad en general.

Porque, por lo general, los ciudadanos somos corresponsables. O tratamos de serlo. Aunque algunos, ni lo intenten y se empeñen en no serlo. Irresponsables hay en todos los lados. La mayoría tratamos de corresponsabilizarnos con nuestras obligaciones y los derechos que nos asisten. Es un toma y daca, o debe serlo. Por ello, también debemos exigir corresponsabilidad a quienes nos gobiernan, nos amparan, nos ayudan y articulan todo el sistema para que podamos emprender nuestros pasos hacia adelante.

De hecho, corresponsabilidad estatal o gubernamental debería llamársele. Y más que una moda o una tendencia. Mas que un hashtag bonito que enlace con la palabra conciliación o igualdad, deberíamos pedir una mayor corresponsabilidad con quienes nos gobiernan. Con honestidad, por responsabilidad.

Retos ¿del futuro?

Recientes encuestas y estudios realizados antes y durante el confinamiento en España revelan que la corresponsabilidad aún no es una realidad en este país.

Según una encuesta realizada por el Instituto de Igualdad del Gobierno de Canarias, durante los meses en los que hemos estado confinados en España, las mujeres se han sobrecargado. De hecho han asumido mucha más carga de la que venían teniendo con anterioridad.

Esta encuesta fue difundida a lo largo de un mes, entre el 16 de abril y el 17 de mayo a través de las redes sociales institucionales del Instituto Canario de Igualdad.

Sin embargo, esto no es nuevo. De hecho, la Asociación para la Racionalización de Horarios en España ya citaba en 2018 la corresponsabilidad como una quimera. Es difícil llegar a ella por la herencia social y cultural. Y por extraño que pueda parecer, los jóvenes aún no tienen esta palabra entre sus mayores demandas o deseos, porque no la contemplan.

Así, corresponsabilidad, igualdad y conciliación, podrían ser consideradas por nuestros jóvenes, como términos en tendencia. Porque son palabras que se oyen casi a diario, pero que por alguna razón, no acaban de calar del todo. Quizá la herencia cultural sea más fuerte que el deseo de corresponsabilizar. Pero también para el vocabulario y los usos sociales, convendría empezar a recomendar una salida general de la llamada zona de confort.

Todo esto, en cuanto a la corresponsabilidad en el hogar. Pero ¿qué ocurre con la corresponsabilidad como ciudadanos? ¿alguien se ha planteado estudiarla?


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