BANDERAS MULTICOLOR EN NOMBRE DEL AMOR

Todos los años la última semana del mes de junio es noticia por ser el día del Orgullo Gay. Una mirada con ojos prejuiciosos a quien se quiere o se deja de querer. Es el 28 de junio cuando se conmemora el recuerdo por los disturbios ocurridos en Stonewall (Nueva York) en el año 1969. Fueron los que realmente marcaron el comienzo de los movimientos por la liberación homosexual. 

Cada año existe en torno a este día una polémica diferente. Se vuelve a abrir el debate sobre lo que debe o no celebrarse y lo que debe o no enfatizarse. Eso si, raro es el año que no ocurre alguna desgracia durante este día. Y este 2022 como no podía ser menos, el punto negro lo situamos en Oslo. Se han tenido que cancelar todos los festejos y actos de conmemoración por el ataque a las puertas de un bar de ambiente gay. El pasado día 25 de junio se registró un tiroteo que dejó 2 muertos y más de 21 heridos.

Como consecuencia el Ayuntamiento de la ciudad decidió suspender todos los actos. El domingo 26 en la catedral de Oslo y tras la celebración de una misa, el presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Noruega, Olav Fykse Tveit, dijo que “las balas no pueden matar al amor”. El atacante al parecer actuó solo. Era ya conocido por la policía. Las causas del tiroteo se barajan que sean islamistas pero sobre todo homófobas. El detenido por los ataques no ha aclarado aún qué es lo que le llevó a perpetrarlo. De todos modos independientemente de las razones que hayan llevado al tiroteo, lo que es cierto es que se trata de vidas. Vidas de personas que deciden quererse tal y como son. Un amor que se considera como fuera de lo normal porque escapa de la normalidad establecida.  


¡El amor es amor y ya está!

En España a la semana del Orgullo Gay le ha hecho sombra la cumbre de la OTAN. La capital se ha plagado de cortes, restricciones y la llegada de mandatarios de todas las partes del mundo, reunidos en torno a edificios y lugares emblemáticos para tratar asuntos importantes de carácter internacional. Así las banderas multicolor que cuelgan de algunos bloques en la ciudad, nada llaman la atención. Al menos no tanto como los coches oficiales, la policía y hasta la Plaza Mayor, que se ha convertido en un improvisado aparcamiento. 

Ni siquiera la aprobación de la llamada Ley Trans esta semana, ha ensombrecido a la cumbre de mandatarios. Una Ley que entre otras cosas establece los principios de actuación de los poderes públicos, regula derechos y deberes de las personas físicas y jurídicas, tanto públicas como privadas. Y también prevé medidas específicas contra cualquier forma de discriminación. Tal y como recogen algunos medios se trata de una Ley que impondrá multas a aquellos locales o lugares que no permitan el acceso a los mismos por ser transgénero. También como afirmó la Ministra de Igualdad, con esta Ley “el Estado reconoce a las personas trans su derecho a ser quienes son, sin que medien testigos, sin que medie la obligación de hormonación durante 2 años y sin ningún informe médico que tenga que decir que son personas enfermas«.

Además permite que “las mujeres lesbianas y bisexuales puedan filiar a sus hijos sin necesidad de estar casadas, como ahora sucede”. También se otorga “rango legal al derecho de acceso a técnicas de reproducción asistida, que ya estaba establecido reglamentariamente, tanto para ellas como para las personas trans con capacidad de gestar”.

En el ámbito laboral se impulsa la igualdad y la no discriminación de las personas LGTBI en los centros de trabajo. Con especial atención a la inclusión de las personas trans y sobre todo, de las mujeres trans que como señaló durante su presentación Irene Montero “son las que tienen una mayor brecha y unas mayores dificultades en el acceso al empleo«. Serán consideradas infracciones muy graves los contenidos educativos discriminatorios en los libros de texto o en los materiales didácticos educativos. Y salvo que lleguen a ser delito y se deriven a la vía penal, también los actos de acoso. 

En definitiva una nueva Ley que viene a asentar los derechos de una parte de la población que veía mermados los suyos a veces por discriminación o falta de reconocimiento. Esta nueva Ley completa nuestro sistema normativo. Pero no ha hecho el ruido suficiente. Es decir no ha sonado más alto que la cumbre de la OTAN. Y si acaso lo que queda en mucha de la gente que ha oído hablar de su aprobación, será que se podrá decidir ser hombre o mujer independientemente del género con el que se nazca. Todo ello sin necesidad de aportar informes médicos y psicológicos.

Igual que ocurrió con la reciente Ley del Aborto. Cuyo poso en la sociedad curtido a base de titulares en la prensa, fue que las menores de 16 años no necesitarán ya el consentimiento paterno. Pero ambas leyes tienen mucha más miga que todo eso. Si miramos un poco más allá de todo, también de la celebración en Madrid de la cumbre de la OTAN, nos daremos cuenta de que el mundo funciona con amor. Es la mayor energía. Las cosas no pasan por casualidad y todo, absolutamente todo lo que se comunica y forma parte de titulares, está previamente estudiado. 


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