ENTRE LA BASURA DE KOLDO, ÁBALOS Y CIA., UN HOMBRE HONRADO, JOSÉ ÁNGEL MENDEZ

Hemos vivido una semana intensa judicial que supone un éxito más de la prensa, porque gracias a periodistas y medios de comunicación se destaparon tanto la inmunda y criminal “Kitchen” del PP de Mariano Rajoy como el cutre, criminal e infecto “Caso Ábalos y Koldo”. Al que debiéramos llamar “Caso Sánchez”.

Me reconforta que, entre la basura ventilada de Ábalos, Koldo y cia. hubiera un hombre honrado. José Ángel Méndez, que fue gerente de Logirail cuando le empresa contrató a Claudia Montes, antigua Miss Asturias relacionada con Ábalos. Fue el señor Mendez quien, tras una ausencia de 8 días ordenó abrir un expediente disciplinario, e inmediatamente pusieron a Méndez en la puta calle. Porque Claudia Montes era una protegida del capo.

En la Audiencia Nacional se sentó la cúpula de Interior con Rajoy. Organizaron una trama para evitar que la mierda de la Caja B del PP llegara a Rajoy, y lo lograron

Cuando hay elecciones los partidos hablan de “la fiesta de la democracia”. Después, PP o PSOE gobiernan y sin solución de continuidad se dan a la fiesta de la golfería sintiéndose impunes. Y tras muchos años de investigación, llega el juicio, y sale de nuevo toda la mierda a relucir. Y se la lanzan denuestos entre ellos con el habitual “y tú más” y hacen un juego con el que pretenden empatar a corruptos, pero no perder.

En la Audiencia Nacional se ha sentado toda la cúpula del Ministerio de Interior de Rajoy, incluido Fernández Díaz, el que fue su ministro. Organizaron una trama criminal, con Villarejo de por medio, para evitar que la mierda de la Caja B del PP llegara a María Dolores de Cospedal y al propio Rajoy. Y lo consiguieron.

El nombre del caso “Kitchen” viene del chófer de Bárcenas, que era un espía de Interior que “entraba hasta la cocina”

En este juicio tampoco ha faltado lo chusco, lo cutre, la España de charanga y pandereta. Un falso cura secuestrador de la familia Bárcenas y el ex marido de Cospedal, Ignacio López del Hierro, a quien llamaban “Polla de hierro”, y en este plan.

El nombre de “Kitchen” (cocina) viene de que el chófer de Bárcenas, Sergio Javier Rios Esgueva, lo sabía todo sobre el ex tesorero del PP y su mujer, Rosalía Iglesias. E incluso conocía el contenido de sus conversaciones privadas “porque podía entrar hasta la cocina”. Y en realidad era un soplón de la Policía, que le recompensó con un puesto en la Policía Nacional, aunque no cumplía con los requisitos para el mismo.

El día en que el falso cura irrumpió en casa de Bárcenas para robarle la documentación que tenía sobre la Caja B del PP, tras liberarse de él gracias a que le plantó cara su hijo Willy, el músico, apareció el chófer inmediatamente pese a que tenía el día libre.

El chófer no se sienta en el banquillo de la Kitchen porque falleció. A Villarejo, que ya tiene otras condenas, le piden 19 años de prisión. El ministro Fernández Díaz y su segundo, Francisco Martínez Vázquez, están acusados de ordenar el espionaje y el fiscal le pide a cada uno 15 años de prisión, penas similares a las que se piden para el resto de cargos y funcionarios policiales imputados. El juicio se va a prolongar hasta el 30 de junio, y es improbable que los acusados se libren de ser condenados a la vista de la abundante prueba que hay en la causa.

Rajoy, su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría y su secretaria general, María Dolores de Cospedal, declararán como testigos, aunque algunos, entre los que me cuento, consideremos que debieran ocupar sitio en el banquillo de los acusados.

En el Supremo se sentaron Aldama, Ábalos y Koldo, que parece que no se van a librar de la condena

Los hechos sucedieron hace 13 años, en 2013, y Rajoy pagó su responsabilidad política con la moción de censura presentada por Pedro Sánchez con José Luis Ábalos como adalid contra la corrupción.

En el Supremo se han sentado Víctor de Aldama, José Luis Ábalos y Koldo García en un juicio en el que es más que probable que los tres sean condenados. Tras las declaraciones de “las sobrinas” me da la impresión de que han quedado suficientemente acreditadas la malversación de dinero público, la prevaricación y el abuso de poder en la adjudicación de puestos de trabajo en la Administración.

Ha salido lo chusco, pero queda lo gordo, como robaban con las mascarillas en plena pandemia, y los cohechos gordos

Y queda lo más gordo, lo más serio del caso, todo lo relacionado con como robaban con las mascarillas en la pandemia mientras morían a millares los españoles, y los cohechos gordos. Y se ha visto a qué dedicaban su tiempo los que tenían que ocuparse de la seguridad de nuestros trenes y de las vías.

Me ha sorprendido que el Tribunal Supremo permitiera a una testigo declarar embozada, a cara cubierta, algo de todo punto inusual ante cualquier tribunal. Esta primera semana, con “las sobrinas”, ha salido a relucir la parte torrentiana del asunto, con esa estética y ética de puticlub pringoso.

Que se celebre este juicio es un éxito de la prensa, en especial de mi amiga Ketty Garat y de The Objective

Que se celebre este juicio es un éxito, repito de la prensa, muy en especial de mi amiga Ketty Garat y mis amigos de The Objective. El juicio se ha parecido más a un reality de la peor Telecinco que a un proceso.

En el banquillo, Aldama muy serio, estirado. Ábalos circunspecto, aseado, bien repeinado y afeitado. Koldo con los pelos a lo loco. Belén Picornell nos cuenta en El Mundo la última del esperpento. Ábalos y Koldo acudieron a ponerse pelo, o sea, a hacerse un injerto capilar, a una clínica especializada de Valencia que lleva Mauricio Anglés, hermano del presunto autor del crimen de las niñas de Alcásser, que ahora se hace llamar Joaquín Martins: “Primero vino Koldo. Era sábado. Al siguiente fin de semana volvió con Ábalos. Cerramos el centro para ellos. Fueron agradables. Estuvieron seis horas. Les había pedido un menú de catering, pero me dijeron que no, que querían un bocadillo de jamón serrano. Me dijeron que estaban hartos de los restaurantes de Madrid”.

Koldo y Ábalos vieron en un hermano de Anglés, el del crimen de Alcásser, a un posible socio, y le tangaron 10.000 euros

Además del injerto, aprovecharon para hacer negocio ellos. Según dice Anglés a El Mundo, Koldo y Ábalos vieron en Anglés a un posible socio: “Me dijeron que las mascarillas se iban a agotar, y les dije, bueno, mandadme un pedido de 20.000. Saqué de mi caja fuerte 10.000 euros. A los dos días me llegaron la mitad de lo que me dijeron, y nunca me llegaron las otras 10.000. Cuando me enteré en 2024 de que estaban investigados por corrupción les puse una denuncia”. O sea, que le tangaron 10.000 eurazos y hasta hoy. Mal enemigo Anglés.

Tal cual lo cuenta el mundo se lo cuento. A mí me parece muy verosímil, visto lo visto y escuchado lo escuchado en el Supremo.

No entendí que el presidente Martínez Arrieta permitiera a la testigo Jessica declarar embozada, a cara tapada. No hay precedentes en ningún Tribunal

Me pareció feo que, en el juicio, el abogado de Ábalos le preguntara a Jessica Rodríguez, su ex pareja, si se dedicaba a la prostitución, y no entendí que el presidente Martínez Arrieta no admitiera la pregunta y le obligara al letrado a formularla de otro modo. Jessica, a cara cubierta,  dijo que no, que ella era  “dentista colegiada”, y cuando hablaba de su ex decía “el señor Ábalos”. Me parece insólito que Martínez Arrieta le permitiera a una testigo declarar embozada cubriendo su rostro. No hay precedentes en ningún Tribunal.

Ha quedado claro que Ábalos le pagaba a Jessica un piso de lujo en la Plaza de España, sueldo público sin trabajar en una empresa pública de la que ni siquiera supo pronunciar su nombre correcto y muchos euros por cada viaje oficial al que le acompañaba. Si era prostituta o no creo que reste ni sume delito al caso, solo humilla a la testigo, que al final contó que el ministro hasta le pagaba la comida y el veterinario del gato.

Claudia Montes primero era “sobrina” de Koldo, pero cuando la cosa se puso complicada pasó a ser “sobrina” de Ábalos

Y tras Jessica apareció Claudia Montes, ex Miss Asturias. Contó que no se enrolló con Ábalos, que simplemente le conoció en un acto del PSOE asturiano y le pidió ayuda porque era madre soltera y no tenía trabajo. El ministro le ordenó a Koldo que la colocara en Logirail. Y Koldo obedeció. Inicialmente Claudia era sobrina de Koldo, pero cuando la cosa se puso complicada pasó a ser sobrina de Ábalos.

Claudia reconoció que no trabajó un solo día, pero explicó que a cambio se iba a la Biblioteca de Oviedo a leer libros sobre trenes. No dijo cuales, o sea que queda la duda de si leía textos técnicos o tiraba más de Asesinato en el Orient Express o La chica del tren, de Paula Hawkins. Claudia puso el lazo al sainete regalándole a la entrada una caja de pastelitos a los periodistas. Bueno, a quien se los entregó fue a los de “Todo es mentira”, lo de Risto.

José Ángel Mendez le abrió expediente a la “sobrina” Claudia por no trabajar y le pusieron en la puta calle. Mendez, un hombre honrado entre tanta porquería

Y tras Claudia compareció como testigo José Ángel Mendez, director gerente de Logirail cuando se contrató a Claudia. Don José Ángel, un oasis en este desierto de corrupción repugnante. Relató que un día una funcionaria le informó de que la joven llevaba 8 días sin acudir a un trabajo al que no había acudido tampoco antes, y Don José Ángel ordenó que se le abriera un expediente disciplinario. Y a Don José Ángel, el hombre honrado, le pusieron en la puta calle: “Yo inicié el proceso, luego me apartan y se toman otras decisiones diferentes”. Nadie le explicó a Don José Ángel el motivo de que prescindieran de él. Pero ya no tiene dudas al respecto. No nos podemos olvidar de este hombre honrado.

Y ojo, que a la funcionaria, desde Madrid, se le amenazó con que Claudia podía denunciarla por acoso laboral, que hubiera sido surrealismo puro, pues no se me ocurre como se puede acosar a alguien que no acude a su puesto de trabajo un solo día.

Después de las chicas de Ábalos llegaron las de Aldama y subió el nivel. Llevaban bolsas transparentes con dinero negro a la sede del PSOE en Ferraz

Para entonces la presidente de Adif, Pardo de Vera, de los Pardo de Vera de toda la vida, ya había dado un toque para que a la sobrina del ministro se la dejara en paz.

Después de las chicas de Ábalos llegaron las chicas de Aldama, su ex Leonor González Pano y su ex suegra, Carmen Pano, y ahí subió el nivel, porque contaron cómo llevaron dinero negro el bolsas transparentes a la sede del PSOE de Ferraz, que eran una comisión en gratitud por las gestiones del Ministerio de Transportes en el rescate de Air Europa durante la pandemia.

Tambien le pillaron un chalet en Cádiz, cortaron la luz y Koldo le dijo a Carmen Pano que no hiciera nada, que ellos se encargaban de hacer un anganche pirata a la red

También dieron detalles del chalé que le consiguieron al ministro para disfrutar unas vacaciones en Cádiz. Un día cortaron la luz, y cuando la señora Pano le dijo a Koldo y Ábalos que se ocupaba para que la devolvieran, le respondieron que no hiciera ninguna gestión, que ellos se ocupaban de hacer un enganche pirata a la red. Un ministro de la “mayoría progresista” y antifascista pirateando la luz para un chaletaco de lujo que no paga él. Este es el nivelazo.

Y mientras esto sucedía en el Supremo, se iniciaba el plazo para que todos paguemos a Hacienda, lo cual cabrea, y mucho, y el presidente Pedro Sánchez, antes de irse a China con su amada, dejó dicho, con un par: “Acabamos de conocer los resultados del nuevo índice de calidad de The Economist. España mejora aún más su puntuación respecto al año anterior y se consolida como una de las democracias más plenas del mundo“. Y sí, no mintió. España aparece en el puesto 22, el mismo que el año anterior, pero con algunos datos mejores. Al corresponsal de The Economist no le conozco. No sé si ha informado del juicio en el Supremo. Pero llamar a esto democracia consolidada me parece un exceso.

Todo lo que ha salido en el Supremo lo sabíamos por la prensa, pero que se acredite en sede judicial es muy serio y aboca a una condena dura

En fin. Que tras lo de la dentista con la cara tapada ante los ropones y lo de la buscadora de libros de trenes, podemos decir que todo lo que ha salido en el Supremo ya lo sabíamos gracias a unos pocos periodistas. Pero que se acredite todo en sede judicial es algo muy serio que aboca, en mi opinión, a Aldama, Ábalos y Koldo a duras condenas.

Y lo más grave, un ministro está en el banquillo de los acusados por quedarse con dinero público y colocar “sobrinas” en empresas públicas y el presidente que lo nombró sigue en La Moncloa. Y no era un ministro menor, era su mano derecha en el partido y le puso al frente del Ministerio con más presupuesto y más gasto.

Sánchez y sus mariachis ya han dejado claro que no va a haber dimisión ni aunque el Supremo condene a Ábalos. O sea, que, por más mierda que salga, él sigue en la Presidencia del Gobierno y no convoca elecciones. Eso sí, Ábalos que se pudra en “el saladero”, como le dicen en Colombia a los talegos.

Mis respetos para Don José Ángel Méndez, ese oasis de honradez en medio de esta recua de corruptos infames.

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