El juez Juan Carlos Peinado decidió retirarle el pasaporte a Begoña Gómez, la amada del presidente Sánchez, y se montó la mundial. La sincronizada salió en tromba hablando de golpismo judicial y la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), con el voto de calidad de su presidente, Isabel Perelló, remitió el auto de Peinado al promotor de una acción disciplinaria por una falta grave de desconsideración hacia funcionarios de la Policía Judicial, al amparo del artículo 418.5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
A mí me pareció excesiva la decisión de Peinado de retirarle el pasaporte a Begoña. Pero más excesiva aún me parece la movilización de la señora Perelló contra Peinado.
En España ya se han fugado personajes con escolta policial que obedeciendo órdenes de superiores, han permitido esas fugas
La supuesta “desconsideración” de Peinado la advierte la señora Perelló al sostener Peinado en su auto que existe un riesgo de fuga de Begoña y considerar que los agentes policiales que la escoltan, “bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos” podrían “colaborar en la acción o acciones que se lleven a cabo para facilitar esa fuga que haga posible que la acusada se encuentre a disposición de la Justicia”.
Desconozco si Begoña tiene intención ahora o puede tenerla en adelante de fugarse. Y cierto es que en España ya se han fugado personajes con escolta policial, que, obedeciendo órdenes de superiores, han permitido esas fugas.
Es insólito y preocupante para la independencia judicial que el CGPJ le haga una “corrección disciplinaria” a Peinado
Dictado el auto por Peinado, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, adelantó que el CGPJ podría acordar una “corrección disciplinaria” a Peinado. El de Interior, Fernando Grande Marlasca, trasladó a la señora Perelló su “más enérgica queja” por las afirmaciones de Peinado. Y la señora Perelló reunió a la Comisión Permanente del CGPJ en domingo aunque por falta de acuerdo entre sus miembros no fue hasta el lunes cuando el CGPJ decidió iniciar una acción disciplinaria contra Peinado.
No hay precedentes de que un Juzgado investigue por graves delitos a la esposa de un presidente del Gobierno. Nada menos que tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación de caudales públicos.
Y no hay precedentes de que miembros del Gobierno, con el ministro de Justicia a la cabeza, critiquen severamente a un instructor y dirijan quejas reiteradas al CGPJ contra el juez que investiga a la esposa del presidente. Es institucionalmente insólito y preocupante, y atenta contra la independencia judicial.
Las resoluciones judiciales que corrigen por la vía de los recursos. El CGPJ no es una instancia judicial
Las resoluciones judiciales, por sorprendentes o incorrectas que puedan parecer, tienen que corregirse por la vía de los recursos previstos en la ley a instancia de las partes personadas en las causas. El CGPJ no es una instancia judicial y recurrir a él para que actúe disciplinariamente contra un instructor es una anomalía que solo pretende presionar al juez y confundir a la opinión publica pretendiendo que cunda que se trata de una causa política.
EL CGPJ no está para amedrentar a los jueces, sino para preservar su independencia. La urgencia en actuar contra Peinado a instancias del Gobierno contrasta claramente con la tibieza mostrada cuando Peinado y otros jueces han sufrido intolerables y reiterados ataques por miembros del Gobierno.
La Ley Orgánica del Poder Judicial está bien redactada para preservar la independencia judicial
El artículo 418.5 de la Ley Orgánica del Poder Judicial prevé como falta grave el “exceso o abuso de autoridad, o falta grave de consideración respecto de los ciudadanos, instituciones, secretarios, médicos forenses o resto del personal al servicio de la Administración de Justicia, de los miembros del Ministerio Fiscal, abogados y procuradores, graduados sociales y funcionarios de la Policía Judicial”.
Quizá hubiera sido más atinado, en todo caso, actuar por el apartado 6 del citado artículo 148 que acepta que se pueda castigar “la utilización en las resoluciones judiciales de expresiones innecesarias o improcedentes, extravagantes o manifiestamente ofensivas o irrespetuosas desde el punto de vista del razonamiento jurídico. En este caso el CGPJ solo procederá previo testimonio deducido o comunicación remitida por el Tribunal superior respecto de quien dictó la resolución y que conozca de la misma en vía de recurso”.
La Ley Orgánica del Poder Judicial está muy bien redactada para preservar la independencia judicial y evitar intromisiones bastardas e interesadas, por eso lo correcto habría sido que el CGPJ actuara sobre el apartado 6 del artículo 148. La señora Begoña Gómez debiera haber presentado un recurso y cuando este llegara a una instancia superior, sería esta quien decidiera si revocar o no la decisión del instructor, y sería la instancia superior quien recabara una acción disciplinaria si considera que en la resolución recurrida hay algún exceso del instructor que deba ser sancionado.
Los palmeros del Gobierno no van al fondo del asunto y la lían parda arremetiendo contra el juez Peinado desaforadamente
Hasta la fecha ha habido resoluciones del juez Peinado que han sido corregidas por instancias superiores y otras que han sido avaladas, siempre por los cauces previstos en la legislación vigente.
A mí me parece criticable la decisión de Peinado de retirarle al pasaporte a Begoña e imponerle comparecencia quincenal para firmar en el Juzgado. Pero a la vez considero que esta decisión no invalida la apertura de juicio oral contra Begoña. El Gobierno y sus palmeros de la sincronizada mediática no hablan del fondo del asunto y la lían parda con la retirada del pasaporte, y arremeten contra el juez Peinado a saco, desaforadamente.
Luis García Montero escribe que se despierta cada mañana con un deseo acuciante de de meter jueces en la cárcel
Luis García Montero, director del Instituto Cervantes y poeta de cámara del sanchismo, escribió en El País: “Cada mañana, después de leer y escuchar las noticias, siento un deseo acuciante de que alguien meta en la cárcel a los jueces indecentes… Demuestran la autoridad antidemocrática que supone un poder no legitimado por los gobiernos, sino por la soberbia y la ideología de los oligarcas… Por rabieta metería todas las mañanas a cuatro o cinco jueces en la cárcel”.
Y Luis Arroyo, asesor de Rodríguez Zapatero y presidente aún del Ateneo de Madrid, en el digital Infolibre, dice que se han ensañado con él: “el motivo, que he transmitido con honestidad la información que el presidente Zapatero quería ofrecer mientras estaba obligado a mantener un prudente silencio procesal… Puedo entender mejor el dolor que se inflige a quien siendo inocente (Begoña Gómez, David Sánchez y si, también Rodríguez Zapatero) se ve acosado por estos seres violentos y desalmados”.
La “mayoría progresista”, siempre tan superior moralmente, tan respetuosa con los discrepantes
Y Esther Palomera en Eldiario.es, “en esta vida es más fácil ser de derechas que de izquierdas. Los de derechas no se preocupan del prójimo, ni de garantizar servicios públicos… Nuestra mirada sobre el mundo es mucho más amplia. La de ellos, excluyente. Lo último que se puede perder es la dignidad, y los principios por los que hemos peleado”.
Esta peña de la “mayoría progresista”, nunca del lado de los delincuentes, siempre tan superior moralmente, tan conciliadora tan respetuosa con los discrepantes.
Pachi López grita “yo con Begoña” y Sánchez le mira con bochorno, como con ganas de desaparecer
Y Pachi López, que nunca fue el más listo de la clase, pero si un acreditado pelota, en la tribuna del Congreso, desatado: “Ante tanta inquina, los socialistas vamos a decir cada vez más alto lo que ya dicen millones de españoles en la calle: Yo con Begoña, yo con Begoña, claro que sí”.
Hasta el marido de Begoña le observaba, sentado en el banco azul, con una mirada de bochorno, como con ganas de desaparecer, como pidiéndole que dejara de hacer el ridículo.
Paseo cada día por las calles de Madrid y no escucho a nadie decir “yo con Begoña”.
Yo paseo cada día por las calles de Madrid y aún no he escuchado a nadie decir “yo con Begoña”. Y dudo que en Portugalete lo griten por la calle. No sé dónde están esos millones de españoles a los que se refería Pachi López.
En fin, que Sánchez y su banda ancha debieran dejar que los instructores culminen sus causas y que después las Audiencias correspondientes dicten sentencia. Y en el caso de Begoña, Pachi López debe estar tranquilo porque si hay millones de españoles gritando como él “yo con Begoña”, es más que probable que los nueve miembros del jurado que sean elegidos consideren inocente a Begoña, la amada de Sánchez, la hija de Sabiniano, el de las saunas.
