«LO VAMOS A HACER BIEN»

Bajo el lema “Lo vamos a hacer bien” (copyright de Esteban González Pons) el PP ha entronizado a Alberto Nuñez Feijóo y ha enterrado a Pablo Casado. No se me ocurren muchos argumentos para apelar a que nadie crea a un político en España. Y Feijóo no lo tiene fácil. Los mismos que auparon a Pablo Casado en Valencia tras un discurso muy ideológico “contra la izquierda inmoral de los puños cerrados” eligieron ayer a un Feijóo que se autodefinió como “un peregrino”. No aportó ninguna idea política más allá de apelar a “la Constitución y el interés general”. Y reiterar que quiere “un enfoque diferente a decir que no a todo”. Lo cual no es una aportación programática ni ideológica.

Juanma Lamet, el periodista que mejor informa sobre el PP, ha adelantado que esta semana Feijóo se va a reunir con Pedro Sánchez para ofrecerle un pacto de gobernabilidad “sin líneas rojas, en una suerte de pacto de legislatura que acabe con este entretenimiento en el que ha degenerado la política española. Si pacta con nosotros, el Gobierno no tendrá que escorarse hacia Podemos. No ser lo mismo no significa ser lo contrario. Este discurso le mueve el marco a Sánchez, queremos situarlo en el lado del tablero en el que no se mueve bien, en el de la institucionalidad”.

No se yo si es el mejor inicio para hacerlo bien, la verdad. Sánchez puede torearle a Feijóo, por más que el peregrino tenga experiencia de gestión. Pero jugársela con Sánchez es torear en rodeo ajeno y afrontar esa experiencia con espíritu burocrático gallego no parece demasiado aconsejable. En cualquier caso ya veremos si lo hace bien o no. Tiempo al tiempo. Lo del PP en Sevilla ha sido un mirar atrás permanente, con discursos de Aznar y Rajoy colocados como referentes. Vale que la primera legislatura de Aznar fue buena o muy buena, pero a partir de ahí se jodió la cosa. Y el PP desde entonces no ha dado una, y ha sido esencialmente una máquina de corrupción. Feijóo ha unido su futuro político a Juanma Moreno, el presidente andaluz, y ha colocado en el andén a Isabel Díaz Ayuso.

Ahora las elecciones autonómicas andaluzas van a ser el termómetro del cambio de Feijóo. Si en Andalucía el PP de Moreno y Feijoo logra mantenerse en el Gobierno lo habrán hecho bien, pero como no lo logren, vuelve la movida al PP y Ayuso, jaleada por los que ayer entronizaron a Feijóo, irán a por él sin misericordia.

Juanma Moreno ha sido uno de los muñidores de la liquidación de Pablo Casado, a quien no han tratado bien en Sevilla. Cuando Aznar en su discurso a través de plasma por haberse infectado de COVID dijo “Pablo, donde quiera que estés”, entre el personal corrió la pregunta de si Casado la había palmado. Casado apareció e incluso le dejaron hablar. A quien no se le vio ni en los alrededores fue a Teodoro García Egea, el ex-general secretario.


El peregrino Feijóo ha de hacer política para ganar a Sánchez

Vamos a ver cuanto tiempo necesita el PP para volver a ser lo que fue en lo que se refiere a posibilidades de gobernar, porque es de esperar que con el peregrino no vuelvan a las andadas corruptas. Si las andaluzas son en junio quizá sea pronto para el nuevo tándem director del PP: Feijóo-Moreno. Ellos dicen que “si son en junio y ganamos Feijoo va disparado a La Moncloa”. Así de optimistas han salido de Sevilla. Pero Moreno tiene un problema antes de decidirse a convocar.

Y es que todo el aparato provincial del PP está conformado por afines al ex-general secretario García Egea, y por eso quiere renovar el aparato antes de convocar autonómicas, lo cual las llevaría a otoño y quizá otoño es tarde para el peregrino. Feijóo necesita a Moreno para ganar su batalla y Moreno necesita a Feijóo para seguir siendo mandamás en Andalucía. Y entre tanto, Vox con las uñas afiladas deseando que sean en junio, e Isabel Díaz Ayuso también.

El gran ganador de este cónclave de Sevilla antes que Feijóo, ha sido Juanma Moreno. Además le ha colocado a su hombre de confianza, Elias Bendodo, como coordinador general. Lo cual va a ser como si fuera secretario general de facto, porque la elegida para ese puesto, Cuca Gamarra, se va a centrar en su papel de portavoz parlamentaria. Está por ver el peso que le otorga Feijóo a Isabel Díaz Ayuso en la Ejecutiva.

Feijóo no es un gallego estilo Rajoy de esperar a que el tiempo lo arregle todo, pero tampoco es un tipo de arriesgar en exceso. Y ya se sabe que como dijo Tácito: “es poco atractivo lo seguro, en el riesgo está la esperanza”. Desde luego a la izquierda y a Sánchez no les va a sacar de La Moncloa a base de ofrecerles pactos. No digo yo que se dedique a insultarles.

Feijóo ha de hacer política, y hacer política requiere de ideología y de valentía. Su discurso no es cuestionable, porque fue de abrir las puertas a todos. “No vengo a insultar a Pedro Sánchez sino a ganarle”. Nadie puede criticar este aserto. Pero solo diciéndolo no le va a ganar. Es fino Sánchez que además no anda sobrado de principios, como tiene acreditado. Feijóo quiere ser la alternativa a Sánchez, como escribe mi íntimo Juan Fernández Miranda: “desde un partido fuerte, abierto, moderado, liberal y conservador, constitucionalista, autonomista, nacional, defensor del libre mercado y de la empresa”. Impecable, pero insuficiente para ganar unas elecciones a Pedro Sánchez y sus cuates en la España de hoy. En política hay que hacer política con ideas y programas. A ver si lo hacen bien. O no. Estaremos muy atentos.


Y además…

* Terminó la cuarta semana del juicio contra Kote Cebezudo dedicada a las pruebas periciales. Cada sesión hunde más al acusado. Lo más fue el perito informático que con un par dijo que su informe favorable al acusado no era su opinión científica: “A mí me contrató la Cámara de Comercio para que hiciera un informe favorable al señor Cabezudo y eso es lo que he hecho”. Aunque contraviene la ley, el presidente no dedujo testimonio. El fiscal del caso ha modificado su petición de pena acercándola ahora a los 250 años. Esta semana debiera terminar la vista con los informes de todas las partes y la última palabra del acusado.

* El Gobierno de Sánchez ha introducido de matute en una reforma de la Ley Concursal una modificación del Estatuto Fiscal para que la Fiscal General del Estado cuando deje de serlo, vaya directamente como fiscal al Tribunal Supremo. No se corta Sánchez, que sigue reclamando al PP un pacto para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Sánchez lo único que quiere del Poder Judicial es controlarlo para utilizarlo, como la Fiscalía.

* Y la última del Gobierno: el atraco a los vendedores de gasolina. Nos vende a todos una rebaja del precio del litro “no vamos a dejar a nadie atrás”. Y le dice a los vendedores que hagan ellos una rebaja de 20 céntimos por litro y que si eso ya se lo pagará Hacienda cuando le dé la gana a la ministra Montero, si le da. O sea, que utiliza a los gasolineros como banco para que adelanten el dinero. Hay que tener poca vergüenza. Al margen del cristo que se organizó en toda España de usuarios ávidos de llenar el depósito con el descuento, varios empresarios han tenido que cerrar para siempre. ¿Cómo les va a compensar Sánchez? Con este tipo es con quien va a negociar el peregrino Feijóo. Que Santiago le proteja a él y nos proteja a todos.



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