LAS BATALLAS DE LAS MUJERES POR EL PODER

Consumada la repugnante renovación del Tribunal Constitucional, tras la que ya sabemos la que nos espera con el Consejo General del Poder Judicial, siguen las batallas de las mujeres por el poder en el PSOE y el PP. Isabel Díaz Ayuso sigue con su batalla interna en el PP donde el secretario general, Teodoro García Egea no cesa. Tampoco cesa Miguel Ángel Rodríguez, la mano derecha de Ayuso. Por lo que el suicidio de los populares sigue su curso con Pablo Casado de asombroso espectador.

No se alcanza a comprender como los populares no han aprendido aún que las batallas internas perjudican las expectativas electorales. Los que mandan en la sede de Génova 13 tienen que entender que Isabel Díaz Ayuso es hoy el principal activo del PP tras su abrumadora mayoría en Madrid y su crecimiento en apoyos nacionales. Pero no aprenden y siguen tratando de impedir que Díaz Ayuso lidere el PP madrileño cuando es de facto la lideresa incuestionada. El entorno de Casado percibe a Ayuso como una amenaza y Ayuso y Rodríguez quieren aprovechar el momento álgido.

Esta semana ha habido una aportación al debate interesante. Verónica Fumanal, experta en comunicación política, ex asesora de Pedro Sánchez, feminista y analista de cabecera de Mediaset, ha dicho en el programa de Ana Rosa con cara de que iba a descubrir el Mediterráneo: “¿por qué no se le hace esto a otros barones del PP, a Moreno Bonilla, a Feijoo?. En el PP hay un machismo estructural. Es así, es porque es mujer, es el machismo estructural, es así”. Fumanal dicta sentencia de experta en comunicación política pero parece que la experiencia le ha servido de poco.

No sé si en el PP hay un machismo estructural. Puede que sí pero la realidad es que el PP madrileño lo presidieron Esperanza Aguirre y Cristrina Cifuentes que son mujeres. Solo hay un caso de un presidente autonómico al que el PP no le dejó liderar el partido en la Comunidad y fue Alberto Ruiz Gallardón, que es hombre que yo sepa. Por lo tanto, lo del machismo no cuela Fumanal. Hay que prepararse mejor los discursos y tú sabes de eso.

Es una batalla de poder en la que Casado y su equipo de confianza están acreditando una escasa visión de futuro. Están velando por lo suyo, no por su partido. Vamos lo que viene sucediendo desde hace años en todos los partidos, estructuras de poder donde prosperan los obedientes. Incluso desde la cadena de mando que dirige García Egea se están aplicando métodos ya conocidos que se emplearon en su día contra la ex-portavoz Cayetana Álvarez de Toledo, como filtrar que están almacenando información comprometedora sobre ella.

Por ahora han pinchado en hueso, pues la primera filtración que afectaba a un hermano de Díaz Ayuso y unos contratos con la CA de Madrid se ha demostrado tan falsa como el bulo del culo o el hombre de los 35 años en coma. En el PP se persigue al discrepante. No hay debate, no hay libertad de expresión y solo triunfa la sumisión absoluta para prosperar y aparecer en las listas electorales y pillar. Como en el resto de los partidos. En esto son todos iguales.


Mujeres guerreras en el poder

Y en la izquierda ha habido novedades importantes. Pedro Sánchez es el macho alfa pero desde que liquidó a Susana Díaz en Andalucía y a Carmen Calvo en Madrid, no hay capitana del cupo feminista en su equipo. Y el pasado fin de semana le han madrugado unas cuantas lideradas por Yolanda Díaz (militante del Partido Comunista de España) que se autoproclama lideresa de la izquierda y el feminismo en un acto en Valencia acompañada de Mónica Oltra (vicepresidente valenciana acosada por el escándalo de los abusos de su ex marido a una menor tutelada).

Ada Colau (lideresa de los Comunes catalanes y alcaldesa que está logrando arruinar Barcelona, como reconoce hasta el propio Gerard Piqué). Mónica García (que es médica y madre además de lideresa de Mas Madrid). Fátima Hamed Hossain, dirigente del Movimiento por la Igualdad en Ceuta. Y sobrevolando la cosa Manuela Carmena, perejil de todas las salsas, que debe echar de menos una poltrona, la pobre que ya estaba acostumbrada.

Al acto, bajo el título “Otras políticas”, no fueron invitadas Ione Belarra, secretaria general de Podemos ni Irene Montero, ministra de Igualdad. Vamos que se acabó Podemos, que ya no cuentan con ellas ni los suyos. Que se acabó lo que se daba monada. Pablo Iglesias le legó a Belarra una organización en la UCI que incluso terminó entrando en el vergonzoso reparto del botín del Tribunal Constitucional, mientras desde las bancadas de Ciudadanos y VOX les coreaban: “sí se puede” como himno funerario. A la izquierda del PSOE no quedará Podemos, por lo que Montero puede despedirse del sueldazo. La única duda es si Yolanda Díaz aceptará a su lado a Mónica García, a la que percibe como una pequeña amenaza. Oltra y Colau sí serán corifeas de Díaz, la lideresa.

Luca Constantini, periodista experto conocedor de las interioridades de Podemos ha publicado un libro, “Al olor del dinero”, en el que relata los ataques de ira de Irene Montero y su rivalidad con Yolanda Díaz. A la ministra de igualdad le molestaba la cercanía de Díaz con Iglesias su pareja. Considera que “como la gente es tonta”, Yolanda Díaz triunfa por su imagen, y “Yolanda no tiene partido”, en referencia a que es mera militante del PCE, donde Enrique Santiago manda sin problemas. Este es el nivel de Montero. Por cierto, que en el acto de Valencia, lo mejor de cada casa del feminismo institucional excepto Podemos, ni una mención a casos de abusos sexuales gravísimos como los de las menores tuteladas de Baleares o el de Kote Cabezudo. Al feminismo institucional las víctimas les traen al pairo, lo que les importa son las subvenciones, la pasta que pillan. 


Un tablero político apasionante

En este acto de Valencia puede decirse que se inicia la refundación de la izquierda a la izquierda del PSOE, donde Podemos ya no existe. Yolanda Díaz quiere una izquierda más apegada al poder, convencida de que va a ser una amenaza para el PSOE. Para ello, está empeñada en llevar de la mano incluso a los sindicatos, a los que pretende devolver al primer plano político en su objetivo de darle el sorpasso al PSOE. Díaz se considera poderosa y ahora busca apoyos en la periferia alejándose del morado de Podemos, buscando ampliar su bolsa de votantes.

Cada paso adelante de Yolanda Díaz le quita meses a la legislatura. Sánchez está feliz con la muerte de Podemos pero acojonado con el auge de Yolanda Díaz. Si Díaz sigue avanzando es más que probable que Sánchez tenga que convocar elecciones antes de 2023 porque lo que gane Díaz será a costa del PSOE sí o sí. Sánchez quiere seguir en la poltrona monclovita sea como sea. Sabe que estas mujeres que se han presentado en Valencia son guerreras. Tienen claro que quieren ser una alternativa feminista, verde y roja al actual PSOE.

Pero ojo chicas, que el PSOE tiene una maquinaria muy engrasada, mucha historia y no es enemigo fácil. Y Sánchez, como bien saben ellas, no tiene principios. No se va a cortar un pelo y no se corta en recurrir a las guerras más sucias, como bien puede explicarles José Luis Ábalos, al que Sánchez ha cubierto de una mierda que no se volverá contra él, porque tiene más y ya ha advertido que él no se corta. Ya de joven Pedro Sánchez, aún estudiante, aceptó ser el defensor de los GAL y censor de los medios de comunicación en un debate de Telecinco, o sea que tiene trienios en guerras sucias. Y muchos.

Apasionante está el tablero de la política, en una serie de partidas que condicionaran el futuro de España, que a los contendientes parece importarles poco pero que a nosotros nos importa mucho, por lo que estaremos muy atentos a todos los movimientos para contárselos a ustedes, lectores, que es lo nuestro. O sea, que las chicas son guerreras, sí. Pero Sánchez es mal enemigo. Veremos. 


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