INFORME CREMADES: ABUSOS EN LA IGLESIA CATÓLICA

En febrero de 2022 la Conferencia Episcopal encargó al despacho de abogados Cremades-Calvo Sotelo la elaboración de un informe que aportara luz al número de víctimas de abusos por parte de la iglesia. El objetivo era tratar de conocer “la verdad” analizando las denuncias de abusos a la iglesia católica a lo largo de las últimas décadas para determinar cuántas víctimas de abuso han sido en realidad. 

Diez meses después, Cremades ha presentado su informe. El acto de entrega se produjo la pasada semana en un acto en el que se citó al cardenal Omella, al que se dio el documento. Este informe recoge un total de 1.302 denuncias de abusos sexuales que se dieron en el seno de la Iglesia Católica en España. El número de víctimas, según el informe de Cremades, ascendería a “un mínimo de 2.056”. Las investigaciones se remontan al año 1905 hasta la actualidad. 


Miles son los casos de abusos en la Iglesia recogidos en el Informe Cremades

Los dos millares de víctimas, según el informe de Cremades, sufrieron abusos o tocamientos. Tal como se afirma en el documento “abarcan una realidad muy heterogénea”. El texto se refiere también como abuso a otras acciones como “felaciones, violaciones, introducción de pena u objetos en órganos genitales o boca, tocamientos en genitales, tocamientos en culo, pechos, cuerpo, tocamientos libidinosos, besos no consentidos, abrazos libidinosos, lametones en cuello y cara. Contacto físico no consentido o desnudos no consentidos”. Los abusadores referidos en el informe como “personas victimaria” se corresponden mayoritariamente con “sacerdote/religioso/a, profesor/a, responsable académico del menor siendo porcentaje aproximado en el 99% de los casos”. Pero también se dan casos de abusadores que en su momento ocupaban puestos como “celadores, responsables de administración, actividades extraescolares o catequistas”. 

Los casos de abusos en el seno de la Iglesia son, tal y como demuestra este informe, numerosos. Miles de víctimas han sufrido desde hace muchos años verdaderas tragedias. Tienen heridas que quizá nunca acaben de sanar. Y ha ocurrido en nuestro país, pero también se han dado casos en otros muchos. Casos de abusos ha habido siempre. Las víctimas, sean en el seno de la Iglesia Católica o sean en otros senos distintos, se podrían contar por millones. 

Tal y como se expresa en el informe de Cremades-Calvo Sotelo, “ni la Iglesia ni ninguna otra institución puede argumentar hoy en día que desconoce la magnitud de la tragedia”. Exigen que se repare a las víctimas creando un fondo de 50 millones de euros con el que se pueda indemnizar a todas las personas afectadas. Las indemnizaciones podrían oscilar entre los 6.000 y los 100.000 euros. El informe recomienda también la creación de una comisión de seguimiento y evaluación de todas las recomendaciones que se recogen en el informe. Hablar de abusos es hablar de heridas. De traumas. Tal y como se expone en el informe, “el trauma no se olvida”. Y deben tomarse todas las medidas de prevención necesarias para que no vuelva a suceder. 


Informe paralelo de la Conferencia Episcopal «Para dar luz»

Lejos de afirmar que se tomarán medidas inmediatas, de pedir perdón, como en alguna ocasión ya ha hecho de forma pública hasta el Papa Francisco, la Conferencia Episcopal ha acusado al despacho de abogados de duplicar las cifras de víctimas que ha publicado en el informe. Afirman que se han incluido casos recibidos en el Vaticano que ya habían sido computados por congregaciones y diócesis. Así que el número total de víctimas del informe de Cremades-Calvo Sotelo no se corresponde con la realidad. La Conferencia Episcopal, en contrapartida, ha publicado un informe propio, de nada menos que 1.031 páginas, que ha colgado sin mayores explicaciones en su página web. 

Este informe “paralelo” lleva por título “Para dar luz”. En él los obispos consideran que la metodología que se ha empleado en los diferentes estudios que se han ido haciendo en los últimos tiempos para tratar de dar luz de verdad a los casos de abusos hacen que sea probable que se hayan incorporado hasta dos, tres o incluso cuatro veces los mismos casos de abusos, repetidos. Y critican que desde Cremades se haya presentado “de manera desagregada”el número de víctimas. 

Para dar luz”, más que iluminar, lo que ha hecho ha sido ensombrecer el trabajo de más de un año en la elaboración de un informe que quizá sí podría haber supuesto una llama a la esperanza de esas miles de víctimas que hasta ahora habían estado en un pozo oscuro. Dar luz significa ofrecer una esperanza de cambio. De reconversión, solución o de aire a un problema que lleva décadas dañando a miles de menores y sus familias. El contrainforme de la Conferencia Episcopal no ha dado luz. Como tampoco parece haberlo dado el informe realizado por Cremades. De nuevo, miles de personas continúan perdidas y confundidas. Dañadas sin un apósito que pueda hacer que deje de sangrar su herida. 


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