EL DESAHUCIO: EL DRAMA DE UNA FAMILIA

Uno de los mayores dramas que puede vivir una familia es un desahucio. Los desahucios ya se padecieron durante la crisis económica del 2008. Las imágenes de familias rotas, expulsadas de sus hogares eran frecuentes en los medios de comunicación. La historia se vuelve a repetir. Cada día se producen 60 desahucios debido a la pandemia.

La crisis económica que estamos soportando está teniendo consecuencias devastadoras para muchas personas que se están viendo afectadas en estos duros meses por el cierre de sus empresas, despidos o endeudamiento. Esta circunstancia supone un duro golpe para una persona cuando ve, que de la noche a la mañana, su mundo se viene abajo. Perder su trabajo, el cierre de su empresa o una reducción de jornada puede suponer no tener suficientes ingresos para hacer frente a sus compromisos económicos. El pago de la vivienda es uno de los más importantes. La falta del pago de la hipoteca es el primer paso para desencadenar el gran temido desahucio.

No debemos olvidar que el derecho a la vivienda digna y adecuada está recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, concretamente en su artículo 25, apartado 1. Ese derecho se haya igualmente presente en el artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos. De igual manera en el artículo 47 de la Constitución Española.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha calificado de “escandaloso” que haya habido 162 desahucios en España por cada día hábil en este año 2020, pese a la completa paralización de la actividad judicial entre el 14 de marzo y el 4 de junio.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, durante el segundo trimestre de este año se ejecutaron 1.383 desahucios, 300 de ellos por ejecuciones hipotecarias, 1.013 por impago de alquileres (que supone el 73,25 % del total) y 70 por otros motivos. En total, en el primer semestre del año se han llevado a cabo 11.042 desahucios en España.

Y nos podemos preguntar: ¿qué está haciendo el gobierno ante esta situación? Pues el gobierno prorroga la suspensión de los desahucios de personas vulnerables que no tengan otro lugar en el que vivir. Pasa de finalizar en enero a estar vigente hasta el 9 de mayo de 2021. Esta medida puede aplicarse tanto si se deja pagar el alquiler como si se acaba su contrato.

El desahucio: la ruptura de algo profundo

El desahucio es algo más que perder una vivienda. Nuestro hogar es algo íntimo de uno mismo. Es el espacio donde tiene lugar nuestra vida privada, lo que nos da seguridad, nos reconforta y donde compartimos nuestro día a día con nuestros seres queridos. Cuando sufrimos esta situación se rompe algo profundo dentro de nuestro ser. Cuando una persona se encuentra ante esta situación de máxima gravedad, sufre consecuencias a nivel personal y emocional, se ven afectadas su calidad de vida, su salud física y su salud mental.

La vivienda es una necesidad básica fundamental para garantizar la dignidad humana y algo que jamas deberíamos perder. Pero la auténtica realidad es que sigue habiendo casos a diario donde familias enteras se quedan en la calle, algo muy triste para cualquier ser humano.

Durante este año tan convulso, miles de familias desesperadas intentan buscar soluciones ante el problema. Aunque nos cueste afrontarlo, lo primero es hablar con nuestro banco. Explicarle nuestras condiciones económicas, nuestra situación real. Buscar una fórmula que beneficie a ambas partes y solicitar al banco que nos dé una solución para evitar el embargo y el incremento de la deuda.

Existe una posibilidad que es la dación en pago. Podemos entregar la vivienda a cambio de deshacernos de la deuda. Si pasamos por problemas económicos es una solución para evitar la ejecución hipotecaria. La ventaja es que nuestra deuda quedaría saldada, nos ahorraríamos el proceso judicial que conlleva una ejecución hipotecaria e incluso nos abre la vía para pactar con el banco un alquiler y pagar una cuota mensual. El inconveniente es que esta fórmula tiene que venir establecida en nuestro contrato. Si no es así, debemos negociar con el banco.

Esta alternativa es una forma rápida de saldar la deuda pero depende 100% de la voluntad de la entidad bancaria. Así que nuestra situación está en manos de los bancos: empresas que solo buscan ganar dinero… En definitiva empresas sin alma…


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