COSAS DE OTRO TIEMPO, COSAS DE ESTE TIEMPO

La gauche divine francesa, esa izquierda caviar que se dio con facilidad al trinque, sobre todo le daba a la depravación sexual. Aún no resuelto todo lo relacionado con Dominique Strauss Kahn, el temible putero aspirante a la presidencia que llegó a presidente del FMI, el DSK que disfrutaba del dolor de las prostituidas, el jueves pasado salió en la prensa francesa un adelanto de un libro que la editorial Seouil llevaba en el máximo secreto. Hace tres días Le Monde descubrió el título: “La familia grande”, y el nombre de la autora, Camille Kouchner, ilustre apellido de esa izquierda caviar.

Su madre, Evelyne Pisier fue una de las primeras ideólogas del feminismo en Francia. Cuenta con los más prestigiosos reconocimientos intelectuales en su país, incluida por supuesto la Legión de Honor. Su padre, Bernard Kouchner, fue el artífice en los sesenta de la ruptura de los jóvenes comunistas con el temible hombre de Moscú en París, Maurice Thorez. Después, Kouchner saltó a la fama por fundar Médicos Sin Fronteras (MSF), y por dos veces fue ministro, primero de Sanidad y después de Exteriores. 

La familia grande: la violación del padrastro

Camille Kouchner narra un auténtico drama. Sus padres se divorciaron cuando ella y su hermano gemelo tenían 6 años. Evelyne hizo un viaje a Cuba donde mantuvo un idilio con Fidel Castro. Allí conoció a Olivier Duhamel, hijo de ministro gaullista. Personaje clave del miterrandismo y figura habitual de la escena política y mediática de la izquierda francesa. Finalmente se casaron.

Inicialmente la autora cuenta la historia de una familia feliz. Los tres hijos de su esposa le consideran un padre adorable y entregado hasta que un día, su hermano gemelo le cuenta en el mayor de los secretos, que Duhamel comenzó a violarle repetidamente desde los trece años. Le cuenta detalladamente la historia del incesto de ese nuevo padre.

Los años pasaban en silencio hasta que Camille decidió hablar con su brillante, feminista y ejemplar madre, que le respondió: “Tenía 13 años y dejé que pasara. Era otro tiempo. Lo sabía y no hice nada. No quiero saber nada de eso ahora”. Camille esperó hasta la muerte de su madre para comenzar a escribir esta “familia grande”. Dos horas después de que saliera el libro, Olivier Duhamel dimitió de todos sus cargos, entre ellos el de presidente de la Fundación Nacional de Ciencias Políticas que controla la prestigiosa escuela Sciencies Po. Aquí es donde se forman buena parte de los intelectuales franceses. No me consta si ha abandonado también MSF, pero debiera hacerlo.

La Omertá y gente con poder

La autora del libro en la única entrevista que ha concedido hasta ahora, recogida por Silvia Ayuso en El País, dice que: “este libro nace de la necesidad de testificar sobre el incesto para demostrar que es algo que dura años y que es muy muy difícil salir de ese silencio. La omertá, en una familia, pesa sobre todos. No desvelo nada en el libro. Todo el mundo lo sabe, pero es un microcosmos de gente con poder”.

Duhamel fue uno de los pocos elegidos que pudo asistir a las celebraciones de la victoria de Emmanuel Macron en 2017. En la época en que abusó de su hijastro, a finales de los 80, por su casa pasaban según Le Monde: “universitarios, filósofos, sociólogos, profesores de derecho, juristas, magistrados, abogados y futuros ministros”, la crème de la crème de la izquierda francesa. Y también antiguos o futuros jefes de Gobierno, como los socialistas Michel Rocard, Edith Cresson, Pierre Beregovoy y Lionel Jospin. “La izquierda de la rive gauche, la familia grande”, resume Camille Kouchner en referencia al apodo con el que su padrastro se refería a su poderoso círculo de amigos que le hacían sentir impune.

También cuenta Silvia Ayuso que solo la tía materna, la actriz y musa de Buñuel Marie France Pisier, fallecida en 2011, había intentado alejar a Duhamel. En cuanto a Bernard Kouchner, guardó silencio a petición de sus hijos pero al conocer los hechos en 2008, “quiso romperle la cara” al marido de su ex-mujer.

El impacto social y político del libro ha sido terrible en Francia. La Fiscalía inmediatamente anunció la apertura de investigaciones por violación y agresión sexual contra un menor de 15 años. Sin hacer mención alguna al libro, el Ministerio del Interior manifestó en redes sociales que “prescritas o no, todas las violencias sexuales pueden y deben ser denunciadas”. También se ha producido un importante movimiento solicitando la dimisión de la presidente de la comisión creada para levantar el tabú sobre el incesto y otras violencias sexuales contra menores, la ex-ministra de Justicia Elisabeth Guigou, una de las mejores amigas de Duhamel.

Siguiendo los pasos de Gabriel Albiac, buen guía para todo lo que se relacione con la política francesa, buceo en “Las estructuras elementales del parentesco” de Claude Levi Strauss. Libro donde se reflexiona sobre el lugar del veto del incesto en las sociedades humanas: “La prohibición del incesto no es ni puramente de origen cultural, ni puramente de origen natural. No hay tampoco una dosificación en ella de elementos provenientes en parte de la naturaleza y en parte de la cultura. Esa prohibición constituye la iniciativa gracias a la cual, por la cual, pero sobre todo en la cual, se consuma el tránsito de la naturaleza a la cultura. Es el proceso por el cual la naturaleza se supera a sí misma”.

También son cosas de ahora: la familia donostiarra

Y no. No valen las excusas de la izquierda caviar, incluida la madre de la víctima. No es cosa de otro tiempo, son cosas también de este tiempo. Y no afectan solo a la izquierda caviar francesa, tan desacreditada. Son cosas de este tiempo y aquí suceden también. Existen la omertá en esos microcosmos de gente con poder.

Y quienes lo investigamos y lo denunciamos, somos perseguidos como fascistas por esa izquierda caviar que anida también en España. Que se lo cuenten a las víctimas de ese microcosmos en San Sebastián mientras fue alcalde de la ciudad Odón Elorza. Ciudad donde actuaba a sus anchas el fotógrafo oficial de Elorza, Kote Cabezudo.

Sí, mientras el Ayuntamiento era cliente en una página de internet que traficaba con pornografía infantil. Pero la omertá respecto a lo de San Sebastián, gracias al trabajo infatigable de unos pocos, se ha acabado. Va salir a la luz toda la verdad. Y la familia grande donostiarra va a ser conocida por todos: la donostiarra y los que venían de fuera a disfrutar de esas perversiones.

Toda esa familia execrable que viene estando protegida en ese microcosmos de poder en el que revolotean alcaldes, magistradas, fiscales, abogados, periodistas, notarios y algunos más. Todos la van a conocer, aunque todos la conozcan. Como todos sabían allí lo del incestuoso líder de la gauche divine francesa. Cosas de otro tiempo, cosas de nuestro tiempo. Pues eso.


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