ÁGATA Y LOLA

Hay series que llegan haciendo mucho ruido y otras prefieren conquistar al espectador poco a poco. Ágata y Lola, la nueva apuesta de ficción de Atresplayer, pertenece a este segundo grupo. En un momento en el que las plataformas compiten por ofrecer el thriller más potente o el crimen más retorcido, esta serie encuentra su personalidad en algo mucho más sencillo: dos protagonistas radicalmente opuestas que aprenden a entenderse mientras resuelven crímenes. 

La serie es una adaptación de la exitosa serie francesa Astrid et Raphaëlle, pero su versión española consigue encontrar su sello personal gracias a un reparto de actores sólido y una historia que utiliza el género policíaco para hablar también de amistad y de neurodiversidad. Y solo por eso merece la pena detenerse a ver a esta serie que, aunque lleva emitidos en la plataforma dos capítulos, ya apunta maneras. 

Un procedimental que sabe dónde está su mayor fortaleza

La premisa de la serie es muy sencilla. Lola Castro es una inspectora de homicidios impulsiva, muy intuitiva y acostumbrada a resolver los casos sobre el terreno. En cambio, Ágata Díaz, trabaja en el archivo policial. Es brillante, meticulosa, ordenada. Está dentro del espectro autista y tiene una capacidad de análisis fuera de lo común. Cuando ambas comienzan a colaborar se dan cuenta que estas diferencias que les separan es la clave para resolver los casos más complejos. 

La estructura de cada episodio se corresponde con el típico procedimental: un crimen por episodio (aunque el primer crimen se desarrolla en dos capítulos), nuevas investigaciones y una trama personal que avanza poco a poco. Pero lo que realmente caracteriza a esta serie es la unión y la amistad que se va fraguando entre las protagonistas. 

Entre ellas no hay rivalidad, hay admiración mutua. Ambas aprenden la una de la otra. Lola descubre otra forma de mirar el mundo y Ágata encuentra un lugar donde sus capacidades son reconocidas y valoradas. 

Cuando la neurodiversidad deja de ser un problema 

Algo que me ha sorprendido mucho cuando veía la serie es la forma en la que se aborda el autismo. La ficción audiovisual, durante todos estos años, ha presentado a los personajes neurodivergentes como auténticos genios que eran incapaz de relacionarse o aparecían definidos por su diagnóstico. 

Sin embargo, en esta serie se nos presenta a Ágata como una mujer talentosa, con miedos e inseguridades, capaz de sentir. Aunque también tiene dificultades en determinados contextos sociales, necesita rutinas y puede bloquearse ante situaciones que no espera. Ser autista forma parte de su identidad. Mireia Oriol, la actriz que interpreta al personaje, ha hecho un gran trabajo que es digno de mención.  

Me parece importante que cada vez más series apuesten por incorporar personajes neurodivergentes con unos valores que los alejan de personajes estereotipados o sin personalidad. 

Más allá del caso de la semana

Aunque Ágata y Lola sigue la estructura clásica del “caso de la semana”, la serie evita caer en exceso en este cliché. No necesita giros importantes para mantener el interés. Y eso es lo que me ha cautivado de esta serie. No necesita excesos ni complicaciones. La investigación en cada capítulo avanza con calma, permitiendo que los espectadores sigamos las pistas que nos van dejando. 

Otro de sus grandes aciertos es el escenario. La serie se ha grabado en Vigo, convirtiéndose en otro de los grandes protagonistas de la serie. Durante años, las ficciones se han rodado entre Madrid y Barcelona. Con el tiempo, muchas series se han ido grabando en distintos escenarios de la geografía española, dándole un toque de personalidad a la trama. En este caso, la ciudad gallega refuerza la atmósfera de la investigación y ofrece una imagen poco habitual en este tipo de series. 

Con Ágata y Lola se ha conseguido algo maravilloso: contar una historia desde un lugar distinto y con personajes diferentes. Un desafío importante, no cabe duda, pero que han superado con creces. 

Mucho más que otra serie policíaca

No sé si Ágata y Lola se convertirá en uno de los grandes éxitos de Atresplayer, eso lo tiene que decidir la audiencia. Lo que sí tengo claro es que aporta algo diferente dentro de un género que parece condenado a repetirse. 

No revoluciona las series de investigación ni pretende reinventar el thriller. Pero demuestra que se pueden contar nuevas historias desde otras perspectivas. Y quizá por eso todo el mundo deba darle una oportunidad. Como espectadora, agradezco encontrar series que no buscan impresionar a toda costa. Ágata y Lola apuesta por un desarrollo pausado, personajes muy bien construidos, actores de diez y una historia que engancha desde los primeros minutos del primer capítulo. 

Y, eso, más allá del misterio que plantea cada episodio, es lo que hace que Ágata y Lola merezca ser vista. 

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