EL PROBLEMA

Apenas nos dejan tiempo de digestión para deglutir tantos problemas. Estábamos encauzando un verano plagado de juicios, grabaciones y corrupción, cuando de golpe nos asalta una crisis en Ceuta y cuando parecía que el tiempo empezaba a darle forma a una salida, nos encontramos con Maricarmen, que lejos de encontrar una solución se nos cronifica en plena Puerta del Sol.

Pareciera que hace unos años alguien debió abrir la caja de Pandora y en lugar de tratar de cerrarla, los encargados del bienestar y los gestores de nuestros intereses no dejan de agitarla para que sigan brotando demonios de su interior. 

Los escándalos se suceden

Oteando un pasado cercano, he probado a hacer un listado de los problemas que llenaban los titulares de los medios de comunicación, pero cada dos por tres he tenido que volver atrás porque me he dado cuenta que había olvidado otra crisis, otro caso de corrupción, otro escándalo. Lo que imaginaba una lista de casos puntuales, se ha convertido en una gincana de derroches y desfalcos gubernamentales a la que no soy capaz de poner un principio y por supuesto me veo sobrepasado para diagnosticarle un fin.

En ese “crescendo” que no parece encontrar relajo, desde hace un par de semanas los noticieros han decidido ponerse especialmente alarmistas pronosticando un gran desastre en la vivienda, potenciado por el problema que acampa enquistado frente al reloj que nos cambia el año cada 31 de diciembre. 

Nuevamente —para algunos es casi un “deja-vu”—, la Puerta del Sol vuelve a ser un hervidero en el que las tensiones brotan como flores en primavera y las consignas disidentes barruntan que cada día estamos más lejos de un acuerdo.

Todo son enfrentamientos y vemos cada vez más problemas…

Pero desde mi extraña forma de ver el mundo, desde la ignorancia, y siendo forzadamente escéptico y holístico, siento no estar de acuerdo porque en nada de eso veo problemas reales.

La casta politica

Por supuesto que todo esto que señalo y muchos eventos que he dejado de lado para no saturar de dramas este artículo, son situaciones penosas y conflictos que no deberían suceder. No creo que nadie en su sano juicio disfrute de ver cómo miles de ciudadanos se ven asaltados por una turba descontrolada de personas en una situación absolutamente precaria. Nadie que no sea un psicópata disfrutaría al ver cómo una anciana es desalojada de su casa y pasa a ver su futuro en manos de decisiones políticas. Es una absoluta vergüenza y debería ruborizarnos el sencillo hecho de que estas cosas sucedan en un país donde nuestros recursos y nuestra capacidad de generar riqueza podrían mantenernos dentro de unos márgenes de prosperidad realmente excepcionales.

A lo que me refiero cuando digo que en estos eventos no veo problemas, es que todas estas calamidades, tragedias y vergüenzas de gestión son realmente las consecuencias del auténtico problema. Uno complejo y de muy difícil solución: aguantar y mantener a la peor casta política de la historia.

No tenemos un problema de vivienda; sufrimos unos políticos más preocupados en enfrentarse y salvaguardar sus escaños que en propiciar los medios necesarios para facilitar el acceso a un lugar donde vivir dignamente.

No tenemos un problema de inmigración; soportamos unos políticos que en lugar de establecer medidas que ayuden a solventar el lógico flujo migratorio por la descompensación económica a los lados de una frontera, se limitan a poner trabas mediante unas competencias diseñadas para bloquear las actuaciones necesarias ante un problema de seguridad. 

El problema radica en el Estado

En cualquiera de nuestras comunidades autónomas —y por supuesto en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla—, la gestión del día a día, la convivencia o la atención social del territorio recaen sobre los representantes locales o autonómicos. Algo que parece de sentido común. En cambio, la decisión y el control efectivo sobre los cuerpos de seguridad (Policía Nacional, Guardia Civil o la gestión de cualquier orden de actuación policial) dependen sospechosamente del Delegado del Gobierno y de la estructura del Estado.

Cuando el gobierno nacional no coincide con el sesgo político del gobierno autonómico, la pólvora se encuentra en el lugar y el momento perfecto para acercarle una conveniente cerilla y provocar el caos.

Si quieres entender mi dicotomía sobre lo que entiendo por un problema y lo que claramente creo que no lo es, te recomiendo escuchar con detenimiento una estupenda canción de Ricardo Arjona titulada “El problema”.

Hay autores, escritores y artistas que consiguen sintonizar con las debilidades humanas a niveles insondables para los que nadamos en aguas poco profundas.

Ricardo Arjona es uno de ellos; y en esta sencilla canción nos muestra cómo una relación de pareja puede albergar en su interior un conjunto de contradicciones que desde la lógica, es difícil asumir. El placer, la dependencia, la necesidad, el dolor, el amor y el odio…, todo puede coexistir en una relación.

Pero lo más destacable es cómo desnuda el auténtico problema separándolo de las causas, los resultados o los daños colaterales.

Nuestra sociedad actual no se rige desde la lógica

Nuestras pasiones nos mueven hacia el lugar en que creemos se encuentra el “lado bueno” de la historia. Pero da igual el color que abracemos o las siglas que interpretemos como más afines, siempre acaban sumergiéndonos en una espesa niebla poblada de vendehumos y charlatanes de contenido vacío. Sus voces reverberantes como cantos de sirena que nos agradan el oído y nos mantienen tranquilos lejos de la tormenta, sólo sirven para llenar recintos plagados de banderas y promesas.

Un problema siempre genera la necesidad de pensar. Un problema no es meramente un obstáculo práctico que hay que sortear, sino una ruptura en nuestra comprensión de la realidad que nos saca del automatismo. Es la chispa que enciende la reflexión: desestabiliza lo que dábamos por sentado, expone los límites de nuestro conocimiento y nos obliga a buscar un sentido, un orden o una verdad donde antes solo había sombra o hábito. En definitiva, solventemos el autentico problema y se esfumarán los daños.

Tags from the story
, ,
More from Pedro Casado Bielsa
LAS GRANDES TECNOLÓGICAS
Me sorprende ver cómo se alarma la gente al pensar en el...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.