CUCOS

Los datos señalan una táctica creciente: MENAS, en su mayoría argelinos y marroquíes, entran con visado turista y terminadas las ‘vacaciones familiares’ acuden a una comisaría para solicitar la ayuda de los Servicios Sociales de Atención al Menor de las CCAA, alegando una situación sobrevenida de desprotección. Van por 700 los casos de este tipo en toda España. Provienen de familias normales lo que les permite conseguir el visado y simular las vacaciones. Después, simulan una situación de abandono y tratan de hacerlo en la CCAA que ofrece mayores ventajas o donde tienen ya apoyos familiares. Nadie denuncia su desaparición y el menor… entra en el sistema. ¡Bingo!

Se dan situaciones graciosas: una vez que se le asigna un centro para vivir y estudiar, recibe la visita de familiares. En un caso reciente los tutores observaron como una tía carnal visitaba cada tarde a su sobrino y le llevaba la merienda. Saben que bajo la tutela de una CCAA la regularización luego es mucho más fácil y rápida.

El coste por menor es elevado

Así logran un permiso de residencia temporal que autoriza a trabajar desde que transcurran 90 días desde el inicio del proceso de protección. Las autoridades españolas solo interesan la repatriación de los menores conflictivos. Además, la exigencia de multitud de informes –deben intervenir desde la Fiscalía de Menores y los Servicios Sociales hasta algunas ONG que están metidas por medio– hace que muchas veces el ‘cuco’ alcance la mayoría de edad y consiga quedarse.

Esta broma de mal gusto le cuesta al erario público –a ti, en definitiva– entre 110 y 185€ diarios por menor en acogida, sin IVA, dependiendo de la CCAA. La cuenta final de vestir, alimentar, instruir y atender sanitariamente a todos esos ‘cucos’ que nos cuelan cada año va desde los 60.000 a los 100.000€ anuales. No es ninguna tontería. Los padres no solo se ahorran ese dinero, sino que establecen una cabeza de playa al otro lado del estrecho. ¿Somos idiotas o qué? La Ley de Extranjería de la PPSOE y el ‘interés superior del menor’ son un caballo de Troya. La ley exige comprobar que la repatriación es segura, voluntaria y beneficiosa para el menor, así que la tutela continúa en casi todos los casos. 

En nuestro maravilloso ‘derecho de Estado’ unas leyes se cumplen más que otras. ¡Tenemos tantas! Mientras la Ley de Extranjería tiene que cumplirse a rajatabla, el Código Penal puede obviarse en estos casos. Si un español abandona a un menor o favorece la inmigración irregular es perseguido. Otro tanto pasa en Argelia y Marruecos. Pero si cuelas a un MENA en España para que te lo criemos nosotros pues no pasa nada. Luego está la Protección de Datos: quedan protegidas las identidades de los padres, de los familiares que lo visitan, y hasta los números de teléfono con los que se comunican a diario. Porque estos ‘cucos’ tienen padres y se llaman entre ellos. ¿Qué te parece?

Los informes de cuentas detectaron pagos fraudulentos

No se vayan todavía, que aún hay más. La Oficina Antifraude de Cataluña, tras varias denuncias de trabajadores sociales sobre el desbarajuste en la asistencia de menores, presentó un informe de la Sindicatura de Cuentas que ponía de manifiesto que, entre 2016 y 2024, se detectaron 168M€ en pagos fraudulentos desde el Departamento de Derechos Sociales. Las ONG que debían velar por la custodia y el mantenimiento de dichos jóvenes percibieron dinero por plazas que ya estaban vacías y cobraron los 754€ al mes que se asignan a quienes alcanzan la mayoría de edad, a pesar de que algunos ya trabajaban o incluso se encontraban fuera de Cataluña. ¿Qué te parece? 

Ya sabes que el cuco es un pájaro famoso por colocar sus huevos en los nidos ajenos. Después, la cría del cuco se las arregla para eliminar a la descendencia legítima y se queda con el nido. Exactamente lo mismo que ocurre con los MENAS en España. Aprovechando nuestra delirante normativa, argelinos y sobre todo marroquíes dejan sus huevos en territorio español para que se los criemos nosotros. Antes tenían que forzar la entrada, pero esta nueva táctica va mucho mejor. La culpa no es suya. La culpa es nuestra por permitir semejante fraude de ley orquestado por una PPSOE que es perfecta conocedora de estas jugadas. La situación a la larga desemboca en un agrupamiento familiar que hace que por cada MENA se legalicen cuatro o cinco más a la vuelta de pocos años.  

Lo suyo es devolver a estos ‘cucos’ en frío, en caliente o a temperatura ambiente. Empero siempre, inmediatamente. El buenismo estúpido y la caridad mal entendida no suelen traer nada bueno. No obstante, si te va esto de los MENAS y eres coherente, puedes tenerlos en tú casa y a tú costa. Como siempre se ha hecho con los saharauis. De esta forma, combatirás la corrupción de las ONG que preside todo este nuevo sector industrial de la inmigración. 

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