FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN: EL AUDIOVISUAL TOMA DONOSTIA

Desde el pasado viernes 18 de septiembre, Donostia ha vuelto a convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro audiovisual y lo hace, además, con una edición especialmente simbólica. Y es que ésta es la última edición de José Luis Rebordinos como director del festival, después de 15 años al frente. Tomará el testigo Maialen Beloki en 2027, que seguirá una línea continuista, pero abordando algunos cambios que se empezarán a ver en la próxima edición. 

La 74ª edición se prolongará hasta el sábado 26 de septiembre y reúne 263 títulos procedentes de 47 países. Pero las cifras no son lo más importante de este festival, al menos desde mi punto de vista. Porque el Festival de San Sebastián es mucho más que una sucesión de películas, presentación de las nuevas series que vendrán o alfombras rojas. Es un lugar donde conviven el cine de autor, las nuevas voces y la industria. Un encuentro anual donde el cine, las series y quienes las hacen se encuentran con el público. 

Una edición marcada por los grandes nombres y por los finales de etapa

Si hay algo que define a la perfección esta edición es la mezcla entre celebración y despedida. El festival ha comenzado con Werner Herzog recibiendo el primero de los Premios Donostia de este año. Y junto a Herzog aparece otro nombre que resume la dimensión internacional del festival: Naomi Watts. 

La actriz australiana recibió el pasado sábado 19 de septiembre el segundo Premio Donostia de esta edición, entregado por J.A. Bayona. Watts llegaba a San Sebastián para presentar The Housewife (La esposa perfecta), el debut en el largometraje del director canadiense Ben Shirinian. Y me parece acertado este premio a la actriz, pues es capaz de moverse entre el cine de autor y las grandes producciones. Con dos nominaciones al Oscar y trabajos junto a algunos de los grandes nombres del cine contemporáneo, Naomi Watts es la candidata perfecta para recibir este reconocimiento. Y he de reconocer que me encantó su discurso, donde reivindicó la necesidad de que las mujeres de su generación puedan verse reflejadas en las pantallas. 

El festival que mira al futuro

Mientras que se homenajean a figuras del cine y las series con dilatada trayectoria, el Festival de San Sebastián también tiene hueco para quienes están empezando. La programación vuelve a reservar un espacio importante para nuevos directores y a las nuevas formas de contar historias. Y me parece algo maravilloso, pues nos descubre qué cine veremos en los próximos años. Por eso, me resulta interesante que en esta edición destaquen nombres como Mike Leigh, Pawel Pawliwoski, Pablo Larraín o Cristian Mungiu con cineastas que presentan sus primeras obras.

También está Brad Pitt, uno de los grandes reclamos internacionales de esta edición, junto a una larga lista de actores y actrices como Penélope Cruz, Ricardo Darín, Jeremy Irons, Orlando Bloom o Marion Cotillard. 

Las series también encuentran su lugar en el Festival de San Sebastián

Las series tienen cada vez más presencia en este festival y esta edición vuelve a demostrarlo. El Zinemaldia ha incorporado a su programación diferentes producciones televisivas y de plataformas, consolidando un espacio que ya forma parte de la oferta habitual del festival. 

Entre los títulos de este año se encuentran El castillo, creada por Isabel Peña y Eduardo Villanueva y dirigida por Elena Martín Gimeno y Sandra Romero; Más allá de la sociedad, de Juan Antonio Bayona y Carlos Torres; y Trazos Ocultos, la nueva serie de Atresplayer protagonizada por Rodolfo Sancho y Toni Acosta, además de otras series que se presentan durante estos días en Donostia. La presencia de las series en un festival como el de San Sebastián responde, sin duda, a la evolución de la industria audiovisual. 

Una despedida que también es un comienzo

Y, por encima de las películas, las series y las estrellas, hay un nombre que destaca con fuerza en esta 74ª. edición: José Luis Rebordinos. Esta es su última edición como director del Festival de San Sebastián después de quince años al frente del mismo. A partir de 2027, Maialen Beloki asumirá la dirección. Por eso esta edición tiene algo de cierre de ciclo. 

Su sucesora, además, no es una figura ajena al festival. Beloki forma parte de su estructura desde hace años y conoce perfectamente el funcionamiento del certamen. El relevo, por tanto, no rompe con todo lo anterior, sino que abre una nueva etapa sobre una estructura ya consolidada. Pensándolo bien, esta edición del Festival de San Sebastián es la única en la que conviven pasado, presente y futuro. 

Donostia, una vez más

A falta de conocer el palmarés que llegará el sábado 26, prefiero no hacer pronósticos. Prefiero dejar espacio para la sorpresa y para esas películas que, sin partir como favoritas, terminan convirtiéndose en las protagonistas del festival. 

Lo que sí tengo claro es que San Sebastián vuelve a demostrar por qué ocupa un lugar tan especial en el calendario cultural. Aquí caben las grandes estrellas y los directores desconocidos, el cine de autor y las grandes producciones, las películas y las series que llegan de otros festivales y las nuevas producciones españolas. Durante nueve días, Donostia no solo proyecta historias, las pone en conversación. 

Además, es el pistoletazo de salida a una larga carrera de premios y una radiografía casi exacta de lo que está por venir en el audiovisual. San Sebastián no solo mira al presente: marca el rumbo de la temporada que está por venir. 

Tags from the story
, ,
Written By
More from Laura Castilla
¡NUEVO AÑO, NUEVO COMIENZO!
Acabamos de empezar al año. 2025 ya está aquí y todo está...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.