LAS HIJAS DE LA CRIADA DE SONSOLES ÓNEGA

Este jueves 3 de septiembre se estrena en Antena 3 Las hijas de la criada, la adaptación de la novela de Sonsoles Ónega que ganó el Premio Planeta en 2023. Llego al estreno después de haber terminado el libro esta misma semana, y debo decir que hacía mucho tiempo que no me adentraba de lleno en una historia como esta. Además, he partido con la ventaja de que ya sabía qué actores interpretaban a cada personaje y la lectura ha sido fascinante. 

Y más allá de la adaptación, que sé que es una maravilla pues ya he visto el primer capítulo, lo que me ha dejado la novela es una reflexión sobre las mujeres y sobre cuánto de nuestra vida elegimos realmente y cuánto viene determinado por el lugar en el que nacemos. 

Dos niñas y dos destinos decididos antes de nacer

El intercambio de dos niñas es el punto de partida de la historia. Debo confesar que comienza de manera trepidante. Dos bebés nacen el mismo día, pero una decisión ajena determina que cada una crezca en el lugar que no le corresponde. Una será criada como hija de una familia acomodada y la otra crecerá como la hija de una criada. Y yo me pregunto: ¿hasta qué punto somos el resultado de nuestras circunstancias? 

Ninguna de las niñas ha hecho nada para merecer la vida que recibe. Ninguna de las niñas ha elegido su familia o su clase social. Les viene impuesta por una venganza ejecutada. 

Y eso me ha hecho reflexionar en la suerte que tenemos de elegir qué vida queremos vivir. Nos gusta pensar que podemos construir nuestra vida desde cero y que somos responsables de nuestro destino. Nada ni nadie puede dirigir nuestra existencia, aunque aún en los tiempos que corren haya personas que se crean con el poder de hacerlo. La historia de Clara y Catalina nos recuerda que hay personas que nacen con una ventaja extraordinaria y otras que tienen que pasar media vida intentando recuperar el lugar que nunca tuvieron. 

Ser mujer cuando otros deciden por ti

La novela también nos lleva a una época en la que las mujeres tenían un margen de decisión más estrecho que el actual. El matrimonio, la maternidad, la identidad, la familia o la clase social podían determinar la existencia de una persona hasta extremos que hoy nos cuesta imaginar. Afortunadamente, el mundo para las mujeres ha cambiado. 

Pero lo que más me interesa de todo esto es que las mujeres de Las hijas de la criada no responden todas de la misma manera a las circunstancias. No todas se rebelan igual. Algunas se quedan calladas. Otras utilizan las herramientas que tienen a su alcance. Y algunas deciden crear un espacio propio, aunque las reglas no estén pensadas para ella. 

Doña Inés y la valentía de construir algo propio

Uno de los personajes que más me ha hecho pensar es el de Doña Inés. Es una mujer valiente, con ansias de hacer cosas buenas por los demás. No solo por su posición dentro de la historia, sino porque decide sacar adelante sola, sin ayuda de su marido, un negocio. Hoy puede ser algo relativamente sencillo, pero en aquella época era un acto de valentía. 

No estamos hablando de una mujer que trabaja. Estamos hablando de una Doña Inés que construye y gestiona una empresa en una sociedad en la que el espacio público y económico pertenecía exclusivamente a los hombres. Y esto tiene un mérito que merece ser reconocido. Doña Inés tiene privilegios, pero eso no significa disfrutar de libertad absoluta. A pesar de todo y de todos, demuestra que puede sacar adelante un negocio sin tener que estar vinculada a un hombre. 

Clara y la lucha por encontrar su propio camino

Y después está Clara. Es uno de mis personajes favoritos y el que más me interesa de la novela porque podría haberse conformado con el lugar que le ha tocado vivir. Crece en un entorno difícil, pero tiene ansias de saber, inteligencia y ganas de conocer mundo. En esa época era un sacrilegio como mujer pensar así. Clara no quiere solo escapar de la pobreza. Quiere ampliar los límites de su vida. 

Además, me parece interesante su relación con Doña Inés. Dos mujeres aparentemente pertenecientes a mundos distintos, pero con las mismas inquietudes. Doña Inés ve en Clara muchas cualidades que la hacen una mujer fuerte, resilientes, con ambición por saber. Y muchas veces necesitamos que otra persona vea en nosotros algo que todavía no somos capaces de ver. 

Maternidad, secretos e identidad

Estos serían para mí los ingredientes que rodean a Las hijas de la criada. Y es que la novela plantea una reflexión incómoda sobre la maternidad. El intercambio de las niñas convierte la maternidad en un territorio atravesado por el poder y la clase social. Además de por los secretos familiares. Secretos que pesan durante generaciones. Ingredientes que hacen de esta novela una historia única que te atrapa desde las primeras líneas. 

Y ahora llegan ellas a la pantalla

Después de haber leído la novela, estoy deseando ver Las hijas de la criada de otra manera. Ya conozco a sus personajes, sus historias y los conflictos que atraviesan la trama. Ahora toca comprobar qué ocurre cuando una historia que hasta hace unos días existía en las páginas de un libro se convierte en una serie.

Me interesa ver cómo se retrata a las mujeres. A Clara, a Doña Inés, a Renata, a Catalina. Mujeres muy diferentes entre sí, condicionadas por su época, por su origen y sus circunstancias, pero capaces de tomar decisiones y buscar su propio espacio. Y me gustaría terminar con una reflexión: ¿Cuánto de nuestra vida depende de nuestras decisiones y cuánto de las circunstancias que nos vienen dadas? 

Tags from the story
, ,
Written By
More from Laura Castilla
CORRUPCIÓN MANIFIESTA
Confieso que no sé ya qué tiene que ocurrir para que un...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.