¡LA JUSTICIA SIGUE SIN HACER NADA EN BALEARES!

El último día hábil del curso judicial antes de que prácticamente todo el país cerrase por vacaciones en agosto, la Asociación Justicia Poética recibió la notificación en la que se inadmitía la querella interpuesta contra el IMAS (Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales). Querella también presentada contra su presidente, Javier de Juan, hace cinco meses por el caso de las menores abusadas bajo la tutela de la Administración en las Islas Baleares. Recordemos que ya en octubre de 2020, la Fiscalía archivó la investigación iniciada nueve meses atrás en la que se vigilaba de cerca una supuesta organización criminal dedicada a la explotación sexual de niñas tuteladas en centros de acogida en Baleares. Así lo hemos explicado en varios artículos de esta revista. 

Este nuevo paso dado por el Juzgado de Instrucción nº 11 de Palma de Mallorca, ha cerrado el camino a que se inicie el proceso y se resuelva lo que se tenga que resolver. Eso sí, mucho más adelante según requeriría un tema como este que se tiene entre manos. ¿Por qué el caso de las niñas de Baleares no interesa abrirlo?

La respuesta parece sacada de un juego de lógica y estrategia: las víctimas son niñas. Los menores no pueden responder por sí solos ante la Justicia porque necesitan un tutor que lo haga por ellos. Y es precisamente ese tutor el que en este caso, debería ser juzgado por dejación de funciones. Y porque fue quien no impidió que las niñas fueran abusadas. Da la casualidad que la tutela de estas menores de Baleares la tenía el propio Estado. Y claro, sobre sí mismo no quiere estar tirando piedras a través de jueces y tribunales, por lo que la solución es dilatarlo todo lo que se pueda. Parece lógico ¿verdad? Se revuelven las tripas de pensar que lo que no interesa, se quiere retrasar hasta que el tiempo logre diluir la causa.


Aparecen más casos de niñas prostituidas en Baleares

Mientras la Fiscalía hace lo posible para dilatar los trámites y enfrentarse de verdad a juzgar lo que ocurre en Baleares, siguen dándose casos de prostitución de menores en las islas. Casos como el de la menor que, como ha declarado su madre a varios medios de comunicación, se encuentra tutelada por el IMAS. Y día sí y día también, se escapa del centro, la prostituyen y atraca locales comerciales. Todo sin que nadie haga nada para poner freno. O para cuestionarse al menos que quizá la manera de gestionar la tutela de los menores desde el Instituto de Asuntos Sociales de Mallorca, no es la más acertada ni la más propia. 

Tal y como confiesa la madre que perdió la tutela de su hija por una denuncia falsa de ésta, el caso de su hija y el de otra menor con la que realiza sus escapadas y fechorías lo saben desde el centro. “Lo saben y lo consienten”, afirma. Como también lo sabe la policía y las autoridades que gestionan los centros tutelados. Su pasividad aunque no lo crean, nos afecta a todos. Porque esa dejadez afecta a la sociedad en todo su conjunto. No solo al IMAS, a Mallorca o a las niñas fugadas.  

Según afirman desde la asociación Ardip, tanto la Fiscalía de Menores como el Tribunal Superior de Justicia de Baleares son conocedores de la situación. Y afirman además, no tener competencias para ponerle freno o mecanismos que solucionen la situación de los menores. Nosotros añadimos: no lo tienen o no quieren tenerlos. Porque con querellas como la de la Asociación Justicia Poética, podría atajarse el problema. En cambio, ¿esperan que se diluya?


Menores que no importan a nadie

Explicaba Mario Díez, letrado y presidente de la Asociación Justicia Poética que: “la responsabilidad del IMAS por las niñas explotadas sexualmente en Baleares bajo su tutela no será objeto de investigación judicial”. Básicamente porque “el Ministerio Fiscal, si alguien se atreve a querellarse en defensa de esos niños, informa para que se inadmita”. Tan triste como cierto y tan claro como peligroso. Toda la sociedad española, incluidos nuestros menores y los menores que están tutelados por el propio Estado, quedamos en situación de desprotección. Si no interesa juzgarse porque las razones se escapan de nuestro entendimiento, no queda otra que protestar. O por el contrario, callar y olvidarse. Desde aquí creemos que casi siempre, sobre todo si se trata de casos de menores, los silencios están sobrevalorados y callar no es la solución. 

En octubre de 2020 Fiscalía General del Estado declaraba no haber encontrado pruebas que evidenciaran la existencia de una red organizada para la explotación sexual de estas menores. Quizá la red no la encontró. Pero lo que sí es cierto es que esas niñas existen y fueron abusadas con conocimiento de quienes decían cuidarlas y protegerlas. Era el propio Estado quien tenía la tutela de las menores, y erró. Dejó de cuidarlas y de protegerlas porque silenció los abusos. A día de hoy, a través de la propia Fiscalía, se desoyen las querellas que se presentan una y otra vez para tratar que al caso se le dé voz y se deje escuchar. 

No se trata por tanto de dejadez de funciones, sino de intereses ocultos que impiden que un caso de violación y abuso de menores bajo tutela del Estado se investigue. Y por tanto, se pueda llevar a a juicio a quienes decían cuidar de esas niñas y no lo hicieron. 

Si la Fiscalía y la Justicia en general quieren mirar para otro lado, en manos de la sociedad está darles con la realidad en la cara. Así se toparían con un horror que muchas menores viven, padecen y sufrirán a lo largo del resto de su vida. Con más ampollas si además nunca se ha querido investigar. Visualicemos entre todos que el sistema está corrupto y la realidad apesta si no se airea… como el agua pantanosa. 


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