‘La vida es una tómbola, tom tom tómbola / La vida es una tómbola, tom tom tómbola / De luz y de color / De luz y de color…’. Esto es lo que nos cantaba en los años 60, con su insuperable gracejo, Marisol (no se la pierdan). Ciertamente, años de luz y de color en pleno desarrollismo franquista que nos llevó a ser la 8ª potencia mundial, con pretensiones de seguir subiendo en el escalafón.
Tras la guerra civil y el aislacionismo que derivó en autarquía, el régimen franquista fue finalmente ‘perdonado’ para ingresar en el bloque USA frente al bloque del ‘Cucurrucucú Paloma’ (CCCP). En el 57 llegaron los tecnócratas, y en el 59 despegamos con el Plan de Estabilización y los Planes de Desarrollo, auspiciados por el Banco Mundial y el FMI, siguiendo la receta clásica: liberalizar los mercados y recortar el gasto público. A cambio, el Tío Sam nos abría los mercados internacionales que tuvimos vetados hasta ese momento. Lo mismo que sucede ahora con la Argentina de Milei. ¡Está todo inventado!
Emigración tras la guerra civil
Los Planes de Desarrollo perseguían acelerar el crecimiento del PIB, conseguir el pleno empleo e integrarnos en la economía mundial. No obstante, no consiguieron un crecimiento armónico al apostar por las provincias vascongadas y catalanas como polos de desarrollo en detrimento de las demás. Ellas recibieron ingentes cantidades de capital, dinerario y humano, y al resto le tocó ponerlo.
Así que puedes reírte cuando los veas ahora presumiendo de desarrollo como si lo hubieran logrado ellos solitos. Esa fue otra tómbola. El régimen, finalmente, se vio favorecido por la emigración de más de un millón de trabajadores –principalmente a Francia, Alemania, Suiza y Bélgica– que, a un tiempo, reducían las listas del paro y engrosaban con sus remesas la economía patria. Con ese viento de cola salimos del marasmo de la guerra civil para dar paso al turismo del que seguimos viviendo actualmente.
Auge de grupos separatistas, Carrero Blanco y la Marcha Verde
Supongo que tanta pujanza no les hizo mucha gracia a nuestros ‘amigos’ americanos y europeos que aprovecharon la Crisis del Petróleo del 73 para aguarnos la fiesta. Así forzaron después, en el 82, la reconversión industrial con la que desmantelaron gran parte de nuestro tejido industrial a cambio de bobadas. Algo que seguimos pagando hoy.
Asimismo, favorecieron el quintacolumnismo de la ETA BILDU, los GRAPO y el FRAP, atrayendo una serie de catastróficas desdichas sobre España. Destacan dos hitos: el asesinato de Carrero Blanco, que se negaba a entregar nuestra soberanía, y la Marcha Verde con la que los USA le regalaban a Marruecos una provincia española. Franco moría en el 75 dejando el terreno libre y expedito para que los comisarios políticos de los USA en España –la PPSOE– pudiera maniobrar a su dictado y el resultado es este: ahora somos la 17ª potencia y bajando.
Vivimos en una tómbola trucada
Ciertamente, la vida es una tómbola como cantaba Marisol. Sin embargo, aquí no es aleatoria. En España nada se rige por el azar. Aquí todo está ‘atado y bien atado’. No es casualidad que nos estemos convirtiendo en una sala de fiestas. No es casualidad que no exista un mercado realmente libre, ni una auténtica democracia. Aquí la casualidad solo se da cuando un dato, de los muchos que te da la PPSOE, coincide con la realidad. Casi todos están manipulados.
Vivimos en una tómbola trucada en la que todos los premios interesantes les tocan siempre a los imperantes y su séquito. La corrupción que aparece en los medios de comunicación, comprados a base de ayudas y publicidad institucional, es solo la punta del iceberg. La gran corrupción de los oligopolios y del tráfico de influencias no se publica nunca.
En esta tómbola no tendrás premio nunca pero, si te descuidas, puedes arruinarte. La PPSOE es cada vez más fuerte, como la ‘Estrella de la Muerte’ de Star Wars. Y como ella, tiene su punto débil. Un punto que si lo alcanzas puede destruirla. Ese punto es el derecho al sufragio activo. No pueden quitarte el voto porque, si lo hicieran, caería esa tramoya de democracia y libertad con la que te mantienen idiotizado. Sin ese engaño, advertirías rápidamente que te han cogido de pipi y te rebelarías. Eso no les interesa. Te quieren entretenido y adocenado para que no pienses. Te entregan el voto a sabiendas de que es muy improbable que lo uses contra ellos, contra el sistema, contra la PPSOE. Sin embargo, puedes dejar de votarles. Puedes provocar un cambio simplemente dejando de votar a la PPSOE. No sé, prueba a ver qué pasa. Lo mismo volvemos a una tómbola de luz y de color. Desde luego, si sigues votando a la PPSOE las cosas irán de mal en peor. Eso seguro.
