El lunes amanecimos con la noticia de que Shakira ha ganado a Hacienda. La Audiencia Nacional ha fallado a favor de la cantante y ha anulado todas las liquidaciones y sanciones que la Agencia Tributaria le impuso por el ejercicio fiscal de 2011. Con esto se demuestra que Hacienda no logró demostrar que la cantante residiera en España el tiempo suficiente para tributar aquí. No había prueba. No había argumento legal sólido. Lo que sí había es presión fiscal y espectáculo mediático.
Una cifra que habla por sí sola
Más de 60 millones de euros tendrán que ser devueltos a la artista. La Agencia Tributaria reclamaba 55 millones de euros en concepto de IRPF, sanciones e Impuestos sobre el Patrimonio. A esta cantidad se le deben sumar los intereses generados durante los años de litigio y las costas judiciales, porque la Audiencia Nacional también ha condenado en costas a la Administración. Y una apreciación importante: los tribunales condenan en costas cuando la actuación ha sido infundada. Con esto está señalando con el dedo a la Agencia Tributaria. El fallo de la sentencia alega que no solo ha perdido Hacienda, sino que no tendría que haber llegado nunca hasta aquí.
Recordemos algo: en 2011, Shakira dio 120 conciertos en 37 países. Para que España pueda reclamar tributar aquí, la ley exige acreditar una presencia de al menos 183 días en territorio nacional. Hacienda no pudo demostrar ese extremo en ningún momento del procedimiento, más que nada porque la cantante se encontraba de gira por todo el mundo, no solo en España. Pero es que, encima, decía que la cantante estuvo en España 163 días, menos de los exigidos para tributar, Y, aun así, insistía en llevarse por delante a la artista. La sentencia también descarta que su centro de intereses económicos se encuentre en España y deja claro que sus sociedades eran legítimas.
La Agencia Tributaria dispara y luego pregunta
Y algo que me resulta perturbador de todo esto; y es que Hacienda presume directamente la culpabilidad del contribuyente, sin demostrar nada de lo que acusa. Paradójico, ¿no? Y es que cuando la Agencia Tributaria decide que eres su objetivo, el procedimiento funciona a la inversa de lo que debe ser: tú eres culpable hasta que demuestres lo contrario. Como digo, Hacienda no prueba, acusa. Y esta demostración que como ciudadanos debemos hacer cuesta dinero, tiempo y reputación. Y más aún, si eres una persona conocida, como ha sucedido con Shakira. Pero es que hay más. Mientras el proceso avanza, porque sí, Hacienda te mete en un juicio sin demostrar de lo que acusa, tienes que abonar o garantizar las cantidades reclamadas. Primero pagas y luego vas a juicio. Pero lo importante es que ellos se llenen los bolsillos.
Pero, ¿qué ocurre cuando los ciudadanos normales no tenemos los recursos económicos que tiene Shakira? El ciudadano que se enfrenta a una liquidación injusta de Hacienda se enfrenta al mismo sistema, pero sin una red de apoyo. Hay muchas personas que no se pueden permitir contratar un equipo de abogados como el que ha contratado Shakira. La cantante tiene los medios, pero a un pequeño autónomo esto le puede destrozar la vida. Así que, por miedo a las amenazas de Hacienda, la mayoría de las personas pagan con tal de que el procedimiento no vaya a más. Aunque sea injusto. Y esto tiene un nombre: extorsión institucional.
Todos estos años de presión fiscal, ¿quién lo repara?
Hay algo que la Audiencia Nacional no puede devolver, y es los ocho años de calvario que la cantante ha pasado siendo el centro de las polémicas, presumiéndose su culpabilidad. El nombre de Shakira ha quedado asociado automáticamente a fraude y evasión fiscal. Cada titular, cada tertulia que daba por hecho la culpabilidad de Shakira contribuyó a colocar a la cantante en el centro del debate y que ahora la Audiencia Nacional lo desmonta. Pero la mancha reputacional ya está hecha. El daño a nivel moral y de imagen que se le ha hecho a Shakira no tiene nombre. No está pagado con dinero.
En una carta publicada en septiembre de 2024, la cantante se expresó diciendo que una institución (Agencia Tributaria) creada para servir a la ciudadanía no debería utilizar su poder para perseguir de manera arbitraria a los contribuyentes que les resultan incómodos. Si antes tenía razón, ahora con la sentencia se intensifica aún más. No me quiero imaginar los años de lucha y presión fiscal por los que ha tenido que pasar Shakira.
Es muy injusto que la Agencia Tributaria utilice su poder para machacar a contribuyentes. Da miedo todo lo que está pasando alrededor de esta institución.
Una sentencia que ojalá crea precedente
Quiero ser optimista y pensar que esta sentencia de la Audiencia Nacional va a sentar precedente. Que se le condene en costas a la Agencia Tributaria, el tribunal le está poniendo un límite para que pare en su actuación. Quiero pensar que los ciudadanos que reciban liquidaciones injustas, puedan aportar esta sentencia para parar las maniobras retorcidas de Hacienda. Pero sé que Hacienda seguirá ejerciendo su poder, teniendo más recursos que cualquier ciudadano.
Shakira ha ganado. Es un paso en toda esta batalla de presión fiscal que se ejerce sobre nosotros, los contribuyentes. Estamos indefensos ante este organismo, pero al menos, ya tenemos una sentencia a la que acudir cuando las cosas se ponen feas.
