Se cumplen 40 años de otro de los trucazos de la oscura Transición: el referéndum de la OTAN con su eslogan ‘OTAN, de entrada no’. Desde entonces, quedamos integrados en la ‘Alianza Atlántica’ –ya ves que el neolenguaje no es nuevo- que, a su vez, nos procuró la invitación para entrar en la UE. Ambos clubes están a punto de reventarnos. No solo por el dichoso gasto obligatorio en Defensa del 5% del PIB –que a lo mejor es poco-, sino por todas las obligaciones adicionales que comportó y comporta ser socio: desde el desmantelamiento de la industria hasta el desmantelamiento de nuestro sector primario. Nuestros socios europeos y yanquis han decidido, con la connivencia de la PPSOE, que España sea una sala de fiestas y punto pelota.
La prueba del entreguismo de la PPSOE la encuentras, precisamente, en que el PSOE, en los primeros 80, cuando había hecho del rechazo a la OTAN su principal bandera política, acabó suplicando la permanencia en la ‘Alianza’ al llegar al gobierno. El famoso ‘OTAN, de entrada no’ presidía todos los actos. Y la propaganda del partido contra la decisión del gobierno de Calvo-Sotelo de ser miembro de la OTAN, el Nº 16 para más señas. Después, cuando Felipe González hizo bingo en las Generales del 82, cambió de opinión por completo. Ya ves que eso tampoco es nuevo. Con el proceso de adhesión a las Comunidades Europeas en el horizonte y debiendo mucho a sus financiadores europeos, el PSOE en general y Felipe González en particular, se tragaron literalmente su rechazo a la OTAN. En su lugar, convocaron un referéndum –que también habían prometido para asegurar ese rechazo- en el que defendieron a capa y espada esa permanencia, llegando a comprometer su propio gobierno y censurando a todos los que se opusieron. ¿A qué te suena el modus operandi?
El engaño del referéndum
En el lado contrario, estaba la masa social que había aupado al PSOE al gobierno con su no menos famoso eslogan ‘OTAN no, bases fuera’. Que siguen utilizando en la actualidad. Ante el peligro cierto de perder la votación, el gobierno, entre otras muchas cosas, complicó la pregunta e incluyó en la papeleta tres compromisos que, por supuesto, nunca se cumplieron: (i) que España no se integraría en la estructura militar de la OTAN; (ii) que no se instalarían armas nucleares en territorio nacional, y (iii) que se reduciría progresivamente la presencia militar de EEUU en España. El día 12.03.1986 se celebró dicha consulta con una participación del 60% y un 52% a favor de la permanencia. Es decir, que con un 31% del censo electoral, el PSOE nos dejó dentro de la OTAN en contra de todas sus promesas electorales. Lo consiguió gracias a esos ‘creyentes’ -que no me cansaré de criticar- que en el 82 votaron no a la OTAN. Y que en el 86 votaron todo lo contrario. ¿A qué te suena el modus operandi?
El poder de la PPSOE
Las campañas del 82 y del 86 dejaron muy claro al PSOE que podía hacer con su electorado lo que le diera la gana. De aquellos polvos estos lodos. Hoy como ayer, los ‘creyentes’ en la PPSOE hacen exactamente lo mismo: entregan un cheque en blanco para que ‘su partido’ haga con su voto lo que quiera. La política en España no es cuestión de programa, sino de credo. ¡Cómo hablar entonces de contrato electoral! ¡Cómo hablar siquiera de democracia! No podemos. El PSOE se metió un gol en propia puerta… ¡y sus aficionados tan contentos! Así que desde entonces el PSOE –y por supuesto el PP, que son lo mismo, que son la PPSOE- han metido cientos de goles en propia puerta a sus votantes para deleite de los creyentes y espanto del resto.
Cuando la PPSOE tomó las riendas del país, allá por el 81 con el 23-F, España era la 8ª potencia mundial. Y hoy, tras 45 años de incontestables éxitos, estamos la 17ª y bajando. Es como si un club de fútbol de liga de campeones acabara en regional y su hinchada estuviera encantada. Tal es el nivel de polarización, estulticia y propaganda en España.
Este aniversario de la permanencia en la OTAN debería hacerte reflexionar sobre lo que está ocurriendo en realidad. El NODO es otra cosa. Sobre la inexistencia de representatividad, de voto directo, de contrato-mandato electoral, de separación de poderes, de estado de derecho, sobre la inexistencia, al cabo, de una auténtica democracia. La PPSOE, aprovechando tu confusión, ha ido rascando de aquí y de allá hasta el punto de acumular un poder prácticamente omnímodo. No obstante, lo que no pueden quitarte es el voto, y con tú voto, tú puedes cambiar las cosas. La cosa es si quieres que las cosas cambien. Si quieres vivir en una auténtica democracia con futuro o prefieres este dolce far niente de la PPSOE que nos conduce al abismo, pero muy poco a poco. Tú decides.
