MERCEDES MILA SUCUMBE ANTE SIMÓN, BABEA CON SÁNCHEZ Y MENOSPRECIA A CAVADAS

Mientras el prestigioso diario suizo Neue Zürcher Zeitung publicaba un artículo de Friedrich Leopold Sell, profesor de Economía de la Universidad Bundeswehr de Munich y presidente del Consejo Científico del Instituto de Investigación Económica de Halle en el que se planteaba si “¿Es España un Estado fallido y cómo debe tratar la UE a ese miembro?”, la televisiva periodista Mercedes Milá comparecía en el programa La Sexta Noche donde dejaba claro su entusiasmo como “fan” de Fernando Simón, y añadía que “cómo hemos podido tener tanta suerte de tener a Fernando Simón y de tener al presidente Sánchez y sus ministros, que han sabido mantener el equilibrio”.

Milá y su desconocimiento

Cuando el presentador le comenta que el prestigioso doctor Pedro Cavadas fue crítico con Simón en una entrevista en El Hormiguero, Milá, con cara de desprecio que evidenciaba su ignorancia, dijo: “¿Y ese señor quién es?”. Tuvo que explicarle el presentador a la petulante Milá que Cavadas es un prestigiosísimo médico español reconocido en todo el mundo, especialista en cirugía reparadora, que preside una fundación que lleva su nombre que se dedica, sin ánimo de lucro,  a la cirugía reconstructiva en los países más desfavorecidos del planeta.

Y entonces Milá, que va de sobrada, tuvo los ovarios de decir: “Te digo una cosa que puede ser una frivolidad, ese aspecto de guerrillero con el que se ha presentado en el programa ya no me gusta. En este momento en España cuantos menos gestos guerrilleros y violentos mejor”. Como lo leen. ¿Cavadas guerrillero y violento? Dios bendito, qué disparate Milá.

No se si Mercedes Milá, a quien tengo aprecio personal desde hace años, estaba mal, se había fumado algo o simplemente es que se le ha subido a la cabeza su éxito con Gran Hermano y pretende ahora pontificar sobre cualquier cosa desde una posición de superioridad. De entrada, valorar a alguien por cómo va vestido es inaceptable.

El doctor Cavadas, con bastante más biografía que Simón y Milá juntos, vestía en El Hormiguero una chaqueta con sombreados que pueden simular una chaqueta militar. Es decir, vestía como le daba la gana, solo faltaría. Pero calificarle de guerrillero y violento es una intolerable osadía de Mercedes Milá, que debiera pedir disculpas.

El prestigio de Mercedes Milá

Su loa a Simón y al Gobierno, que tiene todo el derecho del mundo a hacer, seguro que le acerca a un trabajo en Televisión Española, o incluso a algún Ministerio si se lo propone e insiste en el elogio desmedido, pero deja su prestigio por los suelos al dirigirse de ese modo a Cavadas para elogiar a Sánchez, Simón y sus mariachis. Patética Mercedes Milá, babeando con Sánchez, presidente del Gobierno que peor ha gestionado el Covid-19 en Europa, ella que iba de periodista libre y dura, entrevistadora incisiva.

Quizá su paso por Gran Hermano le ha inoculado el virus de la intolerancia y el desprecio a quien no piensa como ella. Pero con esta intervención ha caído más bajo de lo imaginable. Mejor que siga con Gran Hermano o que se vaya a la Isla de las tentaciones, donde seguro que encuentra más personal de su nivel. O que hable su perro Scott, que seguro dice menos sandeces.

Y volviendo al artículo del profesor Sell, plantea que “una rápida y masiva ayuda financiera de la UE para la España plagada de Covid-19 no está actualmente justificada. La situación es políticamente demasiado inestable. Puede ser que se necesite mas al Banco Mundial o al FMI para identificar primero proyectos significativos que merezcan apoyo”.

Así nos ven en Europa

Y no es el único. Ha habido otros medios europeos que también han incidido en la alarmante situación política, económica, sanitaria y social española, lo que debiera preocupar al Gobierno de España. The Economist titulaba “Bailando con la muerte” un artículo sobre España y añadía “el envenenamiento de la política empeora la pandemia y la economía”.

Der Spiegel tres cuartos de lo mismo, incidiendo en la preocupación que genera en Europa la gestión de la crisis del Gobierno de Sánchez.  “¿España fracasada?”, tituló el sábado su tribuna en “Telos” Benoit Pellistrandi, historiador e hispanista francés. “Para España se dibuja un horizonte de crisis sistémica. Y mas grave aún ha sido la demostración de incapacidad del sistema para organizar una solidaridad interterritorial. Solo dos enfermos han sido trasladados de hospital de una Comunidad a otra”.

Y Sánchez únicamente atento a garantizar su permanencia en el Gobierno, en el poder. Ciegos de poder. Tan ciegos que ni siquiera vieron la oportunidad, para ellos, de que al menos el ministro de Deportes estuviera presente ayer en Roland Garros, donde Rafael Nadal jugaba su decimotercera final. Y el liderazgo histórico del tenis mundial. Quizá Sánchez pensó que ganaría Djokovick, y solo envió a un director general al que nadie conoce.

Pero afortunadamente Nadal nos regaló otra tarde épica, con un juego fulgurante, y nos regaló a los españoles una alegría que necesitábamos en estos tiempos recios que estamos viviendo, con todos nuestros gobernantes y dirigentes políticos mirando el tendido y trabajando pensando en lo suyo, a la greña buscando votos mientras crecen los contagios y los fallecidos y se produce el hundimiento de miles y miles de empresas y empleos.

Estado de alarma en Madrid

Y para terminar, el espectáculo del Gobierno y de algunos de sus más destacados palmeros, que pocos minutos después de decretar el Estado de Alarma para cerrar Madrid, cogieron el petate y se largaron a pasar el puente fuera de Madrid, mientras la Policía comenzaba a montar controles, ilegales porque el decretó tardó horas en ser publicado en el BOE.

Isabel Celaá se fue a su casa de Bilbao con la excusa barata de que tenía un cólico, cuando su residencia suponemos que es en Madrid porque el Ministerio que dirige está en la capital. Sánchez y buena parte del resto de sus ministros se fueron a Portugal a una cumbre bilateral que, por coherencia, debió celebrarse telemáticamente, y el Gran Wyoming, paladín de la defensa de Sánchez y los ataques a Díaz Ayuso desde La Sexta con su Intermedio, donde nos da lecciones de lo que debemos hacer desde su sectarismo insuperable, se fue raudo y veloz al AVE para trasladarse a uno de sus casoplones en Cádiz, aduciendo que tenía un evento.

España va mal, pero la cosa aún puede ir a peor si nuestros políticos no ponen remedio a este desastre, por mas que Nadal siga dando ejemplo como deportista y como ciudadano. ¡Ay si hubiera un Nadal y un Cavadas en nuestra política!, qué diferentes serían las cosas. Y la Milá, callada está mejor. O que comience pronto Gran Hermano, que es lo suyo.


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