Otra desgracia que nos deja decenas de muertos y la búsqueda de una explicación. Vale, sí, la vida se nos puede ir en un segundo, de pronto, por fatalidad. Pero fue un accidente, y hay que investigar las causas. El ministro responsable de la investigación policial, Fernando Grande Marlasca, ha dicho que “hace falta tiempo, ahora mismo no descartamos ninguna hipótesis”. Pero, de entrada, previo a la investigación, ha descartado una: que se trate de un sabotaje. Mal empezamos.
No tengo yo ningún indicio o noticia de sabotaje, pero es una hipótesis y no concibo que la Policía Judicial descarte una hipótesis de trabajo antes de comenzar la investigación.
Para esclarecer la causa del accidente hace falta una investigación independiente, no del propio Ministerio de Transportes
El Gobierno, con Sánchez a la cabeza y con sus medios serviles de altavoz, reitera que “no se haga política por respeto a los muertos”. Sería aceptable, quizá, si la izquierda no hubiera hecho política con otras desgracias con decenas de muertos para atacar a la derecha. Y todos los ciudadanos dependemos de la política y los políticos cada día en casi todo.
Para esclarecer la causa del accidente se requiere, evidentemente, una investigación independiente de técnicos y una investigación policial supervisada por un juez. Si la de técnicos la hace el Ministerio de Transportes no será independiente sino de parte. Y si la policial arranca descartando una hipótesis comienza mal.
Nos sobran los motivos para sospechar que el mantenimiento de las vías de tren es un desastre
Insiste el Gobierno en su habitual “que la gente se informe por canales oficiales” y en “cuidado con los bulos de la extrema derecha”. Los canales oficiales nos han lanzado ya muchos bulos y es habitual que nos anuncien investigaciones de las que nunca más volvemos a saber nada. El 28 de abril del pasado año hubo un gran apagón y se va a cumplir un año y seguimos sin conocer las causas, y damos por supuesto que no nos las van a contar, porque les conocemos.
Nos sobran los motivos para sospechar que el mantenimiento de la red ferroviaria es un desastre. De entrada, para mantener las infraestructuras es necesario disponer de un presupuesto, y este Gobierno lleva tres años sin aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Y sin presupuestos no se puede gobernar, y se desatiende no ya el gasto, sino la inversión. Esto lo estamos pagando caro en las carreteras y en las vías ferroviarias.
Es difícil confiar en este Ministerio de Transportes. Su anterior responsable está en la cárcel, la responsable de Adif imputada por corrupción y era el Ministerio en cuyas empresas públicas colocaba Koldo García a las “sobrinas” de Ábalos. Y ahora, Oscar Puente es un ministro que habitualmente dedica su tiempo a disparar groseramente en Twitter contra todo el que discrepa del Gobierno.
El Gobierno denuncia bulos pero fue el primero en lanzar uno negando que la causa pudiera ser la rotura de una vía
Uno de los asuntos que genera una degradación de los servicios públicos es, sin duda, la corrupción. Si el Ministerio encargado de los transportes era una cueva de corrupción en la que se colocaba a “sobrinas”, se contrataban empresas de amiguetes a cambio de un trinque, se movían sobres con “lechugas, soles y chistorras”, se desviaban fondos y lo que queda por conocer, normal que el personal requiera de explicaciones rápidas.
España gasta menos que otros países europeos en mantenimiento de la infraestructura de la alta velocidad. Sánchez acudió a Adamuz (Córdoba), se colocó un chaleco reflectante y dijo: “Desgraciadamente los bulos y la desinformación se extienden, generan mucha zozobra, mucha incertidumbre y mucho dolor. Pedirle a loa ciudadanos que si quieren informarse lo hagan por medios de comunicación contrastados y por los mecanismos oficiales”.
El mismo lunes, El Mundo publicó que “Transportes niega que se esté investigando la rotura de la vía como causa del accidente. Según un portavoz del Ministerio, la vía se rompió después del choque”. Tan solo dos horas después el bulo gubernamental se destapó y todos los medios hablaban de que la rotura de la vía era una de las hipótesis centrales de los investigadores.
Oscar Puente pasa de anunciar que el AVE Madtid-Barcelona iría a 350 kilómetros por hora a rebajar la velocidad a 160
Llevamos años percibiendo que la red ferroviaria va de mal en peor. Trenes detenidos durante horas cerrados herméticamente sin luz ni aire acondicionado o calefacción, pasajeros caminando por las vías para pillar autobuses, retrasos infinitos, ausencia de información. Y el Ministerio poblado de corruptos, y corruptas, sí, también, y no descartemos que corruptes. El sin par ministro Oscar Puente anunció hace poco que el AVE entre Madrid y Barcelona circularía en breve a 350 kilómetros por hora, lo que reduciría el tiempo del viaje a menos de dos horas.
Tras la tragedia de Adamuz su Ministerio ha reducido en un tramo de 155 kilómetros del trayecto la velocidad a 160 kilómetros por hora en vez de a 300. Había denuncias internas por el mal estado de las vías en ese tramo. Su supone que es una medida preventiva. A mí me parece que al hacerlo después de la tragedia de Adamuz hacen legítimo que muchos consideren que han estado jugando con nuestras vidas no haciéndolo antes.
De lo conocido es legítimo pensar que hay responsabilidades tanto de técnicos como de políticos
Y lo grave es que no hay una explicación pública en los canales oficiales, lo cual es una falta más de transparencia y una irresponsabilidad que hace crecer la sensación de inseguridad.
Esta decisión revela además que el Ministerio de Transportes no puede garantizar que la movilidad sea segura en otros tramos de las vías de tren. Y permite deducir que pueda haber en el accidente de Adamuz responsabilidades tanto de técnicos como de políticos.
A la vista de todo lo que estamos viviendo es evidente y comprensible que muchos ciudadanos tengan temor a pillar el tren. No es mi caso, que soy un creyente, que creo también en el destino, un alocado que cree que, si te toca, ni aunque te quites, y si no te toca, ni aunque te pongas. Pero me temo que la próxima vez que suba a un tren rezaré antes de arrancar. Hasta ahora solo lo hacía antes de iniciar un viaje en coche o antes de despegar en un avión, no en los trenes, Dios sabrá por qué.
Supongo que Rufián se ha hecho ya con un trozo de la vía para exhibirlo en el Congreso ante Oscar Puente
Respetar a las víctimas no quiere decir dejar de investigar y de informar. No hay que llegar a llamar asesino a Oscar Puente, Dios me libre, como la izquierda ha llamó a Rita Barbera, a Carlos Mazón, a Isabel Díaz Ayuso. Supongo que Rufián se habrá hecho ya con un trozo de la vía de Adamuz para exhibirlo en el Congreso ante Oscar Puente.
Los Reyes viajaron a Adamuz a consolar a las víctimas y la Reina Letizia dijo: “Todos somos responsables de no retirar la mirada cuando se limpian los escombros de una catástrofe”. ¿Perdón? Que sandez más grande. Y después, sorprendente que la Casa Real publicara imágenes de varios de los heridos en sus camas en el hospital con los Reyes interesándose por ellos. Muy bien la visita, pero quizá esas fotos, tras la sandez de la Reina aún más, sobraban.
Majestad, tras una catástrofe hay que mirar muy bien antes de retirar los escombros para que no se escape nada, ningún detalle.
Para honrar la memoria de los muertos nada mejor que la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad
Dicho todo esto, seguiré viajando en tren. Y seguiré reclamando que se sepa toda la verdad de las causas del accidente. Sigo esperando las del apagón. Yo no descartaría previamente ninguna hipótesis como Marlasca. Los expertos a los que he escuchado y leído estos días descartan inicialmente un fallo humano. Ninguno descarta una incompetencia humana.
Se ha conocido ya que el centro de control de Adif en Atocha y el maquinista del Iryo no fueron conscientes de la colisión con el Alvia en un primer momento. La conversación sacada de la caja negra del Iryo entre el maquinista y el centro de control de Adif, adelantada por el progresista ElDiario.es recoge dos llamadas del maquinista al gestor de infraestructuras para informar de que ha sufrido un “enganchón” y que ha detenido el tren.
En una segunda llamada reconoce que ha descarrilado y que ha invadido la vía contraria, por lo que reclama que interrumpan el tráfico. Adif le responde: “Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar”. El maquinista del Iryo insiste. “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”. Y le responden: “Sí, sí, sí… no hay ningún tren llegando”. Parece que en ese momento el Alvia ya había impactado con los coches de cola del Iryo.
Para honrar la memoria de estos muertos y tratar de aplacar el dolor de sus familiares nada mejor que la verdad, solo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Encontrarla requiere una investigación técnica independiente. Si la va a hacer Adif, cuya ex presidente Isabel Pardo de Vera, de la inefable saga de los y las Pardo de Vera está imputada por corrupción, podría ser que se la encargaran a alguna “sobrina” de Ábalos o a algunos de los enchufados. Y eso ya sería demasiado.
No descartemos por ahora ninguna hipótesis.
