La Ley Orgánica de Educación (LO 2/2006) mantiene como principios el esfuerzo individual y la motivación del alumnado y lo hace de forma compartida con familias, profesores, centros y el conjunto de la sociedad. Educar es desarrollar y perfeccionar las facultades intelectuales y morales de la persona –no solo del niño o del joven– por medio del conocimiento. El conocimiento, pues, debería estar en la base de la educación y en su posterior desarrollo.
¿Lo está realmente? Me temo que no. El sistema educativo español es más de adoctrinamiento que de conocimiento. Nos ofrece cada vez menos contenido, pero lo completa con más opinión. ¿Opinión de quién? De los imperantes y su séquito, de quien va a ser. El sistema educativo de la PPSOE se parece cada vez más a una red social que limita el conocimiento y condiciona todo lo demás para influir decisivamente en la forma de pensar de los alumnos y, por lo tanto, de los ciudadanos.
Algo falla en el sistema educativo
La libertad de cátedra está prácticamente desaparecida y el ministerio del ramo controla todo lo que quiere controlar: el relato político. Al final se trata de eso. Cuando hablan de la evaluación del sistema educativo señalan algo decisivo: que los resultados de las evaluaciones de diagnóstico que realicen los centros y los planes de actuación que se deriven de ellos no puedan, en ningún caso, utilizarse para el establecimiento de clasificaciones de esos centros. Entonces, ¿para qué hacer ninguna evaluación? La calidad educativa, como puedes comprobar, no es lo que interesa a la PPSOE.
Sin el imprescindible conocimiento -que oportunamente te hurta el sistema educativo– muchos ciudadanos son presa fácil de los timadores: desde los políticos, pasando por los económicos. Hasta llegar a los delincuentes propiamente dichos. Los que no han podido formarse fuera del mismo, ahora son marionetas que la PPSOE puede llevar o traer donde quiera. Basta empujarles con cosas como la ‘energía verde’, el ‘no a la guerra’ o lo que toque en cada momento.
Ellos –como antes la Iglesia Católica— sí son conscientes de que en el fondo el ciudadano de a pie no entiende nada. Y que para no ahogarse en su analfabetismo -y en el descrédito que provoca— tendrá que agarrarse a la boya del dogma de la corriente sociológica que le pille más cerca, inconsciente también de que toda la corchera es propiedad de una única entidad: de la PPSOE.
La sociedad analfabeta
El resultado final es una sociedad que no se puede defender de esos timadores al carecer de las herramientas necesarias para ello. Una sociedad moldeada en interés de los imperantes y su séquito que te sugieren lo que debes decir y pensar para ser un ‘buen ciudadano’.
Una sociedad analfabeta y dividida que tiene que fiarlo todo al mantra político que cree más cercano –ese otro invento de las derechas y las izquierdas— con el que han trocado al ciudadano exigente y crítico en ese súbdito creyente que no se sale de la fila. La educación de la PPSOE ha logrado modificar la percepción y la interpretación que hacen los ciudadanos de la realidad cambiando el método científico por una suerte de creencias esotéricas más propias de las sectas. Lo han tergiversado todo y la gente cree en auténticas idioteces.
Sin conocimiento real –no ese previamente masticado y digerido por la PPSOE para que tú no te canses— acabas creyendo cosas como que la energía nuclear es mala, que existe el cambio climático por culpa del hombre. Que el feminismo persigue la igualdad o que España es un país soberano y democrático de derecho. No sabes nada y la PPSOE puede convencerte de lo que le dé la gana. La ignorancia supina amplia les deja el campo libre. Lo que un ciudadano informado no permitiría, un súbdito creyente se lo traga con fruición. El adoctrinamiento es tal, que este articulillo ofenderá a más de uno de esos a los que la PPSOE ha investido con su doctorado honoris causa de estupidez.
La solución no está en restringir las redes sociales, sino en restringir a la PPSOE, dejándoles de votar. Apuesta por mejorar la educación, por aumentar los conocimientos al máximo, porque tengan cabida todos los pensamientos y posturas, no solo las que interesan a los imperantes y su séquito. Apuesta por títulos exigentes, por medir resultados y por exigir consecuencias. Ellos van a escuelas y universidades privadas. La escuela y la universidad pública te la dejan a ti. Tratan siempre de colectivizarte, sabedores de que cuanto menos sepas, ellos lo tendrán más fácil para engañarte. Estos manuales tratan de hacerte reflexionar y de hacerte dudar. No te fíes ni de mí, ni de la PPSOE. Fíate de ti mismo.
