Dependiendo de si la tienes o no, tu paso por la vida y la huella que dejes será completamente diferente. La alegría no supone desconocer la tragedia. Tampoco depende del destino: vemos a personas alegres con destinos plúmbeos y a otras tristes con destinos livianos.
La alegría encierra una dimensión jubilar que determina el enfoque que hacemos de todo lo demás. Cuando hablamos de la ‘Alegría de Vivir’ estamos en lo cierto, porque no es tanto la vida como el vivir. Por eso hay personas que en su vida no han vivido ni un solo día, mientras otras, en un solo día, han vivido varias vidas.
La alegría es algo consustancial a la persona. No todas la tienen. Tampoco tenemos que confundirla con el humor, el placer o la felicidad. La alegría, a diferencia de esas, no tiene escuela. La alegría procede del ser. O la tienes o no la tienes. No viene justificada ni condicionada por nada.
La alegría lleva a compartir
La alegría y la tragedia coinciden en una cosa: nos impulsan a pensar, a reflexionar y a crecer. La primera porque las cosas pueden ser mejores, y la segunda porque la vida tiene un final. La alegría, sin duda, es lo mejor del hombre, porque le sitúa por encima de esa finitud. Aprueba la vida tal como viene, pero nunca se rinde. Una cosa es saber conformarse y otra rendirse. La alegría te lleva a compartir lo mejor de ti, aunque tengas muy poco que compartir. En el polo opuesto están las duquelas, y de duquelas andamos todos bastante sobrados.
Tenemos que sacar esa alegría. Tenemos que fomentarla, empezando por una educación alegre y optimista. Maestros optimistas que enseñen que todo es posible, que se pueden cambiar las cosas, que se puede luchar contra el destino. La alegría lleva al optimismo y este despierta el interés por la vida, por su funcionamiento y, lo que es mejor aún, por su amejoramiento.
La búsqueda de ese plus ultra redunda en beneficio de todos porque su ejercicio influye en los demás. Los hace mejores. ‘Consume alegría’, dicen unas camisetas inspiradoras del Muévete de Soria. Una escuela alegre es importante. Pública o privada, pero alegre. La alegría debería ser la primera asignatura de la educación. La escuela debe fomentar la alegría y la imaginación. Los animales también son racionales. Lo son por instinto, pero racionales al cabo.
Cómo la imaginación puede cambiarlo todo
El hombre es racional por la razón. No está ligado al instinto, aunque puede verse afectado en determinados momentos. Solo está ligado a la imaginación y a los sueños que nos han permitido, una y otra vez, cambiarlo todo. El hombre puede ser irracional, pero el animal no. El instinto conduce al acierto y la imaginación al error. Los avances vienen de ese error y, por eso, el hombre es el único animal racional que evoluciona y cambia su entorno. El hombre alegre se atreve y equivoca muchas más veces que el hombre triste. Por eso, necesitamos la alegría para evolucionar.
¿Qué tenemos hoy en el panorama político? ¿Tenemos alegría? Claro que no. Los sucesivos gobiernos de la PPSOE nos entristecen. Carecen de alegría. Solo reflejan la oscura luz de sus trapicheos, de sus componendas, en suma, de su rampante corrupción. Conscientes de ello, tratan de superar esa tristeza colectivizándonos, que es lo más triste del mundo.
Quieren que respondamos como robots a sus designios. Para conseguirlo, aplican su vieja receta de NODO y PAMA -recuerden, ese cóctel de Polarización, Adoctrinamiento, Miedo y Ayudas-, con la que han conseguido mantenerse en el poder durante 50 años. El Franquismo 1.0, el del General, acabó siendo alegre y optimista. Sin embargo, el actual Franquismo 2.0, el de la PPSOE, es más triste cada día que pasa.
Su intervencionismo resulta patológico y letal para muchas personas. La nación se agosta. La alegría y su primo el optimismo son antídotos contra la tristeza de la PPSOE. Pero no la curan, solo la hacen más soportable. ¡La cura está en dejar de votar a la PPSOE! ¡Date una alegría y deja de votar a la PPSOE! Vota por quién tú quieras y no tengas miedo a equivocarte. No te dejes arrastrar por los credos y las banderas. Reflexiona y busca un mundo mejor. Deja el instinto a un lado y déjate llevar por la imaginación.
