MANUAL DE INSTRUCCIONES: DIÁLOGO Y CACIQUISMO

Desde Sócrates y Platón, el diálogo entre las personas ha sido siempre una fuente de conocimiento y de búsqueda de la verdad. Ese intercambio, en el fondo, solo requiere de ganas de aprender, de ganas de conocimiento, de ganas de ser un hombre y no un zopenco.

Ese intercambio, ahora, está muy favorecido por la tecnología que nos permite salvar distancias y lenguas para intercambiar plenamente con cualquier persona del mundo. Estamos muy viajados y muy hablados todos, pero el calado de las personas y de las conversaciones –dicho en términos generales-, es cada vez menor. Es muy difícil entablar un diálogo profundo y fructífero. Ítem más, muchas personas lo rechazan. No quieren descubrir nada, ni siquiera a ellos mismos. Otros tienen que callar, conscientes de que sus ideas y principios no encajan con la corriente dominante. Sin diálogo, tenemos un problema. Debemos recuperar el dialogo y situarlo por encima del adoctrinamiento y la polarización con la que nos somete este Régimen de la PPSOE.

Sin ganas de alcanzar la verdad, sin espíritu crítico, el prietas las filas gana por goleada. En España hace tiempo que no hablamos el mismo idioma, y no me refiero a las ‘lenguas autonómicas’. El hombre siempre ha buscado una lengua franca para poder intercambiar toda clase de cosas e ideas, y ahora que lo tenemos a huevo, muchos cafres usan la lengua como barrera de entrada, buscando la misma exclusión que luego dicen combatir con sus delitos de odio.

¿Existe algo más ruin? Necesitamos hablar el mismo idioma: el del corazón y el de la lengua. El del corazón creo que lo hablamos todos los españoles, los de la península y los de ultramar. Por eso, los cafres están empeñados en joder con la lengua. Necesitamos volver a dialogar en beneficio de todos. Rechaza a cualquiera que use la lengua para excluir o que la retuerza hasta hacerla incomprensible. 

Ábrete al dialogo

Ábrete al dialogo con todo el mundo, especialmente con aquellos que no piensan como tú. Explícate y deja que se expliquen. Después, reconoce a los que tengan mayor razón o a quienes hagan los planteamientos más plausibles. No dejes de reconocerlos. Cambia, si es preciso, de opinión.

El intercambio positivo y ganador se da cuando se reconoce la razón del que la tenga. Sin embargo, ahora solo hay trincheras en las que muchos se retroalimentan y aíslan. ¡Es que son los míos! Aquí no hay tuyos ni míos. Aquí debe imperar la razón. Esas trincheras han tomado incluso la Universidad. Allí se ha pasado buscar todo el conocimiento, a intentar imponer una opinión. Cancelan cualquier cosa que afecte a su predeterminado discurso, poniendo de manifiesto que el maniqueísmo se ha comido conocimiento. Así no vamos a ninguna parte.

El dialogo busca la verdad y la necesita

La mentira destruye el intercambio y termina por aislarnos de los demás y del auténtico conocimiento. Las tretas y los engaños, engañan primero al que las practica. El muy fatuo puede creer que gana algo con ello, pero en realidad lo está perdiendo todo. En el mismo sentido, la postverdad nos aleja de la realidad y de la razón. Lo hace porque, en ese terreno, no puede ganar porque todo lo suyo es impostado. La verdad no vale lo mismo que la mentira.

Si te acostumbras a la mentira, estás muerto. Si la verdad ya no te interesa, estás muerto. El diálogo –esta es su esencia-, se dirige a la comprensión de lo que sucede en la realidad y a la mejor solución de los problemas reales. Rechaza a todos los que te digan que la realidad no importa, que ‘mañana estarás conmigo en el paraíso’ o que es posible el ‘paraíso socialista’. Esos charlatanes solo quieren embaucarte. 

El poder corrompe

El dialogo, en definitiva, es lo contrario al caciquismo. A cualquier caciquismo y, muy en particular, al caciquismo de la PPSOE. El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Ese es el problema de la PPSOE, y ese es el problema de España entera. El caciquismo de la PPSOE –heredado directamente del General—, le lleva a entrometerse en todo y no tolera ni crítica ni opinión que le ponga las peras al cuarto.

La PPSOE se ha expandido más que el Big Bang y ha ocupado todo el espacio político y económico. Esa situación, y su fatuidad congénita por ser los epígonos del General, los lleva a rechazar el diálogo. Ellos son más de credos y de dogmas y de sambenitos para todos aquellos que osen discrepar. Frente a ellos estás tú, querido compatriota, por el riesgo de convertirte en súbdito. La única palanca que tienes para recuperar el diálogo y romper con el caciquismo es tu voto. Si los refrendas con tu voto, su caciquismo arrasará con todo. Si dejas de votarles –mira que es fácil votar por cualquier otro-, les obligarás a dialogar, y ya te he dicho antes que en el dialogo es donde podemos encontrar la virtud y la verdad. 

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