LOS MENORES SON SOLO GRANDES TITULARES EN PRENSA

Por norma todos deberíamos cuestionar siempre los discursos de nuestros políticos. Deberíamos analizar palabra a palabra aquello que dicen y anuncian. Sobre todo cuando van de visita oficial a otros lugares porque ese es el momento en el que tratan de brillar. A veces a golpe de titulares o de tweet, si se prefiere. Y más cuando habla de menores o de políticas que afecten a los menores porque este es un tema que a nadie le gusta tratar y menos en público. 

A nadie salvo a Isabel Díaz Ayuso con la que se puede estar muy de acuerdo o nada de acuerdo. Porque nunca deja a nadie a medio camino. Y aunque su visita a Ceuta ha ocupado unos cuantos titulares en los últimos días, no parece que haya hecho el ruido suficiente su declaración acerca de que se necesita una nueva política migratoria sobre menores. “No son objetos”, aseguró frente a los periodistas. 

Y no, no parece que estas declaraciones hayan erizado la piel a muchos. Ni siquiera a los extremos que tenemos en nuestros hemiciclos. Ni para bien ni para mal porque el ruido no ha llegado a más. Se ha quedado donde se tenía que quedar porque no nos cansamos de decir que los menores en este país no interesan a nadie. 

Pero sirvan estas líneas para volver a repetir que sí, que necesitamos políticas más acertadas con nuestros menores. Es urgente que se les ponga en el centro de la diana alguna vez. Y se legisle y gobierne pensando en ellos como niños y adolescentes. Y no se haga desde la mirada de adultos porque hay muchos matices que se acaban olvidando con el paso de los años. Es importante que no se les considere objetos.

Ni a los menores que migran, ni a los que llegan a nuestro país y no están acompañados pero permanecen en centros de acogida. Eso sí, cuando la lían, entonces sí ocupan titulares y sí se oye en la opinión pública que hay que hacer algo con estos niños. Que no son de nadie pero que en realidad acaban siendo de todos porque lo que hacen o lo que les ocurre, queramos o no, nos afecta. 


¡Políticas para menores ya!

De vez en cuando quienes nos gobiernan ponen encima de la mesa lápiz y papel y parece que hacen listas de cosas pendientes. Con el tema de los menores pasa además muy a menudo. Porque no es algo de lo que se hable habitualmente, sino que estos se convierten en protagonistas de una breve actualidad cada seis o siete meses. Cuando les interesa expresar en público que sí, que en realidad los menores sí interesan. Pero solo de vez en cuando. Como cuando el ministro de Inclusión, Seguridad Social e Inmigración, José Luis Escrivá anunció en junio que más de 9.300 menores y jóvenes ex-tutelados se habían beneficiado hasta el momento de la reforma del reglamento de extranjería en sus primeros seis meses de vigencia. 

Tal y como comunicaron a través de Moncloa, esta reforma tenía como objetivo reducir la vulnerabilidad de estos menores. Evitar que los menores extranjeros no acompañados llegaran indocumentados a la mayoría de edad. Se quería con la reforma promover que pudieran acceder al mercado laboral a partir de los 16 años y al cumplir los 18. Esto iba a beneficiar a cerca de 15.000 personas. “Con datos a 29 de mayo, el nuevo marco jurídico ha supuesto la concesión de autorizaciones a más de 9.300 personas. 3504 menores y 5.817 jóvenes extutelados. Esto significa que en este corto periodo se ha llegado a más de 60% de las personas a las que estaba previsto alcanzar con este cambio normativo”, anunciaba entonces el ministro Escrivá.

Hoy esos datos se han disipado. También se ha disipado el interés por los cientos de menores que saltaron antes del verano la valla. En Ceuta Ayuso pide que se regule la política migratoria de cara a sostener la situación de estos menores que llegan. No se sabe ni qué harán ni dónde recaerán cuando pisen nuestras ciudades. Pero mientras tanto, se presume de reformas. De menores que llegarán a encontrar (o no) su camino cuando cumplan los 16 o los 18, sin mirar realmente qué es lo que necesitan mientras tanto. 

Y no solo lo que necesitan los menores migrantes, sino los menores en general. Porque volvemos a repetir: en nuestro país los pequeños, de una manera o de otra, son los grandes olvidados. Quizá porque no votan, no declaran a Hacienda. Y siendo fríos, son casi una carga que no sabemos cómo gestionar porque se gestiona con mirada de adulto. Se nos ha olvidado lo incierta que se ve la vida cuando aún queda tanto para ser mayor de edad. Si los que nos guían, protegen y legislan, dejan pasar meses hasta que consideran que un tema de menores puede llenar un titular y ser interesante durante un rato en el telenoticias, no podemos esperar más que las cosas continúen igual. 


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