ERREJÓN, MONEDERO, QUE PASE EL SIGUIENTE

Iñigo Errejón denunciado por abuso sexual y en el Juzgado. Juan Carlos Monedero denunciado en la Universidad y en los medios por presunta violencia sexual. Y las redes sociales ardiendo de comentarios y señalamientos a otros políticos de Podemos e incluso a algún humorista de izquierdas que oficia en La Sexta. Parece que se ha abierto la veda y “que pase el siguiente”, que quizá no tarde mucho.

Lo de Monedero, como lo de Errejón, parece que era bien conocido en Podemos y en la Universidad Complutense, donde es profesor. Podemos dice que le “apartó” nada más recibir la dirección denuncias internas por comportamientos inadecuados de acoso sexual. Pero añade que no le expulsará hasta que haya pruebas más contundentes. La versión oficial es que ni a él le dijeron el motivo del apartamiento porque las denunciantes querían permanecer en el anonimato.

Carteles en la Universidad contra Monedero, al que llaman «el babas»

O sea que Podemos, “hermana, yo sí te creo”, pero si denuncias a uno de los nuestros lo dejamos para más tarde. Ione Belarra, incluso, tras “apartarle” de Podemos le escribió: “Muchas gracias por tu enorme trabajo y por haberte desvivido por la militancia”. Con un par.

En la Universidad había hasta carteles en los que se le definía como acosador y en los que se recomendaba a las alumnas que las tutorías en su despacho “siempre con la puerta abierta”.

Estos capos de la izquierda podemita eran de mano larga y muy pronto comenzó a correr entre las bases el rumor de que eran “babosos” y amantes del sexo duro. Infundían admiración fanática y miedo al mismo tiempo, porque mandaban mucho y eran muy aficionados a las purgas de los disidentes. Cuando salió el mensaje en un chat de Pablo Iglesias diciendo que le gustaría azotar a la periodista Mariló Montero “hasta hacerla sangrar” el comentario entre las bases fue “lo que todos y todas sabemos”.

Monedero no ocupaba cargo de relevancia en Podemos, pero estaba en todo

Lo cierto es que Monedero en Podemos no ocupaba ningún cargo de relevancia, pero estaba en todo. Daba teoría, diseñaba estrategias, participaba en los chats de WhatsApp y Telegram y acudía a las televisiones y radios a repartir doctrina, daba mítines. Y tenía presencia en todas las campañas electorales. Incluso, pese a no ser diputado, se paseaba por el Congreso.

Lo de Monedero en la Facultad de Políticas de la Complutense es especialmente grave. Porque en su condición de profesor el “baboseo” del que es acusado se produce desde una posición de evidente abuso de poder. Por ahora lleva varios días sin acudir a dar clase, alegando “asuntos propios” sin parte de baja. El decanato y el rectorado aún no han sancionado al profesor Monedero, al que sus alumnas llaman “el babas”.

Entre las mujeres de Podemos se comenta también, y me lo hacen llegar, “si su comportamiento era este aquí, cual será en Venezuela (donde es hombre de confianza del dictador Maduro), porque en Caracas no hay una mujer que se atreva a abrir la boca contra alguien con tanto poder en el régimen”.

Monedero no ha ido a dar clases por «asuntos propios» y no ha respondido a las acusaciones públicas

La decadencia de esta izquierda que daba lecciones constantes de feminismo comenzó con la ley que posibilitó la libertad de decenas y decenas de violadores y llega a límites insospechados, ¿o no?, con el comportamiento de al menos dos de sus dirigentes, Errejón y Monedero, con las mujeres. Lola Sánchez, una de las denunciantes de Monedero que sí ha dado su nombre declaró en Antena 3 que la reacción de la izquierda a lo de Monedero está siendo “tremenda”. Y que hay una campaña contra ella salvaje.

Y como esta peña de izquierda es así, con Monedero está habiendo también mucho de ajuste de cuentas interno, como lo hubo con Errejón. Monedero no ha sido denunciado por el momento. Las denuncias anónimas no son suficientes para que nadie sea condenado. Pero es cierto que la acumulación de tantas denuncias anónimas por comportamientos similares respecto a la misma persona constituye un indicio de que puede ser verdad lo que cuentan estas mujeres sin identificar. Creo que sería mejor que las denuncias se presentaran en una comisaría o en un Juzgado, pero allá cada cual.

Por otra parte, creo que el acoso y la agresión sexual no son solo un conflicto entre dos partes sino que pueden ser perseguibles de oficio si hay indicios racionales y acumulados d que se han cometido delitos.

La presunción de inocencia de Monedero está ahí. Pero visto lo visto, tiene difícil salvarse del juicio de la opinión pública. Y en mi opinión no le favorece permanecer en silencio ante tantos testimonios incriminatorios en redes sociales, medios de comunicación y pasquines universitarios.

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