EL TITO REVILLA, EL TITO BERNI Y LA CARGA DE LA PRUEBA

El escándalo del “Caso Mediador” y el tito Berni crece cada día. Y los hechos que se van conociendo a través del mediador del asunto, Marco Antonio Navarro,  parecen bastante verosímiles. Son muy elocuentes del nivel de la banda las imágenes que obran en el sumario de orgías con prostitutas y drogas costeadas por el tito Berni con el dinero de empresarios que después obtenían los contratos negociados por el diputado socialista. Resultan muy obscenas las visitas guiadas al Congreso de los Diputados. Desde allí se dirigían a un restaurante de lujo de la Puerta de Alcalá antes de irse de putas. En el Congreso, el tito Berni presumía de sus contactos y de su influencia. Y se fotografiaba con sus colegas del PSOE a tutiplén, a braga quitada que diría Umbral, y nunca mejor dicho.

No contentos con el trinque, hay datos en la causa para entender que se dedicaba también a señalar a objetivos políticos de Canarias para acabar con ellos. Marco Antonio Navarro, que además de mediador ha sido el chivato, asegura que Angel Víctor Torres,  presidente de Canarias, estaba al cabo de la calle de todo. Y no deja de echar mierda sobre Juan Bernardo Fuentes, el tito Berni, que era diputado por Las Palmas. Y también sobre su sobrino, que era director general de Ganadería.

Me pregunto, como en otros casos parecidos que ya hemos vivido, por qué se fotografiaban con las putas y esnifando farlopa. Será por mera estupidez o embriagados por una sensación de impunidad. Quizá convencidos de que si caían ellos arrastraban a muchas señorías del PSOE. Por ahora, según el sumario, dieciséis diputados socialistas están señalados. Los que cerraron una planta de un buen hotel de Las Palmas en donde permanecieron tres días con comidas pantagruélicas, farlopa a destajo y putas por doquier. Todo ello en pleno confinamiento en España.


Un escándalo mayúsculo en el que el PSOE tiene que dar explicaciones

El escándalo, no cabe duda, es mayúsculo. Y compromete al PSOE, también, evidentemente. Pero he escuchado y leído a varios opinadores y a Isabel Díaz Ayuso decir que “Pedro Sánchez tiene que demostrar que no tiene nada que ver con el tito Berni”. Y me parece intolerable. En un Estado de Derecho la carga de la prueba recae sobre quien acusa. No puede invertirse la carga de la prueba. Es cierto que la presunción de inocencia se va quebrando en la medida que aparecen indicios de culpabilidad. No hay duda de que muchos diputados conocían el asunto. Y no porque el tito Berni se hiciera fotos con ellos, sino porque asistieron a alguna de las cenas y las fiestas. Y es que allí, se hablaba de lo que se hablaba. No eran precisamente discretos el tito Berni y sus cuates. Y además dice el chivato que estaban muy al loro.

Pero por muy mal presidente del Gobierno que sea Sánchez no es aceptable exigirle que demuestre su inocencia. Por ahora el PSOE ha marcado las distancias mínimas. Sí es atinado pedirle al PSOE, sobre todo a esos dieciséis diputados, explicaciones respecto a por qué no denunciaron lo que vieron en sus cenas y juergas. Cómo no detectaron lo que había cuando le franquearon el paso al Congreso al tito Berni  acompañado de sus secuaces. Y también cuando sabían que tenía a su familia colocada en las instituciones canarias. Pedro Sánchez y el PSOE tiene que hacer exactamente lo que ellos exigen a otros cuando son sorprendidos en casos de corrupción. Pero en democracia no vale todo, y la carga de la prueba siempre debe recaer en quien acusa no en quien es acusado.


Y Además…

  • El Gobierno de Cantabria, que preside Miguel Angel Revilla, firmó contratos por valor de más de 8 millones de euros con las empresas implicadas en la trama de corrupción dedicada a amañar adjudicaciones públicas que ha desarticulado la Policía Nacional. Los contratos eran adjudicados sin concurso público. La Policía Nacional y la Agencia Tributaria entraron en la Consejería de Obras Públicas de Cantabria al detectar irregularidades en múltiples adjudicaciones públicas millonarias relacionadas con el servicio de mantenimiento de carreteras. Un funcionario y varios empresarios fueron detenidos. Miguel Angel Revilla no tiene que demostrar su inocencia. Pero como decía respecto a Sánchez, tiene que aplicarse la medicina que él reclama a los demás cuando su partido o gobierno son pillados salpicados de mierda. Revilla es el presidente del Gobierno que adjudicó casi 9 millones de euros, además por un procedimiento de emergencia en plena pandemia. Lo que significa que así se sorteaba que fueran licitados públicamente. Lo que viene siendo una adjudicación a dedo. Y lo que un ciudadano espera de un presidente de un gobierno es que sea vigilante respecto al empleo del dinero público. Un gobernante puede tener responsabilidades penales si se demuestra dolo en su conducta. O responsabilidades políticas simplemente si no ha vigilado correctamente el empleo del dinero público. A ver qué hace el tito Revilla, que tanto se ha llenado la boca presumiendo de ejemplaridad y poniendo a parir a colegas de otros partidos implicados en casos de corrupción. Después de confesar que durante 20 años le han tomado el pelo con lo de los trenes, Cantabria no puede tener a un presidente al que le toman el pelo durante dos décadas y que no se entera de que su gobierno está adjudicando a dedo 9 millones de euros. A Revilla le está llegando el momento de irse a su casa. Empieza a ser urgente.
  • La dirección del Congreso ha enviado una circular a diputados, asesores, asistentes y resto del personal de la cámara para modificar las normas de acceso de visitantes al Parlamento a raíz del caso del tito Berni, con el fin de restringir las visitas. Lamentable decisión de la señora Batet. Dispone de medios suficientes para haberse enterado que el tito Berni acudía siempre con empresarios con los que hacía negocios. Las visitas al Congreso de los ciudadanos que eligen a sus señorías debieran incentivarse. Limitarlas por el caso del tito Berni es un dislate. Es tal la lejanía de los diputados de los ciudadanos que los eligen que llega un punto en el que parecería más sensato a lo mejor limitar la entrada de diputados que no intervengan en la cámara. Los que no den un palo al agua o utilicen su escaño para hacer semanalmente tournés con empresarios a los que después se lleva a zampar y de putas. Mientras los partidos políticos sigan designando a sus diputados por sus dedos para votar en el sentido que marcan los jefes en vez de por su intelecto y su capacidad de pensar y hablar en conciencia, esto no tiene arreglo. Así que saldrán más titos bernis a un lado u otro. Alejar a los ciudadanos del Congreso evidencia el nulo respeto que nos tienen sus señorías a quienes les elegimos y les pagamos su sueldo.

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