EL CARTEL, EL PÉSAME Y LA TENSIÓN

Vivimos en una España polarizada en la que, se hable de lo que se hable, en este coro de Babel que nos hemos convertido, solo hay dos posiciones: blanco o negro, conmigo o contra mí, y esto no va a traer nada bueno. Y no digamos si el asunto es el terrorismo de ETA, ahí ya no cabe ni medio matiz.  Ha sido el tema durante una semana: poner a parir al presidente Sánchez por darle el pésame a Bildu por la muerte por suicidio del etarra Igor González Sola en la prisión de Martutene y poner a parir a HBO por el cartel promocional de la serie Patria, basada en la novela de Fernando Aramburu.

El pésame de Sánchez a Bildu

Vaya por delante que creo que Sánchez miente hasta cuando da el pésame, y su lamento de la muerte del etarra no era más que una estrategia para que Bildu le vote los Presupuestos Generales del Estado. Pero yo sí he lamentado sinceramente, el sufrimiento del etarra Igor González Sola que le llevó al suicidio en su celda.

He lamentado su muerte porque lamento la muerte de cualquier ser humano y jamás he celebrado la muerte de nadie, ni la de Carrero, ni de la Franco ni la de nadie. Y ello no hace que sea un simpatizante de ETA, todo lo contrario.

Siempre he estado frente a ETA y, durante cuatro años plantándole cara en el País Vasco donde vivía y dirigía El Mundo, y sin ceder jamás un milímetro ante sus amenazas y chantajes. Y hasta en dos ocasiones intentaron asesinarme: una en Sevilla y otra en Madrid.

Pero siempre he estado del lado de la ley, contento de vivir en un estado de Derecho, y no acepto la violencia como lenguaje político o social. He estado contra ETA con la misma convicción con la que hice un trabajo periodístico que fue esencial en destapar el crimen de Estado cometido por los GAL, y denunciar a los que asesinaban a los etarras tampoco me convertía en simpatizante de ETA.

En cuanto a Igor González Sola y cualquier otro etarra, no les he deseado nunca la muerte. Igor, como muchos otros, fue condenado en un juicio en el que pudo ejercer su derecho a la defensa, y lo que yo deseaba es que hubiera cumplido la pena que le fue impuesta en una sentencia justa, lo mismo que les deseo a los demás asesinos.

La promoción de la serie en HBO

Respecto al cartel de HBO, no me gustó nada. Ya saben, aparece una víctima de ETA asesinada, en el suelo, y a pantalla partida, con el mismo tamaño y relevancia, la imagen de quien parece ser un terrorista torturado por policías de paisano. No me gusta nada el cartel, pero ello no me hace pensar ni decir que quien lo ha hecho simpatiza con ETA y falta el respeto a las víctimas, no. Simplemente creo que ha hecho mal su trabajo.

El best seller de Aramburu no me entusiasmó. Creo que el mundo etarra y sus acólitos eran peor aún de lo que refleja la novela. Y el cartel de HBO me parece desatinado, aunque habrá conseguido el objetivo para que el personal vea la serie.

Yo habría hecho el cartel con la imagen de mi amigo José Luis López de Lacalle asesinado en la puerta de su casa, y a su lado, el paraguas rojo abierto aún y la bolsa con los ocho periódicos del domingo en que le asesinaron. Creo que es la imagen que mejor representa lo que fue ETA, una máquina de matar, sin más.

Libertad y respeto

Mi amigo José Luis, a quien fiché para que escribiera en El Mundo del País Vasco por recomendación de Germán Yanke, siempre me impresionaba con su palabra, verbal o escrita, cuando me contaba cómo jamás había podido vivir en libertad.

Durante la dictadura fue perseguido y encarcelado, y llegada la democracia por la que él luchó como el que más, perseguido por ETA hasta que le asesinó, y no conforme con reventarle la cabeza de un tiro, horas después pintaron en la puerta de su casa con el cadáver aún caliente “Lacalle jódete”.

Esa imagen es la que yo hubiera puesto como cartel de la serie. Porque esa bolsa con los ocho periódicos del día, incluido EGIN, representa como nada la imagen de un hombre que pensaba, reflexionaba y opinaba desde la libertad y el respeto a las ideas de los demás. Su única arma durante toda su vida fue la palabra, nada más que la palabra, y los argumentos sólidos de un hombre además bueno, bueno hasta decir basta.

El terrorismo y torturas

Respecto a las torturas, si existieron, sin duda. Y los miserables y repugnantes asesinos etarras pudieron denunciarlo, y hubo muchas sentencias condenatorias contra funcionarios policiales por ello. Y por decir esto, no soy etarra ni simpatizante de los asesinos: soy un defensor de la democracia, del estado de Derecho y del respeto a la legislación vigente.

Los etarras y sus acólitos cuentan con mi desprecio moral absoluto, sin matices, y con mi deseo de que nadie haga con ellos lo que ellos hicieron con tantos seres humanos, todos inocentes, a los que persiguieron, coaccionaron, chantajearon, secuestraron y asesinaron. 

El cartel, el pésame y la tensión posterior no son nada bueno. Obligar a todos a decir conmigo o contra mí, blanco o negro, es llevarnos a un callejón sin salida. Nosotros no contribuiremos a ellos, mantendremos nuestras posiciones con claridad pero siempre dispuestos a dejarnos convencer si quien no piensa como nosotros, nos argumenta.

Con los etarras y los que les apoyaron y ayudaron, no hay posibilidad de que nos convenzan. No tiene justificación alguna a su actividad delictiva. Ni uno solo de los más de 800 asesinatos que cometieron, tiene la más mínima justificación.

Y dicho esto, allá HBO con sus carteles y allá Pedro Sánchez con los socios que se busca y con su pésame a Bildu. El presidente no ha sido sincero con el pésame: buscaba sus escaños. Nosotros en esta revista, solo buscamos la verdad y las opiniones de todos expresadas en libertad.


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