PALABRAS AL VIENTO

Estábamos acostumbrados a que una rueda de prensa desvelara dudas y nos diera los datos para comprender un problema. Teníamos la confianza en que si algo se hacía mal en el gobierno, se daba una explicación para hacernos entender que lo que sucedió era todo lo que pudo hacerse. Y en los casos más complejos, recibíamos una versión oficial que, en mayor o menor medida, nos llegaba argumentada y alineada con los preceptos generales de cada partido.

La coherencia era algo que se esperaba de nuestros políticos al margen de que estuviéramos de acuerdo con sus ideas y planteamientos. Independientemente de que nos viéramos alineados o no con sus ideales, al menos mostraban unos argumentos sólidos como los pilares de cada particular ideología.

Conferencias de prensa vacías

Hoy solo hay palabrería y ruido en unas declaraciones, que sin pudor, se contradicen con pocos días de diferencia. Pero lo peor es que no pasa nada.

Lo peor de este cambio de comportamiento en la clase política es que han descubierto que por más que suceda, nunca pasa nada.

Quiero poner dos ejemplos, dos ideas, dos creencias propias de otros tiempos:

Ejemplo 1: un día antes de las manifestaciones convocadas para el día 2 de septiembre por toda España, me encontraba tomando una cerveza en la terraza de un bar de mi barrio. En una mesa continua, un vecino comentaba que estaba convencido de que las manifestaciones serían tan apabullantes que la población diría al fin “basta” y marcarían un punto y aparte en la política del gobierno.

Decía convencido que “el pueblo” exigiría con la mayor contundencia un cambio en esta pantomima gubernamental. A mi lo de “el pueblo exigiría” me sonaba igual que cuando alguien dice “la ciencia afirma”. Por desgracia para los amantes de las soluciones sencillas, ni “el pueblo” exige ni “la ciencia” afirma, ya que son colectivos que por su carácter heterogéneo no tienen una forma de expresar una opinión consensuada.

Espectáculo para el público

Mi deprimente opinión era que de nuevo asistiríamos a otra batucada social, en la que millones de personas corearían a una voz las frases más ocurrentes entre afiladas rimas, mientras pasean ondeando banderas representativas de su contundente opinión. Pero hasta ahí. Un buen espectáculo para un público que ya no sólo ha dejado de asistir a la representación sino que se permite la desfachatez de mirar hacia otro lado, para después declarar que allí no paso nada y que sólo son convocatorias de la extrema derecha, los judíos, Donald Trump o Franco.

Ejemplo 2: en un corte de una entrevista, —que reconozco, aún no he visto completa— mi admirado Pérez-Reverte opinaba que el ser humano acorralado es muy peligroso y que los políticos deberían tener cuidado porque todo tiene un límite. Que conste que este señor siempre me ha parecido una de las voces más coherentes de nuestro país, pero creo que su análisis comparativo de acuerdo a sus vivencias del siglo XX tiene un cierto desfase anacrónico.

A mi me encantaría que fuera así y que el ser humano siga teniendo ese punto de no retorno en el que se harta de abusos y decide que acaba de caer la última gota de agua en el vaso. Pero veo que el límite de humillación a la población se asemeja a caminar hacia el horizonte; cuantos más pasos damos, más lejos se encuentra y aunque tengamos la ilusión de ir acercándonos a una resolución, ese desenlace tiene vida propia y se desplaza incluso a mayor velocidad que nuestro movimiento.

Las conferencias de prensa, las declaraciones y todas las puestas en escena de nuestra clase política sólo tienen un objetivo: seguir moviendo la marioneta para que nos mantengamos atentos a sus aspavientos mientras en otros lugares distantes se desenlaza la auténtica trama.

Y esto sucede en todos los países que pivotan sobre eso que llamamos economía occidental. Un modelo de gestión que como única norma tiene la del balón para adelante y ya veremos cómo llegamos vivos al final de la presente legislatura.

Bulos, intervenciones, ruedas de prensa

Las acusaciones que reciben, por más argumentadas que se presenten, no dejan de mostrarse como bulos y opiniones no verídicas. Hasta en las entrevistas de un mismo cargo, en aseveraciones separadas solo por unos días, tienen la cara dura de decir que “aquello que le achacan nunca lo dijeron”. Como si no hubiera hemeroteca o como si no supieran que hoy todo lo que se ve, se dice y sucede, queda plasmado por la todopoderosa red de teléfonos móviles que muestran la realidad al segundo en cada parte del planeta. 

Habría que quitarles su poder como se hace con los demonios en las pesadillas: cada vez que un político haga unas declaraciones, deberían abandonar la sala como si no estuviera, apagar la televisión como si no hubiera nada que ver, dejar de atender a los medios de comunicación que dan pábulo a sus patrañas y pensar en dónde no estamos poniendo la atención. Ahí, en el lugar donde nadie mira, es muy probable que sea donde esté sucediendo lo que de verdad importa.

Con sus intervenciones, conferencias, sesiones de control y demás monsergas generan el ruido necesario para que mientras tanto, el BOE no deje de regalar nuestro patrimonio. Entre las discusiones por sus palabras, apuntalan medidas dictatoriales en una supuesta democracia y afianzan las amarras a las que asirse cuando a alguno de estos sinvergüenzas le llegue la hora de rendir cuentas.

Pero tampoco es algo que les resulte especialmente preocupante, ya que una de sus premisas incuestionables es que para ellos, las normas y las leyes tienen matices muy distintivos. Para no cerrarme en el panorama nacional, aquí dejo algo que, desde la ignorancia, creo que evidencia lo que pienso: 

Según una orden emitida el 26 de agosto de 2026, un juez militar de la comisión de Guantánamo ha programado el inicio del juicio contra Khalid Sheikh Mohammed (considerado el “cerebro” de los atentados del 11 de septiembre de 2001) para el 5 de junio de 2028. Junto a él serán juzgados otros tres supuestos conspiradores: Walid bin Attash, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa al-Hawsawi.

¿De verdad hacen falta 27 años de trámites, estudios y deliberaciones para poner fecha al juicio a los acusados del atentado terrorista más dramático de la historia de Estados Unidos…?

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