Con ocasión del 50 aniversario del diario El País (enhorabuena), vuelve su ex director, Juan Luis Cebrián, con sus mentiras sobre el 23-F, y hay que recordarlo, porque es muy serio.
Escribe de nuevo Cebrián sobre el asunto: “No todos tenían clara la decisión de sacar el periódico. Algunos decían temer por las represalias que podrían sufrir los encargados de distribuirlo. Llamé al director de Diario 16, Pedro J. Ramírez, delante de un testigo, Eduardo San Martín, para que luego no pudiera decir que no le había llamado. Le pedí que sacara el periódico, y me dijo que no tenía capacidad, que nosotros teníamos mucho dinero, que éramos un periódico muy fuerte. Yo le dije, lo que tú tienes es miedo y además me parece bien, porque yo también tengo miedo y por eso te llamo. Quedó claro que no lo iba a sacar”. Lo que Cebrián dijo fue que “Pedro J. Y Diario 16 no tienen huevos para sacar una edición extra”.
Pedro J. ordenó comenzar a preparar una edición extra coordinada por Justino Sinova y Alberto Otaño. Me encargó escribir la pieza principal
Yo trabajaba ya en Diario 16 y estaba allí. Cuando los teletipos dieron la noticia de que había tiros en el Congreso, todos nos pusimos manos a la obra. Lo primero tratar de saber si nuestro subdirector José Luis Gutiérrez y nuestro fotógrafo Manuel Escalera, que estaban en el Congreso, estaban bien. Y a través del teléfono, buscar información como posesos.
Pedro J. ordenó comenzar a preparar una edición extra, coordinada por el subdirector Justino Sionva y el redactor jefe Alberto Otaño. Pedro J. me encargó escribir la pieza principal.
Me costó armar el texto principal, pero entre todos lo logramos. El titular fue “Fracasa el Golpe de Estado”
Nuestro experto en temas de Defensa, Fernando Reinlein, ex capitán de la Unión Militar Democrática conseguía información relevante. Datos sobre la ocupación de Prado del Rey por la Acorazada Brunete, los movimientos de Milans en Valencia y la intención de ocupar también las redacciones de Diario 16 y El País. El resto, cada uno con nuestras fuentes, nos íbamos enterando de algún detalle. Y las informaciones de agencia y de las radios.
En el Edificio Astigy de la calle San Romualdo 26 nosotros ocupábamos la planta sexta. En la tercera estaba la redacción del diario golpista El Alcazar. Vigilábamos los movimientos en los vecinos. Por allí apareció a última hora el sindicalista ultra García Carrés, implicado en el Golpe. Desde nuestras ventanas también vigilábamos la actividad en el Cuartel de Canillejas.
Me costó armar el texto principal, pero entre todos lo logramos. Reunión de portada. El titular iba a ser “Fracasa el Golpe de Estado”. Pedro J. se puso a escribir con una de las antediluvianas máquinas de escribir Olympia que teníamos un editorial que tituló “En defensa de la Constitución”.
Con nuestros escasos medios salimos a la calle solo una hora después que el todopoderoso El País
Conseguimos armar una edición extra con lo que sabíamos a una velocidad de vértigo. El problema era como distribuirla. Coincidimos en que era esencial repartirla en los alrededores del Congreso. No teníamos a los repartidores habituales, o sea, que teníamos que hacerlo nosotros. Y así fue. El primer coche que salió fue el de Jesús García Contador, jefe de maquetación. El segundo el de nuestro veterano redactor jefe Antonio Ivorra, novel y miedoso conductor. Creo que el mío fue el tercero. Los coches cargados de paquetes de periódicos, “manos” les decíamos en nuestro argot profesional.
El País había salido con su edición una hora antes, pero fue un inmenso orgullo para todos los que trabajábamos en Diario 16 lograr armar una edición extra con los escasos medios de que disponíamos. El todopoderoso El País tituló su edición “El intento de Golpe de Estado en vías de fracaso”. Después otra titulada “El País con la Constitución”.
La foto de Gustavo Catalán que ilustra este texto acredita que yo digo la verdad y Juan Luis Cebrián ha mentido una vez más
Cuando llegamos al Congreso, repartimos ejemplares a los periodistas concentrados en el Hotel Palace, a los pocos ciudadanos que merodeaban por la zona y a los policías de los GEO que rodeaban el Congreso. La fotografía que ilustra este artículo, obra de Gustavo Catalán Deus, acredita la veracidad de lo que cuento y la falsedad del relato de Juan Luis Cebrián.
Una vez cumplido el objetivo de estar en la calle, vuelta a la redacción para seguir trabajando y preparar actualizaciones de nuestra edición extra con las informaciones que íbamos consiguiendo. Una de ella llevaba el título “¿Qué espera el loco de Tejero?”. Fernando Reinlein conseguía mucha información, el que más. Honor para Fernando, a quien debo haber podido dedicarme a este maravilloso oficio de buscar y contar la verdad.
Me temo que Cebrián no se ha sacudido aún el complejo de haber trabajado como jefe de la propaganda facciosa con Franco y Arias Navarro
Cebrián ha insistido en sus mentiras tanto en El País como en su artículo semanal de The Objective: “Fuimos el único periódico en salir a la calle contra los facciosos”. Y Javier Cercas, en su libro sobre los 50 años de El País, repite la mentira de Cebrián: “El País fue el único diario que el 23-F salió durante el día”.
Cebrián, desde que llegó a la dirección de El País, gustaba de repartir carnets de demócrata y de periodistas serios. Vista su trayectoria y su afán en mentir sobre hechos fácilmente demostrables, me temo que aún no se ha sacudido el complejo de haber trabajado como jefe de la propaganda del fascismo con el último Gobierno de Franco y Carlos Arias Navarro, “Carnicerito de Málaga”.
Diario 16 era una redacción pobre, pero llena de buenos periodistas que no mentíamos. Y nos sobraban huevos para sacar esa edición extra
Mientras él manejaba como director de informativos de RTVE la propaganda facciosa, yo para ver a mi padre iba a la prisión de Carabanchel. Yo nunca he trabajado para el fascismo, y no voy a admitir lección alguna de Cebrián.
Por más que este tipo se empeñe en mentir sobre la historia, Diario 16 hizo contribuciones importantes a la historia democrática de España con sus trabajos periodísticos. Pero por más que Juan Luis Cebrián mienta y repita su mentira, no conseguirá que sea verdad. La foto que ilustra este texto acredita la verdad que no soporta Cebrián.
En Diario 16 no teníamos dinero, éramos un diario humilde frente al poderío del El País, siempre abrigado a la sombra de los poderosos. Pero Diario 16 era una redacción llena de buenos periodistas que no mentíamos, y nos sobraban huevos para sacar esa edición extra. Y para tantas otras cosas para las que Cebrián no los tuvo, como por ejemplo investigar y publicar los crímenes de Estado de los GAL. Ay Cebrián, Cebrián.
