El sábado se celebró en Barcelona la Gala de los Premios Goya. Un peñazo con la habitual carga ideológica de la izquierda. Más propaganda pro palestina que cine. Y Susan Sarandon superando lo imaginable al decir que Pedro Sánchez, “además de alto y guapo, está siempre en el lado correcto de la historia y habla con una lucidez moral que me hace sentir esperanza”.
En el arranque de la Gala, uno de los momentos estelares, se manipuló miserablemente una imagen histórica. Un video de 1998 en el que el entonces presidente de la Academia, José Luis Borau, alzó sus manos pintadas de blanco en denuncia de los asesinatos de ETA.
Se manipuló el video de José Luis Borau, que era contra ETA, para denunciar el genocidio de Gaza y la guerra de Ucrania
El video de Borau les sirvió a los progresistas presentadores, Luis Tosar y Rigoberta Bandini, para denunciar “la violencia”, no de ETA, sino “la guerra de Irak, el genocidio en Gaza y la guerra de Ucrania”. Y allí estaban Pedro Sánchez y su imputada esposa, elegantes y estirados, aplaudiendo, bien cómodos. Como cómodo está Sánchez gobernando con el apoyo esencial de los herederos de ETA.
La Gala reivindicó todo el catálogo de la causas justas de la Agenda 2030. Y denunció todos los conflictos armados que el régimen de la “mayoría progresista” condena. Pero ni un segundo a todos los demás, que existen, como por ejemplo la persecución de más de 300 millones de cristianos en el mundo.
Ni un segundo para recordar a las víctimas de Adamuz o denunciar los casos de violencia machista que afectan a gente de la “mayoría progresista”
Y ni un segundo tampoco para recordar a las víctimas de Adamuz, o denunciar la corrupción que rodea al Gobierno. O los casos de violencia machista que afectan a gente importante de la “mayoría progresista”.
Y todos los destacados con su chapita. El lema principal era “Free Palestine”. Sobre los vestidos caros de etiqueta de modistos de renombre había chapas con forma de sandía o de media sandía, y el mensaje propalestino en inglés, español y euskera.
Macarena Gómez y Aldo Comas criticaron que no se hablara de los 50.000 muertos de los dos últimos meses en Irán
Macarena Gómez y su marido, Aldo Comas, se salieron de la fila. No desfilaron al paso, y probablemente les pasarán factura por decir ante la prensa: “No sé por qué junto a tantas denuncias contra Israel y los EE.UU. no se han mencionado los 50.000 muertos que ha habido en los dos últimos meses en Irán. Nadie habla de eso, veo muchos pins de todo, pero de eso no. Igual hay que acabar con los regímenes autocráticos que asesinan a sus poblaciones”.
Comas y Gómez ya fueron criticados por la mayoría progresista no hace mucho por criticar que algunas mujeres acudan a Instagram a denunciar abusos sexuales: “No me vale un pantallazo en Instagram, lo siento, me vale una denuncia y un juez. Que se denuncie, que vayan a la Policía y no a Instagram. Que vayan a los Juzgados y no a la tele, que vayan a donde se tiene que ir para denunciar algo tan asqueroso como el acoso, el abuso o una violación”.
Silvia Abril dijo que siente pena de los que tienen fe cristiana y dijo que la Iglesia es un chiringuito
La película gran ganadora de los Goya fue “Los domingos”, de Alauda Ruiz de Azúa, que va sobre cómo afronta una familia de Bilbao la decisión de una joven de 17 años de hacerse monja y entrar en un convento de clausura.
Silvia Abril, la mujer de Andreu Buenafuente, dijo tras la Gala que ella no era partidaria de “Los domingos”: “Me niego a aceptar que la juventud tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Iba a decir lo místico, pero es que no es lo místico. Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado”.
Susan Sarandon no se ha enterado de la corrupción que rodea a Sánchez, su faro moral, en lo político y en lo personal
Soy cristiano. Respeto profundamente a quien no lo es. Y me asombra como desde la progresía oficial se desprecia lo cristiano. Le diría a Silvia Abril que no sienta pena por los que tenemos fe cristiana. Somos felices y nos sentimos afortunados. No esté usted triste, no sienta dolor por nosotros. Y, a ser posible, respetenos. Y si se niega a aceptar que la juventud se acerque cada vez más a lo cristiano tiene un serio problema de negarse a aceptar la realidad.
Y en cuanto a chiringuitos, Silvia Abril y su marido saben mucho de es. Porque el que tienen ellos montado con RTVE les genera fantásticos beneficios.
Y respecto a Susan Sarandon, una buena actriz, sin duda, es evidente que la Academia le ha concedido el Goya por una cuestión ideológica. Y si le hace sentir esperanza la lucidez moral de Pedro Sánchez, me temo que no le conoce bien y nadie le ha explicado que recibió financiación de un negocio familiar de prostitución. Y que tiene imputados a su amada esposa, a su hermano y a sus tres personas de máxima confianza por delitos de corrupción. Si esa es la lucidez moral que le da esperanza a Sarandon no es de extrañar su activismo militante en lo woke. Igual esta Academia le concede otro Goya el año que viene para que venga de nuevo a disfrutar de la lucidez moral de Sánchez.
El 17% de toda la taquilla del cine español los últimos 7 años es de películas de Santiago Segura
Como miembro de la Academia de Cine me gustaría que “la gran fiesta del cine español” fuera eso, una gran fiesta del cine. No una sucesión de galas para el activismo político sectario de la “mayoría progresista”.
Por cierto, que el 17% de toda la taquilla de los últimos 7 años del cine español es de películas de Santiago Segura. Un productor, actor y director al que no se le suele dar en la gran fiesta del cine español el protagonismo que merece por su talento para hacer grandes éxitos de público. La Academia ha premiado tres veces a Segura, en 1993 a mejor cortometraje de ficción por “Perturbado”. En 1995 por su papel como actor revelación en “El día de la bestia” y en 1998 como mejor director novel por “Torrente, el brazo tonto de la ley”.
En fin, quizá la del sábado fue la peor Gala de los Goya. Un éxito, porque no era fácil superar truños anteriores.
