Cuando una denuncia por agresión sexual alcanza a una figura pública, el caso deja de ser solo un asunto penal para convertirse en un fenómeno mediático y social. Esto es lo que ha ocurrido con la denuncia presentada por la actriz Elisa Mouliaá contra Íñigo Errejón. Pero más allá del impacto mediático y social, el foco se ha dirigido hacia otra cuestión: los cambios de la posición procesal de la denunciante y las consecuencias jurídicas que ello conlleva.
Este caso no solo plantea preguntas sobre los hechos investigados, que deberán resolverse en sede judicial, sino también sobre el funcionamiento del proceso penal en delitos contra la libertad sexual, el papel de la Fiscalía cuando una víctima se retracta en su acusación y el efecto que las idas y venidas judiciales pueden tener en la propia causa y en la percepción pública.
De la denuncia al foco social: cómo un procedimiento por un presunto delito sexual trasciende el ámbito penal y se convierte en un caso mediático
La denuncia de Elisa Mouliaá contra Íñigo Errejón por un presunto delito contra la libertad sexual desataba una guerra judicial que a día de hoy sigue vigente. Como ocurre en este tipo de procedimientos, el relato de la denunciante constituye el eje inicial de la investigación, especialmente cuando los hechos se producen en un contexto privado y con escasos testigos directos.
En delitos sexuales, el testimonio de la víctima puede tener valor probatorio suficiente si reúne una serie de requisitos jurisprudenciales tales como ausencia de incredibilidad subjetiva, verosimilitud del relato y persistencia en la incriminación. ¿Qué ha ocurrido en el caso de Elisa Mouliaá e Íñigo Errejón? Pues que la actriz no ha mantenido intacto su testimonio en cuanto al relato de los hechos y, no solo eso, sino que en los últimos días ha retirado la denuncia y la ha vuelto a mantener en cuestión de horas.
Las implicaciones penales y papel de la Fiscalía tras retirar una denuncia y reactivarla después
Uno de los hechos que ha causado más impacto en este caso es la retirada de la denuncia por parte de Elisa Mouliaá y su posterior decisión de continuar con la acción penal. Sinceramente, no sé en qué piensa esta señora realizando este tipo de conductas.
En los delitos contra la libertad sexual, el procedimiento no solo depende de la voluntad de la víctima. Y es que, aunque retire la denuncia, la Fiscalía puede continuar si aprecia indicios, porque actúa en defensa del interés público. Sin embargo, si la causa se basa en el testimonio de la víctima, una retractación o una versión distinta de los hechos puede debilitar su fuerza probatoria y ser utilizada por la defensa para cuestionar su credibilidad.
Ahora la Fiscalía, aun habiendo dado la razón en un primer momento a la actriz, ha cambiado de opinión y ahora considera que hubo consentimiento en los hechos denunciados y que no son constitutivos de delito. De nuevo, la importancia del testimonio y el relato creíble de los hechos de la víctima.
El impacto de las idas y venidas judiciales en la credibilidad pública del caso
Más allá del análisis jurídico, el comportamiento procesal de Elisa Mouliaá ha tenido un efecto evidente en la opinión pública. Las decisiones contradictorias o cambiantes generan dudas y, en muchas cosas, merman la credibilidad del conjunto del procedimiento. Y esto resulta especialmente delicado en los casos de agresión sexual, donde el debate social ya está polarizado.
Esta actitud de la actriz solo denota desconfianza. ¿Qué pretende con todos estos cambios? Ahora dice que las otras víctimas le han dejado sola y que no puede con todo esto sin un respaldo. Se pasea por los distintos platós de televisión para “limpiar” su imagen pública y dar pena.
Porque una cosa es defender el derecho de cualquier mujer a denunciar cualquier agresión y otra muy distinta asumir que cualquier actuación individual debe interpretarse como la voz del conjunto de las víctimas. Por ello, no todo comportamiento puede ampararse en el paraguas genérico de las víctimas. Las víctimas reales, las que denuncian y mantienen su relato no pueden quedar asociadas a decisiones que generan confusión o pérdida de credibilidad ante la opinión pública. Si usted denuncia y está tan segura de los hechos que relata, lo cual no pongo en duda, defiéndalo hasta el final.
Las víctimas que sostienen su denuncia: el valor de la coherencia en este tipo de procedimientos
Apoyar a las víctimas implica poner en foco en quienes sostienen su denuncia con firmeza a lo largo de todo el procedimiento. Denunciar, declarar, someterse a pruebas, aportar pruebas y sostener los hechos durante meses, incluso años, exige una fortaleza que rara vez ocupa los titulares.
La mayoría de las víctimas no ocupan portadas ni se pasean por platós. Y, aun así, aguantan, resisten, mantienen su dignidad y su integridad. Denuncian cuando pueden, declaran las veces que se les pide, no cargan contra la Administración de Justicia y atraviesan el proceso judicial sin convertir su caso en un espectáculo ni en un espacio de rectificaciones constantes. Lo hacen en silencio, asumiendo el desgaste emocional y, muchas veces, las dudas del entorno. No siendo portavoz de nadie.
Y como mujer, mi compromiso siempre será estar con esas víctimas: con quienes denuncian, resisten y sostienen su verdad hasta el final. Por eso, y desde el máximo respeto, la actuación de la señora Mouliaá no refleja la realidad ni el recorrido de la mayoría de las mujeres que atraviesan estos procesos.
