Pocas personas dudan sobre si las grandes empresas de IA están destinadas a controlar el mundo. Bueno…, pues yo soy una de ellas.
Las empresas de IA no dejan de invertir miles de millones en su desarrollo, con la confianza en que próximamente cada humano del planeta necesitará de sus servicios para poder vivir. Sueñan con hacerse imprescindibles y los inversores siguen inyectando dinero, confiados en que sus aportes generarán sustanciosos beneficios. Pero la realidad, por ahora, dista mucho de sus deseos.
Veamos un ejemplo con la más relevante y mediática: OpenAI y su ChatGPT: 2024: Ingresos ≈ 3,4 – 3,7 B$ / Costes ≈ 5 B$ (miles de millones de dólares); 2025: Ingresos ≈ 10 – 13 B$ / Costes ≈ 21 B$ (miles de millones de dólares). Para el 2029, algunos especialistas sitúan los costes de OpenAI en >140 B$.
Aún así, parece que seguirán invirtiendo, aunque la dinámica de la rentabilidad a veces decide sobre caminos insospechados, y ya nos ha pasado más veces…
En el sector musical, las grandes discográficas y los estudios de grabación se sentían reinando eternamente, decidiendo el próximo gran éxito, blindados ante el homérico desembolso que requería hacerles competencia.
Y llegó internet
De pronto, internet permite la distribución mundial sin necesidad de soportes físicos y la tecnología acerca a cada hogar la grabación doméstica de alta calidad.
Ni las discográficas ni los grandes estudios de grabación vieron venir su fin.
En las pantallas, las productoras y cadenas de TV se sentían intocables y veían su imperio sin fin. Era un sector reservado a las grandes corporaciones, además de necesitar una licencia para poder emitir programas de TV a sus espectadores.
En la actualidad, youtubers con audiencias millonarias, superiores a los más famosos programas de TV, sólo necesitan una cámara, un micrófono y un ordenador para llegar a sus seguidores en YouTube y plataformas similares.
Ni las productoras audiovisuales ni las cadenas presintieron su decadencia. Hoy por doquier nos aseguran que todo estará controlado por la IA. Y que sus empresas serán sin duda las que regirán el destino del mundo.
Un nuevo lenguaje para la IA
Y aquí entran en escena los LLM, modelos específicos de IA entrenados con enormes cantidades de texto para comprender y generar lenguaje.
Los LLM son parte de cualquier sistema de IA, pero en 2023 este conocimiento se filtró y la comunidad de desarrolladores libres empezó a optimizar los modelos permitiendo que pudieran funcionar de forma local, instalados en un ordenador y sin necesidad de conexión a internet. Actualmente hay cientos disponibles de forma gratuita, y las empresas de IA llegan tarde para eliminar esta competencia.
Lo mejor de contar con uno de estos LLM es que si le pido que me haga un tour por Roma y me recomiende atracciones y restaurantes. No comparte información. Ninguna empresa de IA sabrá lo que quiero. No me lanzarán ofertas de hoteles, las líneas aéreas no sabrán que voy a Roma. Y mis datos personales, aficiones o contactos, se quedaran a salvo de especuladores de la información.
Preservemos la privacidad, no el anonimato. El anonimato ni es fácil ni necesario. La privacidad no significa que no sepan nada de ti, se trata de que puedas ser selectivo con tu información y decidir qué quieres compartir y qué te reservas.
Las empresas de IA pasarán los próximos años explicando en los tribunales por qué usaron nuestra información privada, con absoluta irresponsabilidad. Cada día se comparten con estas plataformas millones de contratos, documentos confidenciales, información financiera, bases de datos, programas informáticos…
Empresas que a pesar de los informes bursátiles y las apariencias, facturan mucho menos de lo que gastan y mantienen sus actividades mediante continuas rondas de inversión alimentando la promesa de que muy pronto controlarán el mundo. Inversiones en desarrollos colosales y gastos estratosféricos, sin considerar la importancia de una posible descapitalización. Algo que sin duda podría suceder.
Habitualmente, cuando un imperio cae, otro se aprovecha de ello. Tras el Crack de 1929 y la Gran Depresión, quienes tenían liquidez pudieron comprar activos muy baratos, destacándose fortunas como las de los Kennedy o los Rockefeller. La Gran Depresión mostró que el sistema financiero internacional era inestable y no permitía flexibilidad monetaria. Hubo otros motivos, pero estos fueron argumentos de peso para los futuros acuerdos de Bretton Woods que ampararon el “patrón dólar” y significaron el comienzo del fin del “patrón oro”.
Si nos descuidamos, podríamos cerrar el ciclo un siglo después, en la actual incertidumbre económica muy apropiada para un gran “reseteo financiero”. Por todo ello, me parece interesante conocer los modelos de LLM locales. Los hay enormes y livianos. Por supuesto, uno grande requiere de un ordenador con cierta potencia, pero yo he probado uno ligero en mi portátil y es increíble su rapidez y eficacia. Cuesta creer que no se trata de una IA convencional en línea.
Uno de 1Gb, maneja más de mil millones de parámetros y es suficiente para funcionar en un ordenador básico, ofreciendo unas capacidades asombrosas. Este no es lugar para profundizar en datos técnicos, pero animo a hacerlo; los datos muestran resultados que, al menos a mi, me parecen asombrosos.
Es obvio que los modelos convencionales de IA siempre dispondrán de más información al conectarse a internet, pero la mayoría de nosotros casi nunca necesitaremos esa “información extrema”. Y a cambio no les serviremos de entrenamiento compartiendo nuestros datos y nuestra vida.
Ninguna IA es fiable
Y no olvidemos que todas las IA avanzan pero aún siguen alucinando y ninguna es fiable al 100%. Nunca tomes una decisión importante en base a lo que digan. Y podría ir a peor debido al “colapso del modelo”. Esta idea se basa en que internet se sigue llenando con información generada con IA y por ello, cada vez hay un porcentaje menor de informaciones verificadas en origen y datos reales.
Si quieres probar uno de estos modelos, es tan fácil como preguntar a una IA por un LLM local para tu ordenador. Y que te explique cómo instalarlo.
Es irónico, pero el mismo sistema que intenta mantenerte como un esclavo de su conocimiento inabarcable, te regala la solución para librarte de su yugo.
