JAENADA, OSCAR AL IZQUIERDISTA ANTIFASCISTA CAVIAR

El actor Oscar Jaenada, en entrevista de Juan Diego Madueño en El Mundo, se retrata como el sectario repulsivo que es. Se ha ganado un Oscar a izquierdista antifascista caviar.

A la pregunta de Madueño sobre por qué no vive ya en Madrid y se ha ido a vivir a San Sebastián, qué encuentra allí, responde: “Paz, tranquilidad y sinceramente no cruzarme con tantos fascistas. Es lo bueno que tiene Euskal Herria. Está todo más normalizado. Por lo menos no está tan lleno de fachas. O no están tan a simple vista. Estuve enamorado de Madrid, pero ya no. No me siento representado por los representantes de la Comunidad ni de la ciudad”.

Jaenada ha dejado claro si fanatismo ideológico que se acerca mucho a los fascistas y los comunistas, tan peligrosos ambos

Jaenada va sin freno, a braga quitada: “El artista de derechas no existe. No es artista. No es que sea importante saber qué pensamos. Tenemos que dejar claras algunas cosas. Llevo con orgullo la lucha antifascista”.

Jaenada tiene una mirada inquietante. Crucé dos palabras con él en un hotel de 5 estrellas, y no en Euskal Herria, o sea, que en un hotel que estaría lleno de fascistas. Viste a su manera, como debe ser. Le gusta llamar la atención. Bajaba a la piscina con una suerte de pijama hortera, a todas luces excesivamente floreado, pero de seda italiana, caro, carísimo, un pijama antifascista de los buenos. Se movía como un señorito de provincias con aires de grandeza.

Este tipo, con esta entrevista, ha dejado clara su indigencia intelectual y su nivel de fanatismo ideológico, que le acerca mucho a los fascistas y a los comunistas, tan peligrosos ambos, tan manchados de sangre. Niega la posibilidad de que un artista sea de derechas. Con un par.

Para ver la cara del miedo dice que se fue a una plaza de toros. Ahí, en Euskal Herria, donde no ve fascistas, podía haber encontrado muchas aún

Para hacer un papel de torero “me fui a una plaza de toros. Quería ver la cara del miedo”. Para ver la cara del miedo podía haber imaginado la de Miguel Ángel Blanco las 48 horas que estuvo secuestrado en la provincia española en la que vive antes de que le reventaran la cabeza de dos tiros. Ahí, en Euskal Herria, donde no ve fascistas, podría haber encontrado muchas aún.

Creo que está certero al afirmar que en Euskal Herria está todo más normalizado. Quizá por eso se siente cómodo en San Sebastián, donde durante tanto tiempo tantos normalizaron que ETA extorsionara, secuestrara y asesinara al personal. Donde solo unos pocos, entre los que nunca estuvo Jaenada, apoyaron a más de 20 mujeres que fueron violadas por un depredador sexual eficazmente apoyado por políticos y juezas “progresistas” y antifascistas. Una ciudad donde demasiados han normalizado y siguen normalizando a los asesinos de ETA y a sus herederos. Jaenada no se cruza con fascistas, dice, pero no me cabe duda de que cuando se cruza con etarras, cómplices de etarras o simpatizantes de etarras se cuadra y disfruta de su compañía antifascista.

Seguro que Jaenada se reía mucho con Quequé, el que en la SER dijo que Txapote asesinaba rápido

Estos progresistas antifascistas dan miedo. Seguro que Jaenada se partía de risa con los chistes de Quequé, el humorista del que ha prescindido la SER tras comparar al cantante Pitingo con Francisco Javier García Gaztelu, “Txapote”, el etarra que asesinó a Miguel Ángel Blanco, al socialista Fernando Buesa y a su escolta Jorge Díez Elorza, al socialista Fernando Múgica, a mi amigo y colega José Luis López de Lacalle y a dos guardias civiles en Sallent de Gállego.

Dijo Quequé: “Que te vote Txapote estaba bien porque rima y tal, pero Txapote al fin y al cabo ya ha cumplido su deuda. ¿Pero Pitingo qué? Ahí sigue, ejerciendo el terrorismo musical sin pedir perdón a las víctimas ni nada. Y lo de Txapote, al menos, era rápido, pero lo de este es una agonía”. Así son los antifascistas como Quequé y Jaenada. Hay que ser muy canalla para decir que lo de Txapote por lo menos era rápido.  Bueno, muy canalla y, seguro, muy antifascista.

No todas las ideas u opiniones son respetables. No me merecen el más mínimo respeto las ideas de Jaenada

Una pena que a Jaenada El Mundo no le fotografiara en su casa de San Sebastián. Me consta que es una auténtica casa de antifascista. No le falta de nada. Aunque vistos sus pijamas de playa da miedito pensar en la decoración antifascista que debe tener.

Creo que no todas las opiniones o ideas son respetables. Cualquiera tiene derecho a expresar sus ideas u opiniones, pero no me merece respeto alguno las ideas de Jaenada, o del tal Quequé. Creo además que Jaenada las dispensa con un fanatismo digno de mejor causa hablando sobre una ciudad que, en mi opinión, no es el mejor ejemplo de comportamiento cívico. Detrás de la innegable belleza donostiarra he encontrado mucha podredumbre moral. Y en esa Euskal Herria de la que habla Jaenada muchos fueron asesinados por colegas ideológicos antifascistas de Jaenada por el grave delito de querer vivir en libertad.

Esta tendencia de los antifascistas de la izquierda caviar a considerarse moralmente superiores me parece además muy peligrosa

No deja de sorprenderme la capacidad de estos antifascistas para colocarse siempre del lado de lo que yo entiendo como el mal. En la derecha y en la izquierda hay tipos brillantes, cultos, artistas, tarugos, necios, estúpidos y gilipollas. Esta tendencia de tantos lideres de la izquierda caviar a considerarse moralmente superiores me parece peligrosa. Y nada, pero nada respetable. Jaenada, como otros de su cuerda, pretenden auparse moralmente por encima de los demás, pero solo exhibe un catálogo muy rancio de todos sus prejuicios y sus fobias, y su afán por cancelar a cualquiera que no piense como él. No se si es buen actor o no pero el personaje que se ha construido me resulta insoportable.

Estos antifascistas, porque Jaenada no es el único, han dibujado en España un presente totalitario y totalizante que va en aumento. Todos tienen más camino en la lengua que en la suela y dan lecciones que ellos no han aprendido. Fascistas, comunistas, extremos que se unen en el desprecio y la persecución de los hombres libres. Y un consejo, Jaenada, que me estás leyendo. En Euskal Herria muchas veces tú no ves a nadie, pero hay varios mirándote, y no son buenos. Son antifascistas, pero no son buenos. Y ahí siguen, ojo avizor, esperando su momento. Y se han llevado por delante a muchos antifascistas de verdad, acreditados, solventes, con trienios de lucha por la libertad.

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