Si repasamos la despedida del Congreso de los Diputados de Aitor Esteban, el veterano portavoz parlamentario del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que abandona la cámara tras ser elegido presidente del PNV en sustitución de Andoni Ortuzar, tenemos una pista de por dónde va el PNV. Las tres últimas palabras de Aitor Esteban fueron “Gora Euskadi Askatuta” (Viva Euskadi libre).
Luis Aitor Esteban Bravo, que ese es su nombre y apellidos completos, quería dejar constancia de su vasquidad con un mensaje que iba más dirigido a las bases nacionalistas, donde alguno habla de la escasa rastreabilidad vasca de sus apellidos.
Esteban y Pradales saben que el PNV está en horas bajas y EH Bildu les come la tostada
El nuevo PNV tiene como presidente a Esteban Bravo y como lehendakari a Pradales Gil. Pero toda la dirigencia nacionalista tiene muy claro que electoralmente están en horas bajas y que EH Bildu les come la tostada.
Además, la burguesía vasca ha marcado algunas distancias con el PNV por su seguidismo a Pedro Sánchez. La reforma fiscal pactada con el PSOE y Podemos ha sentado fatal. Y Esteban tiene que emplearse a fondo por recuperar el terreno perdido con esa derecha sociológica a la vez que ha de buscar votos en el caladero de EH Bildu, que sigue jugando a que es un partido de izquierda sin nada que ver con ETA.
El PNV ha sido siempre un partido de poder, muy de derechas, con el lema «Dios y leyes viejas»
La proximidad que ha tenido el PNV con Sánchez y el PSOE no ha sido comprendida entre sus bases y su militancia. El PNV ha sido de siempre un partido de poder, sí, pero de derechas, muy derechas, bajo el lema del partido, que es “Dios y leyes viejas”.
La sucesión de Andoni Ortúzar no ha sido sencilla y el conflicto entre corrientes del PNV ha recordado a antiguas peleas de familias nacionalistas, algunas de las cuales terminaron con escisiones. Finalmente, Ortúzar bendijo a Esteban.
Un veterano dirigente nacionalista, hoy en la sombra, pero buen conocedor de los entresijos del PNV me dice que “a Esteban le han dejado muy claros los objetivos, y el primero de ellos, además de acreditar su vasquidad, es unir al partido para por ese camino recuperar votos y poder institucional. Sabemos que la hegemonía que hemos disfrutado durante años está aún lejos, pero hay que tratar de recuperarla a la vez que moderniza el partido”.
No es lo mismo predicar que dar trigo y a Aitor Esteban le piden las dos cosas
Esa a lo que llama hegemonía es el control absoluto que durante años ejerció el PNV en un País Vasco en el que no se movía un papel o se abría una puerta sin la previa bendición del partido, en el que entonces mandaba con mano de hierro Xabier Arzalluz.
No lo tiene fácil Aitor Esteban. La tarea que le encomiendan es complicada porque le piden que se gane a la derechona de toda la vida a la vez que a quienes ahora votan a EH Bildu, o sea a los que reclaman políticas radicales de izquierda, identitaria, pero con una fachada muy social, con políticas de derecha que en un momento en el que una mayoría social no quiere saber nada de la independencia ni de políticas de corte social. No es lo mismo predicar que dar trigo y a Aitor le piden las dos cosas.
Esteban necesita recuperar el viejo PNV y a la vez rejuvenecer el partido
Y entre los veteranos me consta que hay mucha preocupación por la escasísima participación de las agrupaciones locales, los famosos batzokis, en el proceso que culminó con la salida de Andoni Ortúzar.
En su primer discurso quedó claro que Esteban tiene clara la dificultad de su tarea. Dijo que “no hay patria que valga la negación de derechos humanos. Nacionalistas, sí, pero antes demócratas y humanistas”.
En fin, que Esteban quiere recuperar el viejo PNV para contentar a un electorado ya mayor y dibujar un nuevo partido incorporando a gente joven. Ardua tarea conociendo como conozco el paño. Resulta curioso que Esteban tenga mejor imagen en Madrid tras sus años de portavoz, con un reconocimiento general de sus colegas a su capacidad negociadora y su oratoria, que en los batzokis de Euskadi. No es fácil torear a la tropa nacionalista, y menos con dos apellidos como Esteban Bravo. Es lo que tienen el nacionalismo y el identitarismo.
Otegui y los suyos han rentabilizado su poder en Madrid y no se lo van a poner fácil a Esteban en Euskadi
Un dato curioso del último sociómetro del Gobierno Vasco es el que acredita que el 37% de los que desean la independencia no son católicos, profesan otras religiones. Mientras que quienes más se oponen a la secesión son los católicos, practicantes o no. El estudio era sobre “El sentimiento de independencia de los extranjeros en Euskadi 2016-2025”. Los nacidos en el extranjero partidarios de la secesión están por encima de la media de los nacidos en Euskadi.
El PNV está en una encrucijada difícil y Aitor Esteban va a tener que hacer muchas cabriolas políticas para cumplir con lo que le piden. Y mientras, EH Bildu a lo suyo, cerca de Sánchez, en el poder del Estado y cerca del sorpasso al PNV en su tierra. Otegui y los suyos han rentabilizado bien su poder en Madrid. No se lo van a poner fácil a Esteban en Euskadi. Ni con el tractor de Rajoy lo tendría sencillo.