CARTAS DESDE EL OLIGOPOLIO: EL AUTOBÚS

¡Qué buenos son que nos llevan de excursión! La PPSOE te mantiene en constante movimiento, metiéndote miedo a cada momento desde el NODO montado en connivencia con los grandes grupos de desinformación y su aparato de opinión sincronizada.

Se trata de que no adviertas cositas como esta: la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la CNMC, reclama al ministro de transportes la liberalización del autobús. Noticia que me obliga a escribir una nueva carta desde el oligopolio, porque es la forma que tienen en España de hacer negocios los imperantes y su séquito.

¿Libre competencia en el transporte de viajeros?

La PPSOE utiliza a la UE de excusa para todo tipo de tropelías, pero nunca mira a Europa cuando le interesa al ciudadano. Un ejemplo –otro más- lo encontramos ahora en la liberalización del autobús que, interesada por la UE -como ya ocurriera con el tren, aunque ésta no se haya completado- busca introducir competencia en los mercados para lograr mejoras en eficiencia y competitividad.  

La CNMC ha realizado un informe sobre los ‘pliegos tipo’ para los contratos de concesión del servicio público de transporte regular de viajeros por carretera y advierte “del carácter restrictivo del sistema concesional en el transporte de viajeros por carretera, salvo en aquellos casos donde la iniciativa privada no proporcione las condiciones de precio, conectividad, calidad o frecuencia que resulten deseables“.

La CNMC “insiste en que resulta negativa la concepción apriorística de todas las líneas como servicios públicos de titularidad de la Administración, lo que excluye la posibilidad de competencia en el mercado en trayectos que sí serían viables comercialmente“. Todo para concluir que “ha recomendado una liberalización de los trayectos de más de 100 kilómetros, con la posibilidad de establecer concesiones para cubrir aquellos trayectos que no sean atendidos por los operadores del mercado libre en las condiciones requeridas“.

Clientelismo y corrupción

¿Existe un debate público acerca de este servicio que nos afecta a todos? Claro que no. Mientras la CNMC tiene claro que la Administración solo debe preocuparse de las conexiones que la iniciativa privada no sea capaz de cubrir a precios razonables y con calidad suficiente, en términos de medios, conectividad y frecuencia, el ministerio de transportes opina que es mucho mejor que los políticos tengan esta sartén cogida por el mango para decidir quién debe ser el concesionario de cada ruta en lugar de que lo decida el consumidor del servicio. ¡Qué sabrá él lo que le conviene! Clientelismo y corrupción en estado puro, a costa del contribuyente. 

Esos politiquillos de la PPSOE –y sus imitadores- controlan todas las líneas que, por su definición, son públicas. Así que todas quedan sujetas al régimen de concesión que ellos controlan. Eso impide que las empresas puedan competir libremente en trayectos que son comercialmente viables, y las obliga a pasar por un despacho político para poder trabajar.

Luego, el pliego y la concesión contienen la conveniente orientación para que el concesionario no sea un cualquiera. Siempre es mejor alguien que sepa lo que hay que saber. No se si me sigues. Contrariamente a esta práctica franquista de la PPSOE, la CNMC sugiere, siguiendo a la UE, que los trayectos de más de 100 km se liberalicen completamente y que cualquier empresa que cumpla con los requisitos para poder operar pueda trabajar en cualquier ruta.

Un oligopolio protegido por la Administración

La Administración solo tendrá que preocuparse de las rutas no rentables –aquellas que nunca operará la empresa privada- donde la intervención queda amparada por la necesidad de vertebrar la nación y por la obligación de no dejar a nadie incomunicado del todo.

El sistema concesional actual ha desembocado en que dos empresas, ALSA y AVANZA, controlen el 75% del mercado del transporte de viajeros por carretera de media y larga distancia. Un oligopolio como la copa de un pino protegido por la Administración.

¿A cambio de qué? Eso tendrás que preguntárselo a ellos. Curiosamente, cuando llega la liberalización y se permite competir a las empresas, los precios se reducen y el servicio mejora porque los consumidores, lógicamente, se van con aquella que presta un servicio mejor o más barato o ambos. Ya lo hemos visto en los trenes.

¿Por qué, entonces, el negocio del autobús en España sigue en manos de los políticos? Ay pillín, que ya te vas dando cuenta. Bueno, si de verdad te vas dando cuenta, solo te pido que seas coherente cuando esos liantes te llamen a votar. 

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