LA VENEZUELA DE ORIENTE MEDIO

El P5 (EEUU, China, Francia, Rusia y UK) más la UE compraron, en 2015, todas las promesas de Irán a sabiendas de que no iba a cumplir ninguna. No cumplió con eliminar sus reservas de uranio enriquecido y tampoco con lo de no volver a enriquecer más uranio. Incluso Obama, en 2016, engrasó la cadena de Irán con hasta 1.700M$ que envió en efectivo metálico.

Esa es la razón de que ahora, en 2026, Trump haya tenido que volver a lidiar con el mismo problema. Es lo que tiene dejar botando la pelota. Tras una mano de bombardeos específicos, las partes han alcanzado un nuevo ‘acuerdo de paz’, tan etéreo como el anterior, pero que permite seguir jugando la partida a todos los jugadores y, muy especialmente, a USA y China. 

Al Tío Sam no interesa destruir a los ayatolás, sino someterlos. Cualquier otra cosa, además de mucho más cara, hubiese creado un shock petrolero mundial de inciertas consecuencias que, además, llegaría cuando Trump se enfrenta a las elecciones de medio mandato con una opinión pública en vilo por su ejecutoria. A Trump le interesa este acuerdo sin bordes que permite que el petróleo siga fluyendo para todos, particularmente para China.

El único perdedor es el pueblo iraní. Si quiere libertad, tendrá que ganársela él solito o esperar a otro momento. La ayuda sigue en camino, pero llegará cuando le interese a los yanquis. Las experiencias en Libia y en Irak demuestran que es mejor catequizar –lo que consiguió con Delcy en Venezuela– que descabezar.

La economía gana y la paz pierde

No habrá paz mientras Irán siga alimentando a los terroristas de medio mundo, Gaza incluida. Lo que tenemos entonces es un nuevo impasse en Oriente Medio hasta que alguno sienta la necesidad de romper la baraja. Irán parece haber entendido que eso de las guerras no sale a cuenta tras más de 15.000 bombardeos sobre su territorio. El endeble acuerdo les da tiempo a todos. Ese tiempo es la moneda que todos aceptan.

Económicamente, Trump no pone nada: se limita a levantar algunas sanciones y a desbloquear una parte del dinero que Irán tenía congelado en bancos internacionales. Mientras tanto, Trump se ha metido en el bolsillo a la Guardia Revolucionaria y le da tiempo para que consolide su poder en un Irán que no desaparece y que puede ayudarle a controlar tanto Ormuz como toda la zona porque el sentimiento de las ‘monarquías petroleras’ cambiaría si desapareciera la amenaza iraní. Jugada completa, jugada Comansi. 

El resto del mundo da palmas con las orejas porque el petróleo fluye. El Tío Sam ha mejorado mucho jugando a la geopolítica. Dónde antes se obcecaba hasta quedar empantanado, ahora golpea y sale zumbando repartiendo la cuenta. En el fondo, Trump ha creado una nueva monarquía en el golfo pérsico: la monarquía de la Guardia Revolucionaria de Irán. Un trono que controla a base de palo y zanahoria por control remoto.

USA gobierna el mundo

Siempre ha sido más fácil tratar con militares que con extremistas religiosos. El resto de las monarquías de la zona ven como el gran leviatán iraní sigue existiendo y tienen que seguir al lado de los americanos. Por si fuera poco, China le debe una al ser la principal beneficiaria de la apertura de Ormuz y Putin sufre por el abaratamiento del crudo. Trump gana, aunque muchos te digan otra cosa. Ha maximizado sus posibilidades y no pretende ir más allá de donde los números aconsejen en un ejercicio de política racional que aquí, en España, seguimos sin entender. 

Los americanos siempre han dicho que ‘un portaaviones son 100.000 toneladas de diplomacia’. Israel es el mejor portaviones de la flota USA. Digan lo que digan, actúa siguiendo las instrucciones de Washington y lo seguirá haciendo porque en ello les va su supervivencia. En definitiva, tenemos un nuevo y frágil equilibrio en Oriente Medio y USA se dispone a explotarlo.

La Venezuela de Oriente Medio ya está en marcha y creo que a la Guardia Revolucionaria le va más el dólar que el Corán. A partir de ahí, se pueden generar sinergias como con Delcy. Las piezas vuelven a encajar, siquiera temporalmente. Una victoria más para los USA y un problema menos para Trump. Los que pierden son sus enemigos y el pueblo iraní. Trump permite que el juego continue para poder él también seguir jugando al frente del país que prácticamente lo controla todo en el planeta Tierra.  

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