Joaquín Sabina se ha pasado la vida siendo un icono de la llamada ‘izquierda’ pero ahora se descuelga diciendo que «ya no soy tan de izquierdas, precisamente porque tengo ojos, oídos y cabeza para ver lo que está pasando». «Ahora me siento mucho más cercano a un liberalismo con corazón que a una izquierda dogmática».
Ahondando en esa idea, señalaba que «era amigo de la Revolución Cubana y de Fidel Castro, pero ya no puedo serlo. No puedo ver lo que pasa en Cuba, en Nicaragua o en Venezuela sin que se me rompa el corazón y la cara de vergüenza» porque la llamada izquierda «se ocupa de cosas que no son el pan de la gente, sino de una corrección política que se parece demasiado a la censura. Hoy no se podría escribir ‘19 días y 500 noches’ sin que te lincharan». Concluye así: «mi única ideología ahora es la decencia y la libertad. Si eso me hace parecer un viejo cascarrabias o un liberal a ojos de los comisarios políticos, me trae sin cuidado».
El cambio de rumbo de Sabina
Joaquín Sabina me recuerda a San Pablo cayéndose del caballo y transitando del dogma a la racionalidad. Algo muy difícil en nuestro tiempo. Ha conseguido dejar atrás credos y banderas para alcanzar la racionalidad política que exige, por lo menos, rechazar las políticas que no funcionan. Ha pasado de defender públicamente la Revolución Cubana y a ZP, a declarar que su credo y su bandera ahora son la decencia y la libertad.
A lo mejor tú también puedes cambiar. No será fácil abrir las mentes cegadas por el adoctrinamiento y el antagonismo. Es algo que, además, se tiene que hacer individualmente. Del 15-M apuntó lo siguiente: «me entusiasmaron cuando salieron, pero me asusta su deriva sectaria. Prefiero a un viejo socialdemócrata que a un joven comisario político». Concluye así: «he sido joven y revolucionario, pero no quiero morir siendo un idiota que ignora la realidad. Si ser de izquierdas significa aplaudir dictaduras o censurar el humor, que me borren».
Ese tránsito es un camino de espinas. Está peor asfaltado que muchas de nuestras carreteras y, a buen seguro, te granjearás lacerantes críticas. Así se respeta en España el pluralismo político declarado en la Constitución. No se admite poner en tela de juicio los viejos credos y las viejas banderas con las que te han tenido engañado hasta la fecha.
Los creyentes que antes te ensalzaban, ahora querrán que te mueras o que te calles. Sabina ha podido completar ese camino, seguramente, por no haber caído en la envidia ni en el resentimiento donde desembocan el antagonismo y la polarización que nos inoculan cada día. No culpó a nadie de su existencia, ni de sus aciertos y errores. Tampoco te dijo lo que tenías que pensar, hacer o decir. Sin embargo, sucumbió al tiempo. El Estado acelera las cosas para que no tengas tiempo para reflexionar. La vida, muchas veces, se queda corta. Solo al final ha conseguido ver la auténtica realidad y aplicar el raciocinio. Otros, infelices, no lo consiguen nunca.
Creo que siempre debemos recordar que eso de la ideología –esas izquierdas y derechas– es un cuento. Detrás siempre está el antagonismo que te hace actuar en contra de, en lugar de a favor de. El hombre contra la mujer. El blanco contra el negro… así hasta llegar ahora a la traición intergeneracional de las pensiones. Son trampas para mantenerte a la defensiva y polarizado porque ‘los otros’ solo piensan en comerte por los pies.
¡Qué viene la ultraderecha!
¡Ayúdanos a parar a la ultraderecha! Menudo timo. El hombre no está contra la mujer, ni el blanco contra el negro. Racionalmente, no lo están. Empero con las dosis oportunas de PAMA y de NODO pueden llegar a enfrentarlos. ¿Lo ves, o no quieres verlo? Sabina lo ha visto, pero le ha costado 70 años.
La PPSOE te ofrece un futuro dorado, pero se queda a cambio con tú presente. Cuando las cosas son gratis, entonces es que el precio eres tú. No te roban los demás, te roba el Estado de la PPSOE. Te mantienen caliente y acelerado para que no te des cuenta de que ellos solo quieren mantenerse en el poder y vivir a tú costa.
Lo regulan todo para que no puedas hacer nada sin su permiso. Luego, te sangran con impuestos desmesurados y abusivos ¡para parar a la ultraderecha! Claro tío. Lo que necesitamos es un partido que llame a las cosas por su nombre y que no tenga miedo en hacer lo correcto, en lugar de lo popular. Ese partido no es la PPSOE. Ellos hacen todo lo contrario: no tendrás nada y serás más feliz. Claro que no. Sin libertad, esto es, sin propiedad privada, y sin decencia serás muy infeliz. Sabina ha logrado zafarse de la corrección política y del sectarismo para apostar por un liberalismo con corazón. Yo apuesto por lo mismo. Ahora solo falta que tú no te mueras siendo otro idiota que ignora la realidad.
