MANUAL DE INSTRUCCIONES: EL ‘HODIO’

La PPSOE lleva años defendiendo el NODO que tienen montado con los grandes grupos de comunicación y su equipo de opinión sincronizada con el que te inoculan, a diario, la dosis pertinente de adoctrinamiento y polarización para que les sigas votando a pesar de su rampante corrupción.

Internet, los podcasts y los youtubers, escapan a su control y rompen la efectividad del ‘discurso único’ con el que hasta ahora conseguían controlarnos. No contentos con la Ley General de Comunicación Audiovisual y su registro obligatorio y su régimen sancionador, la Moncloa anuncia nuevas medidas para combatir el odio en el entorno digital. Porque “las redes sociales se han convertido en un arma de polarización masiva“.

En realidad, todo el fango y todo el odio proviene de los gobernantes y su séquito que son los que controlan, en España, los grandes medios de comunicación a través de las concesiones y la publicidad institucional.

Como los juegos de palabras son su auténtico fuerte, la nueva herramienta se llama HODIO (Huella del Odio y la Polarización). Y llega para medir los discursos de odio, violentos o degradantes o lo que ellos quieran en las plataformas digitales.

A su decir, “el entono digital no puede ser un espacio sin reglas donde se premia la impunidad”. Y para eso el HODIO medirá y publicará, cada seis meses, los resultados de su análisis. Para que la ciudadanía conozca el nivel de odio de cada red social y pueda tomar decisiones al respecto.

Según ellos, OBERAXE, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, en 2025 identificó más de 845.000 contenidos de odio en plataformas digitales (Facebook, Youtube, Instagram, TikTok y X). Dirigidos especialmente contra mujeres, migrantes y trans. No obstante, los delitos de odio parecen controlados y solo crecen de media un 4,1% al año (un 41% en la última década). A pesar del crecimiento de la población.

Los delitos de odio no existen

No existen los delitos de odio –ni podrán existir nunca- lo que existen son los delitos por manifestaciones de odio o de supuesto odio y así el 510 CP persigue a “quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada … por motivos racistas, antisemitas, antigitanos u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, aporofobia, enfermedad o discapacidad”.

Lo del HODIO es otra cosa. Algo que, mucho me temo, va directamente contra nuestro Derecho Fundamental a “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción” Y a “comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión” sin que pueda “restringirse mediante ningún tipo de censura previa” y sin que nadie, salvo un juez, pueda secuestrarlos, ex 20 CE.

Uno de los principios que informan un auténtico Código Penal es el de la taxatividad de los tipos penales que exige una descripción precisa. Tanto de las conductas prohibidas como de las sanciones a imponer a quienes incurran en ellas. Comprobamos, sin embargo, que el tipo del 510 CP es más bien abierto y, aún así, los delitos de odio no se han disparado en España, sobre todo si los ponemos en relación con los que cometen ciertos colectivos de los que no quieren que hablemos.

¿Realidad u odio?

Contéstate tú. Lo más cierto es que nos presionan y nos conducen hacia la autocensura y que cada vez es más difícil hablar con libertad. ¿Es un avance? Yo no lo creo. En realidad, a lo que vamos es a los delitos de opinión que quedarían integrados por artículos como este. Internet frustra su censura –porque esto es censura pura y dura-. Y por eso quieren apagar los únicos canales libres y de difusión masiva que nos quedan. Por eso quieren meter miedo a las plataformas que son bien conscientes de que, tras la medición, llegarán las multas. 

El HODIO, en definitiva, es un mensaje de atención a esas plataformas digitales para que se avengan a razones: apagad las comunicaciones que no sigan nuestro relato político o tendréis problemas.

El HODIO es la versión 2.0 de los camisas pardas de toda la vida que te invitan a desfilar con ellos o a desaparecer. Ahora como entonces, los que dicen perseguir el odio, son los auténticos odiadores. Si no podemos expresarnos, si no podemos dialogar, estamos perdidos. Yo firmo mis artículos con nombres y apellidos. Bastaría con exigir lo mismo en internet y en las RRSS. Sin embargo, eso no interesa porque los imperantes y su séquito son los que realmente están detrás de mucha de la mierda que ahora dicen combatir. Ellos son más de meter miedo, como siempre. Ellos quieren controlar esas plataformas. Así que tú, ciudadano de a pie, si no quieres que estos ‘demócratas’ te acaben pisoteando, deja de votar a la PPSOE.  

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