¿VIVES O MATAS EL TIEMPO?

En nuestro día a día nos dejamos llevar por la desidia, por la apatía, por el conformismo… pero ¿vivimos o matamos el tiempo? Vivir es algo más que ir a trabajar y ver la televisión en nuestro tiempo libre. Es sentir que estamos vivos, tomar decisiones que afectan a nuestro presente y nuestro futuro. Conformarse por el contrario, es morir en vida. Es perder los segundos, los minutos, las horas que podrían encaminarnos a la plenitud vital.

 Que cada cual siga enteramente, siempre y en cualquier parte, el impulso de su naturaleza, ya sea ésta limitada o genial. Solo entonces el hombre sabrá lo que es vivir, en lugar de despreciar la vida sin haberla vivido jamás. 

Alexandra David-Néel

Si matamos el tiempo en lugar de vivirlo, acabaremos muriendo sin haber vivido jamás. Las diferentes formas de evasión normalizadas en nuestra sociedad, nos roban el tiempo y la vida. Lo mismo ocurre cuando nos encontramos trabajando en algo alienante y ajeno a nosotros.


¿Vives en el placer o en la realización personal?

Al ser más difícil de controlar la esfera laboral, deberemos comenzar por saber gestionar nuestro tiempo libre: vivir y no morir en medio de la evasión. ¿Qué es la evasión? Dicha palabra puede definirse como recurso para eludir o evitar una dificultad. Pero ¿por qué nos resulta tan difícil la vida si ni siquiera nos disponemos a vivirla?, ¿Puede ser precisamente ese el problema?

En un estudio en el que participaron 302 personas se concluyó (entre otras cosas) que existe una asociación entre el sentido de la vida y la desesperanza, teniendo el vacío existencial y la desesperanza una asociación de signo positivo. ¿Puede ser que doblegados a los patrones culturales imperantes, nos encontremos ante un vacío existencial generalizado que nos impida luchar por nuestra realización personal?

Así, cuando se confunde la realidad y los medios para alcanzar la felicidad se convierten en fines en sí mismos, se corre el riesgo de caer en el vacío. Las emociones placenteras cortoplacistas, como el goce o la alegría, proporcionan placer, pero no autorrealización y como todo placer conllevan el peligro de crear esclavitud o adicción.

Las diversas formas con que nuestra cultura nos permite matar el tiempo, pueden proporcionarnos un placer inmediato y artificial, pero no satisfacen nuestra necesidad de realización personal. Gestionando realmente nuestro tiempo, eligiendo y disfrutando de nuestro ser, nos formamos como seres con capacidades y sueños ilimitados. Luchar por esos sueños y poner en marcha dichas capacidades, es lo único que puede hacer que vivamos, en lugar de matar, el tiempo.

Disponemos de una vida y, generalmente, pasamos por ella sin apreciarla, sin disfrutarla, sin darnos cuenta de que se acabará y únicamente nos quedará el arrepentimiento por todas las cosas que no hemos hecho, por todas las oportunidades perdidas, por todo el tiempo desperdiciado.


Una vida disfrutada con intensidad

Vivir es nuestro fin y es la única cosa de la que nos deberíamos preocupar. No de comprar cuantas más cosas mejor, no de sentarnos en el sofá y esperar a que pasen las horas, no de eludir nuestra responsabilidad con nosotros mismos.

Sería de verdaderos ignorantes no reconocer que la vida nos impone duras pruebas y que parece como si a veces quisiera que aprendiéramos complicadas lecciones.

Mario Alonso Puig

Al decir que hemos de vivir, no me refiero a que la vida en sí sea fácil, sino a que ésta debe ser real. Una vida que no esté modelada por los intereses de unos pocos, una vida que pueda satisfacer nuestras necesidades, una vida que merece ser vivida. La tarea principal del hombre en la vida consiste en parirse a sí mismo, en convertirse en lo que es potencialmente. El único fin de la vida consiste en ser lo que somos y en convertirnos en lo que somos capaces de convertirnos.

Cosa a la que no podemos aspirar si matamos el tiempo. Por eso la importancia de vivir con la mayor intensidad cada segundo de nuestras vidas. Si vives con intensidad sientes que estás vivo. De ahí la necesidad de convertir nuestra vida en una historia real y comprometida. Tenemos un compromiso con nosotros mismos de no defraudarnos al olvidarnos de vivir.  

Y tú: ¿vives, o matas el tiempo? Antes de responder a la pregunta, plantéate quien eres, si te gusta lo que ves y quien te gustaría ser en un futuro. Pregúntate si te sientes realizado o realizada como persona, si los días que pasan han merecido la pena, o si vives mirando atrás donde únicamente encuentras arrepentimiento. ¿Qué es vivir sino aprovechar cada momento? ¿Qué es una vida plena más que la que se encuentra carente de evasión? ¿Por qué creemos necesitar evadirnos? ¿Acaso no nos gusta nuestra vida?


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